Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas

Teatro completo 1960-1992

Se ha señalado reiteradas veces que Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994) fue un escritor que reunió diversas cualidades literarias, y casi todas en un muy alto grado; desde la formación libresca y el talento verbal, hasta la empatía con sus personajes y la capacidad crítica. Esas cualidades lo llevaron también a incursionar con bastante éxito en casi todos los géneros literarios, no solo el cuento (es considerado uno de los más grandes cuentistas latinoamericanos del siglo XX) y la novela, también el ensayo, los diarios y el teatro. Respecto a este último, recientemente se ha publicado el libro Julio Ramón Ribeyro. Teatro completo 1960-1992 (Revuelta, 2017), con edición, prólogo y notas a cargo de Jorge Coaguila, reconocido estudioso de la obra ribeyriana.

Lucerna y El sueño de Noé


“Asistimos en la actualidad a una banalización cada vez mayor de la lectura y la escritura… una consecuencia de la mercantilización de la literatura, que ha invadido todos los aspectos de la producción literaria, hasta el que se suponía que era el último refugio del arte, el taller del escritor, quien ha reemplazado sus principios estéticos por consideraciones pecuniarias”, afirma el editorial del sétimo número de Lucerna. Revista de Literatura. Dirigida por Julio Isla Jiménez (Lima, 1980), magíster en Literatura Hispanoamericana en la PUCP, Lucerna es una de las más destacadas revistas literarias limeñas de la actualidad, y está enfocada en el rescate y revaloración de textos poco difundidos de la literatura peruana, hispanoamericana y universal.

Tres piezas no


La escritora Carmen Ollé (Lima, 1947) se hizo conocida como una de las voces emblemáticas de la agresiva poesía femenina peruana de los años ochenta. En los noventa pasó a la narrativa, conservando siempre la originalidad y el carácter polémico de su obra, con novelas como la autobiográfica ¿Por qué hacen tanto ruido? (1992) o Las dos caras del deseo (1994), una de las primeras en abordar el tema del lesbianismo. Recientemente Ollé acaba de dar el salto a otro género literario, el teatro, con Tres piezas nō (El gato descalzo, 2013).

El nō es una forma dramática japonesa, que alcanzó su mayor desarrollo en el siglo XVII y que mantiene hasta hoy una cierta vigencia. Se trata de breves dramas líricos, con una estructura rígida y fuerte carga simbólica. Ollé toma este género con bastante libertad, adaptándolo a las historias que intenta narrar: la de Hilaria, una campesina asesinada por su propio esposo; la de Pilar Dughi (Lima, 1956- 2006), talentosa narradora muerta prematuramente; y la de Élmer, un joven limeño víctima de la violencia urbana.

Por su intensidad y fuerte temática, “Hilaria”, resulta la mejor de estas Tres piezas nō, aunque es evidente que el texto todavía necesita pulirse un poco (en general, el libro presenta varios problemas de “edición”), especialmente en lo que respecta al manejo de los símbolos y a ciertas caídas en lo panfletario. Por su aspecto testimonial, no deja de tener interés “Melancolía”, el drama inspirado en Dughi (con quien Ollé tuvo una amistad muy cercana), pues se incluyen valiosos datos sobre las costumbres, lecturas e ideas de esta escritora, y hasta algunos de los “secretos” detrás de sus obras más reconocidas.

El club de la muerte



Una de las sorpresas de la FIL 2013 fue que el libro de ficción más vendido resultara no una novela ni un conjunto de relatos, sino una recopilación de guiones teatrales. La sorpresa disminuye si se tiene en cuenta que el autor de ese libro, El club de la muerte (estruendomudo, 2013), es Aldo Miyashiro (Lima, 1976) –conocido conductor de programas de TV, con una larga trayectoria como actor– y que entre los guiones reunidos se encuentran desde una obra inédita hasta “Función velorio”, puesta exitosamente en escena en 2001 y 2006.

La más extensa y mejor desarrollada (30 escenas) de estas obras es “Promoción” (2005), una mirada al interior de una escuela en la que los estudiantes, a punto de terminar la secundaria, reúnen todos los estereotipos relacionados con la adolescencia: matones y víctimas del bullying, adolescentes tímidos y jóvenes con amplia experiencia en el sexo y las drogas, etc. El mayor mérito de Miyashiro aquí es utilizar el lenguaje de los adolescentes limeños de una manera divertida y creativa; a pesar de ello, la obra falla por la falta de densidad psicológica y especialmente por su trágico e injustificado desenlace.

