No recomendado para señoritas

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¿Qué desean las mujeres?


El escritor José Rosas Ribeyro (Lima, 1949) se dio a conocer como uno de los poetas de la polémica generación del setenta, uno de los líderes del grupo Estación Reunida y antologado por J. M. Oviedo en el libro Estos 13 (1970). Radicado en París desde hace mucho años, donde se dedica al periodismo cultural, Rosas Ribeyro ha incursionado en los últimos años en la narrativa, primero con la novela País sin nombre (2011) y ahora con el libro No recomendado para señoritas (Summa, 2014) un conjunto de relatos centrados en las relaciones entre hombres y mujeres.

El libro está dividido en tres secciones bien diferenciadas. La primera es un libro en sí misma, pues abarca 170 páginas. Se titula “Ellas” y está conformada por seis cuentos, protagonizados por mujeres y narrados en primera persona, en los que se pasa revista a muchos tópicos “machistas” relacionados con el amor de pareja. La segunda sección es “Edipiada” una peculiar historia del vínculo madre-hijo, desde el nacimiento del protagonista hasta la larga y dolorosa agonía de la madre. Por último, en “Otras voces” se reúnen cuatro relatos sobre peruanos en París, sus aventuras y amoríos.

Como se puede ver, se trata de material muy diverso, tanto por sus temas como por las técnicas narrativas empleadas; pero también por la calidad de los textos. Hay algunos buenos relatos, especialmente en la primera sección (“La hija del diablo” y “El cuarteto de París”), mientras que la sección más débil es “Edipiada”, que poco tiene que ver con el resto del libro. Con sus más de 300 páginas (algo poco usual en un libro de cuentos) No recomendado parta señoritas confirma el interés de la narrativa de madurez de Rosas Ribeyro.


El cine de Francisco Lombardi

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Las películas de Lombardi


Con más de quince películas a lo largo de casi cuarenta años, Francisco Lombardi (Tacna, 1949) es el director más importante de toda la historia cinematográfica peruana. Entre sus filmes se encuentran algunos que marcaron época –como Muerte de un magnate (1980), La ciudad y los perros (1985) y La boca del lobo (1988)–, presentes en el imaginario de todos los peruanos. Al análisis del conjunto de esta obra está dedicado el libro El cine de Francisco Lombardi. Una visión crítica del Perú (Uqbar-PUCP, 2014) de Federico de Cárdenas, reconocido crítico de cine y ensayista.

De Cárdenas hace un detallado recuento de todas las películas de Lombardi, desde Muerte al amanecer (1977) hasta Ella (2000), para encontrar sus constantes temáticas y formales, así como su evolución. Entre esas constantes están la vocación realista, la linealidad de las historias, la claridad narrativa, el énfasis en la dirección de actores y el diálogo con el contexto histórico peruano. Así, se establecen “ciclos” dentro de esta filmografía, como los dedicados a la crisis de los años ochenta –La boca del lobo, Caídos del cielo– o a la crítica de la dictadura fujimorista: Ojos que no ven y Mariposa negra.

La conclusión de Federico de Cárdenas –uno de los fundadores y líderes de la mítica revista Hablemos de Cine–, es que “el cine de Lombardi no afronta tales males en abstracto o a modo de tesis o sermones; lo hace a partir de personajes y de historias cuya concreción en lo particular gana la adhesión del espectador”. Muy bien editado (en formato grande y con abundante material gráfico) El cine de Francisco Lombardi es un valioso aporte a la reflexión ensayística en torno a la cinematografía peruana.

Así empieza lo malo

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Hijo de un reconocido filósofo, el escritor Javier Marías (Madrid, 1951) es, sin lugar a dudas, el novelista español más importante de la actualidad. Autor de una docena de muy buenas novelas —desde Los dominios del lobo (1971) hasta Los enamoramientos (2011)—, su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas y obtenido los más importantes premios literarios. Su más reciente libro es Así empieza lo malo (Alfaguara, 2014), un extenso relato que remite al Madrid de inicios de los años ochenta, la época de la “transición española”, el paso de la dictadura franquista a la democracia. Una novela que ha sido elegida por los lectores del prestigioso diario El País, como “el libro del año 2014”, entre todos los publicados en el mundo y en todos los idiomas.

El protagonista y narrador de la novela es Juan de Vere, quien recuerda la época en que trabajó para la pareja conformada por el exitoso (pero ya en decadencia) cineasta Eduardo Muriel y su esposa Beatriz Noguera. Desde el interior de su casa, Juan es testigo de la desdichada vida de la pareja, llena de rencores y secretos. Muriel le encarga a De Vere que averigüe todo sobre la vida de un amigo cercano suyo, el doctor Jorge Van Vechten. En el curso de esta investigación, Juan descubrirá algunos episodios oscuros y vergonzosos no solo Van Vechten, sino también de muchos personajes importantes de una España que tuvo que hacerse “de la vista gorda” con muchos de los excesos y abusos cometidos por los franquistas. El propio título de la novela hace alusión a este contexto, pues remite a un par de versos de Shakespeare: “Así empieza lo malo / y lo peor queda atrás” (Hamlet).

Javier Marías ha dicho sobre esta novela: “Es un libro sobre el deseo, como uno de los motores más fuertes en la vida de las personas, que a veces lleva a pasar por encima de cualquier lealtad, consideración y respeto… Otro de los temas es la impunidad y la arbitrariedad del perdón”. Sobre el deseo y la lealtad, la impunidad y el perdón elabora una narración llena de sorpresas y en la que los pecados sociales e históricos se ven reflejados en las vidas personales de los protagonistas. De Vere se entera y se escandaliza ante los secretos de sus amigos, una o dos generaciones mayores que él; pero finalmente termina participando en sus componendas, y manteniéndolo también en secreto.

A esta lograda estructura Javier Marías le suma una interesante galería de personajes, desde algunos casi alegóricos (como Muriel, cineasta y tuerto, condenado a ver siempre solo una parte de las cosas) hasta personas reales, como el académico Francisco Rico. Y también una prosa sumamente elaborada, racional y reflexiva —la marca de estilo más reconocible del autor—, que hace que la novela, a pesar de no narrar muchas acciones, tenga más de quinientas páginas. A pesar de ello, y de un inicio un poco lento, Así empieza lo malo se lee casi de un tirón, por el interés de su trama y su alta calidad literaria.