La crítica considera a José María Eguren (Lima, 1874-1922) como el fundador de la modernidad en la poesía peruana. Antes de él, todo era retórica declamatoria (neoclásica, romántica o modernista) y la poesía se limitaba a ensalzar sucesos históricos, personajes o paisajes. Pero Eguren era un hombre extraño y solitario que vivía inmerso en su propio mundo interior; un universo en el que coexistían lo gótico y lo infantil, lo lúdico y lo trágico. En Simbólicas (1911), su primer libro, Eguren nos presenta ese peculiar universo en hermosos y enigmáticos poemas; pero es su segundo libro, La canción de las figuras (1916), “el más uniforme de toda su producción poética… en el que alcanzaría su mayor pureza lírica” (Ricardo Silva-Santisteban).