Sin lugar a dudas, lo más interesante del libro es “Función velorio”, una original y breve (un solo acto) obra que muestra a un dramaturgo tratando de llevar a escena un drama en el que todos los actores tienen que morir “realmente”. Los entretelones del “casting”, las dudas y problemas de último momento son mostrados con mucha ironía y humor negro. En general, El club de la muerte nos presenta a Miyashiro como un dramaturgo original y eficiente, pero todavía en la búsqueda de los temas y personajes más propicios para su obra.

Dramas de familia


Con una decena de obras teatrales escritas y puestas en escena exitosamente, Mariana de Althaus (Lima, 1974) es ya una de las más importantes representantes de la dramaturgia peruana actual. Y aunque difícilmente las editoriales importantes se arriesgan con autores de teatro en actividad, Alfaguara ha hecho una excepción con el libro Dramas de familia (2013) que reúne tres de las mejores obras de De Althaus.

Estos dramas están centrados en las problemáticas relaciones entre padres e hijos, dentro de familias limeñas de clase alta. Se siente que para la autora el tema es uno de esos “demonios” de los que habla Vargas Llosa. “Yo era una niña introvertida, con pésimas notas y pocas habilidades sociales” nos confiesa en el prólogo del libro, y no es casualidad que en las tres obras haya una hija rara, solitaria y casi autista: Edurne, Camille, Agustina. En este aspecto, la más lograda de estas obras resulta El sistema solar (2012), un drama intenso que se desarrolla durante el reencuentro navideño de la familia Del Solar.

Las otras dos obras –Ruido (2006) y El lenguaje de las sirenas (2012)– son un poco más ambiciosas, pues pretenden salir del intimismo abriéndose a una cierta dimensión social; aunque de una manera simbólica, como esa sirena cobriza y quechuahablante, varada en una exclusiva playa limeña. Pero fracasan por los lugares comunes a los que apela la autora (como en el Richard de El lenguaje…, por ejemplo) y su tendencia a simplificar excesivamente la psicología de los personajes (Félix y Margot). En todo caso, Dramas de familia permitirá hacer una lectura más minuciosa y reposada de estas obras de Mariana de Althaus.

Se pueden leer las prímeras páginas del libro en Prisa Ediciones.


La conquista de la diferencia

barba
Eugenio Barba. La conquista de la diferencia (San Marcos/ Yuyachkani, 2008)

Con motivo de la visita a nuestro país del Odin Teatret, grupo danés de teatro considerado entre los más importantes del mundo, la editorial San Marcos y Yuyachkani han publicado los libros La conquista de la diferencia de Eugenio Barba, director y fundador del Odin Teatret, y Piedras de agua de Julia Varley, actriz y dramaturga, destacada integrante de ese grupo. Ambos textos tienen un abierto carácter testimonial y autobiográfico, pero además están cargados de reflexiones sobre las teorías y prácticas del teatro contemporáneo.

Eugenio Barba nació en Brindisi (Italia) en 1936, pero desde muy joven comenzó a recorrer el mundo. A los 25 años (tras pasar largas temporadas en Francia y Noruega) estaba en Polonia como discípulo de Jerzy Grotowski, una de las grandes personalidades del teatro del siglo XX. Ese feliz encuentro y el descubrimiento de las propuestas de Meyerhold, Stanislavski, Brecht, Brook es narrado en “Diálogo con los antepasados”, el primer capítulo del libro de Barba. Los demás, entre los que se incluyen cartas personales y discursos del autor, son llamados también “diálogos”: con el oficio, con la historia y con A. Latina.

Como parte de este testimonio de primera mano, Barba cuenta en detalle toda la historia del Odin –fundado en Oslo, en 1964–, pero también dedica páginas a otros aspectos de su vida: sus experiencias en nuestro continente: su amistad con el peruano Mario Delgado (director de Cuatrotablas) o su participación en el Primer Encuentro de Teatro de Grupo. En lo teórico, explica con amplitud –aunque de manera un tanto desordenada– conceptos y términos que suelen ser asociados con las propuestas del Odin: antropología teatral, tercer teatro, habitación fantasma y especialmente el entrenamiento y los famosos “ejercicios”.

varley
Una explicación mucho más detallada sobre esos Ejercicios –origen, métodos y propósitos– es la que nos brinda Julia Varley (Londres, 1954) en Piedras de agua, libro publicado originalmente en italiano. Varley basa su libro en su experiencia personal de actriz, desde su prolongada formación (determinada incluso por encuentros casuales) hasta los entretelones de la creación e interpretación de personajes específicos, siempre desde una perspectiva de género (Varley es una de las cabezas del Proyecto Magdalena). Más orgánico y sistemático, este libro tiene capítulos dedicados a “El director”, “El personaje”, ”El espectáculo”, “Improvisación y composición”, entre otros temas. Ambos libros son del mayor interés para seguir la trayectoria de dos grandes teatristas de hoy.
(Artículo publicado previamente en La República)

La siguiente entrevista es del programa Presencia cultural.

Guillaume Apollinaire. Obras esenciales II

apollinaire
Guillaume Apollinaire. Obras esenciales II (PUCP, 2008)

El segundo tomo de las Obras esenciales de Guillaume Apollinaire que viene publicando el Rectorado de la PUCP reúne la producción literaria de este escritor francés, considerado uno de los fundadores de la poesía moderna, entre 1914 y 1917. Fueron "años de un frenesí intenso para nuestro poeta", según afirma el crítico y traductor Rubén Silva Pretel (Callao, 1970) en el prólogo, tanto por la cantidad de obras que dio a conocer como por su participación en la Primera Guerra Mundial, de la que saldría gravemente herido en 1916.

Nacido en 1880, Apollinaire ya había publicado Alcoholes (1913) –uno de los poemarios más importantes e influyentes de su tiempo– y mantenía estrechos vínculos con los principales artistas del París de entonces: Picasso, Matisse, Modigliani, Braque. De ahí su intento de unir la poesía y las artes plásticas en su libro Y yo también soy pintor (1914), traducido aquí por primera vez al español, conformado por creativos textos que el autor describía como "ideogramas líricos" o "poemas-dibujo". Otro poemario de esos años, aunque de naturaleza muy distinta, es Vitam Impendere amori (1917), breve plaquette ilustrada cuyo tema central es la muerte del amor.

El talento de Apollinaire abarcó todos los géneros literarios. En narrativa publicó entonces El poeta asesinado, un extraño conjunto de relatos en los que cuenta su historia personal pero en clave irónica y otorgando gran libertad a la imaginación poética. Para ello se vale de la figura de Croniamantal, un poeta de "gloria universal". También estrenó su obra teatral Las tetas de Tiresias. Drama surrealista, un texto vanguardista y experimental, en la línea del teatro del absurdo, que mezclaba la actualidad (los sucesos de la guerra, la crisis política en Francia) con personajes míticos. En este trabajo Apollinaire utiliza por primera vez la palabra surrealismo: "He forjado el adjetivo surrealista, que define bastante bien una tendencia del arte".

Todas estas obras, además de algunos poemas aparecidos únicamente en revistas literarias, se reúnen aquí en versiones bilingües y facsimilares, con las ilustraciones originales. La traducción al español ha sido realizada por Silva Pretel, quien es también autor de la selección de textos y del ya citado ensayo prologal, "El tiempo de la razón ardiente". Quedan para el tercer y último tomo de estas destacables Obras esenciales, el poemario Caligramas y el drama El color del tiempo.
(Artículo publicado previamente en La República)


Otros textos sobre Guillaume Apollinaire. Obras esenciales: Alonso Cueto, José Güich, Abelardo Oquendo, Diego Otero.
Entrevista a Silva Pretel: Carlos Sotomayor.

Al pie del Támesis

tamesis
Mario Vargas Llosa. Al pie del Támesis

La recién estrenada obra teatral Al pie del Támesis, de Mario Vargas Llosa, está íntimamente relacionada con la novela Los cachorros (1967). En ambas, los protagonistas sufrieron de niños una terrible experiencia sexual que los marcaría para toda la vida. Pero si en la novela esa experiencia era una castración real, en este drama se trata de algo más bien simbólico: Chispas Bellatín, el protagonista (13 años de edad), reacciona violentamente cuando Pirulo Saavedra –su mejor amigo, vecino y compañero de escuela– intenta besarlo en los labios.

Ese episodio lo contará, medio siglo después el propio Chispas (convertido en un exitoso empresario) a Raquel, hermana de Pirulo, quien lo visita en una habitación de hotel en Londres. Toda la obra teatral está constituida por la conversación que sostiene la pareja en esa habitación. Chispas al principio no recuerda a Raquel, y después llega al convencimiento de que su amigo no tenía ninguna hermana. Por último, deduce que Raquel sólo puede ser Pirulo, después de un radical proceso de cambio de sexo. De ahí la conversación deriva en las fantasías de los personajes acerca de lo que pudieron ser sus vidas de haber tomado aquel incidente de la infancia de otra manera. (Hay un más detallado resumen de la trama en el comentario de Alonso Alegría).

Con el salto a lo imaginario y subjetivo, Al pie del Támesis se aparta de Los cachorros, una relato eminentemente realista. Lamentablemente, también pierde toda su intensidad dramática, pues las ficciones de los personajes tienen un carácter demasiado festivo y superficial. Vargas Llosa dice que estas fantasías son “mentiras” que se cuenta Chispas “tomándose un pequeño respiro de su atareada existencia de hombre de negocios”. Pero esas mentiras no están a la altura de los trascendentales temas planteados en la primera mitad de la obra: la identidad, el destino personal, la importancia de las experiencias de la infancia y la homosexualidad. El tratamiento de este último tema, aparentemente uno de los ejes de la obra, resulta especialmente decepcionante.

Luis Peirano ha llevado a escena este drama con sobriedad, empleando un decorado minimalista que otorga a los personajes diversas posibilidades de desplazamiento; aunque por momentos, esos desplazamientos resultan demasiado enfáticos (arriba dominante-abajo dominado). Los actores también cumplen desempeños aceptables, no obstante que Chispas se parece demasiado al personaje “prototipo” de Alberto Ísola (el dictador de La fiesta del Chivo, p.e); y Raquel (Bertha Pancorvo) a “la Agrado” de Todo sobre mi madre. Pero los mayores problemas están relacionados con el texto, pues le hace falta un claro final: una conclusión y desenlace de todos los temas planteados. Por eso, a pesar de que el drama dura poco más de una hora, seguramente se le podrían cortar unos diez minutos, especialmente aquellos en los que todos los espectadores sabemos que Raquel es Pirulo, y el único que no parece darse cuenta es el propio Chispas.

Mario Vargas Llosa ha confesado que ésta es una de las obras que más le ha costado escribir: “Cuando comencé a corregirla no sospechaba que la seguiría rehaciendo a lo largo de los cinco o seis años siguientes … Varias veces encarpeté Al pie del Támesis y la dejé dormir el sueño de las historias nonatas…”. Recordamos que el escritor ha hecho confesiones similares con respecto a la historia de Flora Tristán, en la que está basada su novela El paraíso en la otra esquina (2003), una de sus novelas menos logradas. Es que hay proyectos literarios que desde su planteamiento presentan problemas y obstáculos que ni el escritor más talentoso y experimentado puede superar.


La obra se presenta de jueves a lunes en el Teatro Británico a las 8:pm hasta el 19 de mayo
Otros textos sobre Al pie del Támesis: Alonso Alegría, Alfredo Bushby, Ernesto Carlín, César de María, José Güich, José Miguel Oviedo, Enrique Planas.
Entrevistas: Manuel Eráusquin y Carlos Sotomayor, Pedro Escribano, Maribel de Paz, Enrique Planas, Nilton Torres.


El siguiente es un video de El Comercio sobre la presentación de la obra a los periodistas.

Teatro completo

pardo
Felipe Pardo y Aliaga. Teatro completo. Crítica teatral. El espejo de mi tierra (PUCP, 2007)

Autor emblemático de toda una época de la literatura peruana –las fundamentales primeras décadas de la república–, Felipe Pardo y Aliaga (Lima, 1806 - 1868) ha vuelto a la actualidad a través de una serie de ensayos dedicados a su obra (desde los elogiosos trabajos de Jorge Cornejo Polar hasta los cuestionadores de Marcel Velázquez) y por la reciente publicación del libro Felipe Pardo y Aliaga. Teatro completo, una amplia recopilación de toda su obra dramática, escritos sobre teatro y los tres números de su revista costumbrista El espejo de mi tierra.

Miembro de una familia ligada al poder español en Lima, Pardo y Aliaga deja el país en 1821 y en España hace contacto con escritores como Mariano José de Larra y José de Espronceda. En 1828 vuelve al Perú, integrándose pronto a la vida política y cultural. Su mayor pasión era el teatro y casi desde su llegada escribe una columna de crítica teatral en El Mercurio Peruano. En 1830 estrena su traducción de la tragedia Inés de Castro, también incluida en este libro, y su comedia Frutos de la educación. Sus otras comedias, Don Leocadio y el aniversario de Ayacucho y Una huérfana en Chorrillos, fueron escritas poco después, en 1833.

En El espejo de mi tierra Pardo publicó sus más valiosos cuadros de costumbres (El paseo de Amancaes y Un viaje), además de su extenso prólogo al primer número de la revista, el único manifiesto de la estética y las propuestas del costumbrismo peruano. Por ello, resulta un texto clave para entender las obras de Manuel A. Segura, Abelardo Gamarra, Manuel Atanasio Fuentes, Ramón Rojas; y también ciertos aspectos polémicos de la propia obra de Pardo, como su explícito racismo o su rotundo rechazo a ciertas manifestaciones de la cultura popular, como el baile de la zamacueca en Frutos de la educación.

Esta edición del teatro completo, que forma parte de la colección Obras esenciales publicada por la Universidad Católica, ha estado a cargo de la lingüista y filóloga Cecilia Moreano, quien ha consultado los manuscritos originales de los textos y realizado un destacable trabajo de investigación en bibliotecas peruanas y españolas. En su prólogo, Moreano señala la unidad de las tres comedias, tanto por su tema ("encontrar un matrimonio adecuado, con valores éticos y no patrimoniales") como por constituirse en un exacto retrato de la sociedad limeña de entonces. Destaca, además, a Una huérfana en Chorrillos como la "pieza más lograda de la trilogía de comedias de Pardo".


Otros textos sobre este libro: Correo, Abelardo Oquendo.

Salidas de emergencia

maria
César de María. Salidas de emergencia (Solar, 2007)

El escritor peruano César De María (Lima, 1960) ha publicado el libro Salidas de emergencia en el que reúne dos de sus obras teatrales: El último barco, llevada a escena por el TUC en el 2004 bajo la dirección de Alberto Isola; y Superpopper, ganadora del Festival de Teatro Peruano ICPNA 2006 y estrenada entonces en un montaje del grupo de Jorge Villanueva. Se trata, pues, de dos textos representativos de la dramaturgia peruana actual, de la que De María es uno de los principales representantes y más entusiastas impulsores.

Ambos textos están centrados en personajes de niños o adolescentes y ponen un énfasis especial en el imaginario y en los mitos propios de esas edades. En El último barco se parte del accidente que en 1987 costó la vida a los futbolistas del club Alianza Lima. Andrés, el protagonista, es un niño de nueve años, que tiene que enfrentar la crisis económica y familiar motivada por la muerte de su padre en ese accidente. Aparecen en escena los fantasmas de los futbolistas, el de Miguel Grau y el del bíblico Jonás, en un peculiar despliegue de iconos culturales que incluye hasta el trabajo de la madre de Andrés, bordadora de escudos patrios.

Igual de ecléctica e irreal resulta Superpopper, obra que el autor ha calificado de "tragicómic" y que está ambientada en un manicomio para adolescentes. Los protagonistas son Joe y Brunella, jóvenes enamorados recluidos en ese manicomio –y que en la obra son comparados implícitamente con Romeo y Julieta– que tienen que enfrentar a la peligrosa pandilla de Aguja, Badalada, El Mudo, Ansias y Ergum. También tienen que ayudar a Superpopper, un héroe de cómic, a enfrentar a los malvados Doctor Dreamer y El Zombie Maker, obvias alegorías de los mundos a los que suelen evadirse los adolescentes: las drogas y la TV. La realidad, el cómic y los sueños de los jóvenes se unen en la ficción teatral.

Esta preocupada aproximación a la problemática y la cultura adolescente en general lleva al autor a caer en un didactismo demasiado enfático y no exento de esquemas. A ello hay que sumar ciertos vicios de buena parte del teatro contemporáneo, como el abuso de los "nuevos" recursos escénicos audiovisuales (voces en off, apariciones de todo tipo), o la tendencia al efectismo y la grandilocuencia. Sin dejar de ser de interés por sí mismas, las obras reunidas en Salidas de emergencia muestran más que nada el afán experimental y la apertura a nuevos temas que caracterizan a la dramaturgia de César De María.


Sobre Salidas de emergencia se pueden leer las entrevistas de Ernesto Carlín, José Luis Gómez, César Nieri, Carlos Sotomayor, Rebeca Vaisman y el propio testimonio del autor.

Cine escrito




José Carlos Huayhuaca. Cine escrito. Guiones para filmar (U. de Lima, 2006)

Reconocido ensayista, realizador y guionista, José Carlos Huayhuaca (Cusco, 1949) propone en su libro Cine escrito. Guiones para filmar (U. de Lima, 2006) al guión como un posible género literario, y presenta como muestras de este nuevo género a dos de sus proyectos más queridos: Una mujer llamada Carmen y Guamán Poma. Dos proyectos aún por realizar, a pesar de que Guamán Poma puede ser el guión más laureado de la historia del cine peruano, pues con él su autor ha obtenido la prestigiosa beca Guggenheim (1992), además de ganar dos concursos: el Nacional de Proyectos Cinematográficos (Perú, 1996) y el Fonds Sud du Cinéma (Francia, 1997).

En el ensayo que sirve de prólogo, El guión como género literario, se señalan las coincidencias entre los guiones y los textos literarios en general: la capacidad de sugerir imágenes, el manejo de un determinado ritmo, la expresión de emociones. Las mayores diferencias estarían en la propia escritura, pues frente al lenguaje artístico y connotativo de la literatura, los guiones suelen apelar a la jerga técnica y a las palabras más simples y directamente denotativas. La propuesta de Huayhuaca es que los guiones pueden prescindir de tecnicismos y enriquecerse con los más tradicionales recursos de la retórica literaria, como las metáforas y los símiles, para convertirse en lecturas gratas.

Una mujer llamada Carmen es una actualización de la novela Carmen del francés Prosper Merimée, que ya cuenta con numerosas versiones fílmicas. La violenta historia de amor está reescrita y ambientada en la Lima de los años 80, cuando Huayhuaca trabajaba como guionista de series de Tv. Las deudas con este medio, con su tendencia a lo demasiado obvio y efectista, resultan evidentes desde el diseño de los protagonistas, al punto que Huayhuaca confiesa que fue pensada para la vedette Analí Cabrera. Es difícil encontrar en este guión las prometidas virtudes literarias; menos aún en el lenguaje o los diálogos, plagados de la jerga lumpenesca de entonces.

Mucho más logrado en todo aspecto es Guamán Poma, guión en el que Huayhuaca contó con la colaboración de Emilio Bustamante. La vida del cronista mestizo, autor de la Nueva coronica y buen gobierno (inicios del siglo XVII), es contada de una manera original, alternando las imágenes del relato histórico y los dibujos del propio cronista con testimonios de las injusticias sufridas por los pobladores de los Andes, desde el inhumano trabajo en las minas durante la colonia hasta las consecuencias de la violencia de fines del siglo XX. Puede discutirse la necesidad del gratuito inicio en la biblioteca de Copenhague, pero la acertada combinación de vanguardismo estético y fidelidad a las fuentes recibió la aprobación de especialistas en Poma, como la estudiosa Rolena Adorno.

El libro contiene además una serie de anexos, entre ellos un extenso diálogo entre Huayhuaca y libretista Miguel Rubio sobre El arte del guión que continúa las reflexiones del prólogo sobre la relación entre guiones y literatura. Un tema de especial interés, pues existe una fuerte tendencia entre los escritores jóvenes a incorporar en la novela recursos y técnicas propios de los medios audiovisuales (en el Perú, un caso emblemático es el de Santiago Roncagliolo) en desmedro de lo propiamente literario. La propuesta de Cine escrito, elevar la calidad literaria de los guiones, resulta por ello una saludable reacción ante los excesos y extravíos de cierta narrativa actual.

Durmientes en escena



Durmientes en escena (y también entre los espectadores)

A más de cuarenta años de su publicación, La casa de las bellas durmientes (1961), del escritor japonés Yasunari Kawabata (1899-1972, Premio Nobel de Literatura 1968) sigue manteniéndose como una de las novelas más originales y reconocidas de las letras contemporáneas. Recientemente el también Nobel Gabriel García Márquez ha publicado Memoria de mis putas tristes (Norma, 2004), un remake caribeño y real maravilloso de la novela, y en el Perú se ha puesto en escena Durmientes, una adaptación para el teatro realizada por Aldo Miyashiro y que cuenta con la dirección de Lourdes Velaochaga.

Resumamos un poco la historia original. Eguchi es un japonés de unos setenta años y ya casi sin actividad sexual, a quien invitan a una extraña casa de citas en la que los ancianos duermen en compañía de bellas adolescentes, desnudas y narcotizadas para que no puedan despertarse. Las sensaciones que experimenta el anciano ante esas jóvenes le hacen rememorar pasajes de su vida y a algunas mujeres de su pasado: su madre, sus amantes, su esposa, sus dos hijas. Aunque no queda muy satisfecho con esa primera visita, vuelve otras cuatro veces hasta que una de las jóvenes muere mientras él duerme a su lado.

Miyashiro y Velaochaga asumen el reto de llevar a escena una historia en la que los sucesos son repetitivos y, peor aún, que casi no tiene diálogos, la base de toda obra teatral. Con una escenografía minimalista y música de fondo japonesa nos presentan al experimentado actor Carlos Gassols como un Eguchi occidental y muy diferente al original. Si el de Kawabata era ceremonioso y observaba minuciosamente hasta el más leve matiz de la piel de las durmientes, el de Miyashiro (por necesidades teatrales) es un anciano casi hiperactivo que se desviste lo más rápido posible y apenas mira a la joven de turno da inicio a una serie de monólogos enfáticos y delirantes (no "interiores" y mesurados como en la novela), además de completamente descontextualizados.

Las violentas entradas y salidas de escena de las mujeres evocadas por Eguchi acentúan el carácter de alucinación o desvarío, sin ayudar mucho a aclarar sus identidades o el papel que desempeñaron en la vida del protagonista. Sólo aquellos espectadores que han leído la novela pueden entender lo que está sucediendo. Pero el mayor error de Miyashiro es no haber resumido un poco las visitas del protagonista a esa casa. Eso implica que Gassols -cuya performance no está, lamentablemente, a la altura de su personaje-, tiene que desvestirse completamente en escena para, pocos minutos después, volver a vestirse, siempre ante nuestra mirada. Y ese proceso debe repetirlo nada menos que cinco veces, para el aburrimiento y hastío de los espectadores.

A pesar de esa respetuosa fidelidad al texto original, o quizás por ella, Durmientes fracasa en su intento de trasladar al lenguaje teatral la temática, profundidad psicológica y sutil erotismo de La casa de las bellas durmientes. El publico asistente sólo ve un espectáculo poco coherente y reiterativo hasta el cansancio; y por eso, ya desde la tercera visita del anciano, se escuchan bostezos y comentarios irónicos. Es una pena que en un medio como el nuestro, en el que las artes escénicas necesita promocionarse y difundirse, Durmientes sólo confirme ese lugar común que hace del teatro "serio" una experiencia tediosa y nada placentera.

DURMIENTES
Dirección: Lourdes Velaochaga
Adaptación: Aldo Miyashiro
Actores: Carlos Gassols, Mariana de Althaus, Pierina Pirotta y Briscila Degregori.
Temporada: del 28 de octubre al 12 de diciembre
Lugar: Teatro Británico (Bellavista 527. Miraflores)
Horario: Jueves a domingo a las 8:00 p.m.

Amor en el aire

Sobre las obras teatrales La tectónica de las nubes y Volar

Así como los protagonistas de los cómics tienen siempre poderes especiales e identidades secretas, y los de las películas de acción se recuperan de los peores golpes y heridas en cuestión de segundos, los protagonistas del teatro contemporáneo resultarían seres solitarios y soñadores que se enamoran a primera vista y cuyos sentimientos trascienden el tiempo y el espacio aéreo, pues también están obsesionados con el vuelo y las nubes. A esa conclusión llegaría quien ve las obras La tectónica de las nubes y Volar, actualmente en cartelera en Lima.

La Tectónica de las nubes es una obra de José Rivera, joven autor portorriqueño y discípulo de García Márquez. Es la historia de una extraña pareja: él, Aníbal de La luna, es un latino en Estados Unidos que en una noche lluviosa le da un aventón a una joven mujer embarazada, Celestina del Sol. Ella parece no estar muy cuerda, especialmente en lo que respecta al paso del tiempo, pero aún así él se enamora de ella y pasan juntos una noche que en realidad es varios años. Sólo hay otro personaje más en escena, Nelson (hermano de Aníbal) quien llega sorpresivamente esa noche a la casa de Aníbal y... se enamora a primera vista de Celestina. Al final, en medio de elementos cósmicos y sobrenaturales (la conocida parafernalia del realismo mágico) Aníbal y Celestina tiene un hijo que se apellida Del Sol y de la luna.

A lo inverosímil de los sucesos se suman algunos monólogos pretensiosamente poéticos y demasiado extensos. Todo un reto para el director, Leonardo Torres, quien debería haber trabajado mucho con sus actores para que la puesta en escena supere esos problemas del texto original. Pero no lo hizo, y los largos monólogos de Aníbal resultan aún más tediosos por la monotonía y falta de matices de la voz del actor. Y la forma de desplazarse y comportarse en escena de la actriz que hace de Celestina convierten a ésta en una especie de loca más temible que “amable” para los espectadores. Ni cataclismos naturales ni camas flotando entre nubes logran darle mayor interés al tedioso texto.

Volar es una obra escrita y dirigida por Mariana de Althaus y cuenta la historia de Vera y Andrés. Ella es presentadora de un programa de televisión y él un yuppie aficionado a volar usando ala delta. Ambos son tímidos y solitarios, y cuando ella tiene que entrevistarlo sucede lo previsible, se enamoran a primera vista. Desde entonces se encuentran y sostienen largas conversaciones; pero sólo en sueños y bajo la luz de la luna. En esos sueños también participan sus ángeles de la guarda y hasta un malvado demonio. No suceden muchas cosas, y casi toda la obra se limita a diálogos en los que los protagonistas y sus ángeles hablan de la soledad y necesidad de afecto. Final y previsiblemente, lo protagonistas se suicidan.

En Volar sí vemos a los actores esforzarse por hacer bien sus papeles y entregarnos una obra interesante; es el caso de Miguel Iza, el “diablo guardián”. Pero es un esfuerzo inútil, pues además de no tener acciones, el texto tampoco ofrece oposiciones o tensiones dramáticas, y los diálogos más que oníricos o surrealistas (como pretendió la autora), resultan terriblemente adolescentes. Adolescentes tanto por el tipo de humor y las referencias (cómics, música pop, series de dibujos animados); como por la temática que gira en torno al amor idealizado (asexuado y aún por conocerse), la búsqueda de la propia identidad personal o el descubrimiento de la muerte. Y también por la “inocencia” y superficialidad con que todos estos temas son tratados.

Y ese es precisamente el mayor defecto tanto de La tectónica de las nubes como de Volar: nos presentan personajes solitarios y faltos de amor; pero no profundizan en sus caracteres ni sus emociones. Sólo los muestran como seres etéreos e incomprendidos que, ante lo problemático de la supervivencia cotidiana, preferirían vivir flotando en el aire. Sus largos discursos no intentan encontrar las causas o consecuencias de la soledad y el desamor, sólo se limitan a hacer juegos retóricos con viejos y gastados lugares comunes. Esos rasgos hermanan a estos personajes con los ya mencionados protagonistas de cómics y películas de acción; y más aún con los de las telenovelas. El teatro no necesita caer en estos vicios de la cultura de masas para mantenerse vigente.

La Tectónica de las Nubes
De José Rivera
Dirección Leonardo Torres Vilar
Elenco: Carmen Aída Febres, Sergio Llusera, Roger del Águila y Carlos Gassols.
Centro Cultural de la PUCP


Volar
De Mariana De Althaus.
Dirección: Mariana De Althaus.
Elenco: Santiago Maguill, Denise Arregui, Miguel Iza, Lita Baluarte y Rómulo Assereto.
TEATRO BRITÁNICO