Poesía de William Ospina

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William Ospina. Poesía (Norma, 2008)

El colombiano William Ospina (Tolima, 1954) acaba de ganar el prestigioso Premio de Novela Rómulo Gallegos con El país de la canela, segunda parte de su ambiciosa saga sobre la conquista de América. Escritor culto y perfeccionista (el propio García Márquez le consulta sobre problemas de estilo y corrección) Ospina comenzó a escribir narrativa recién a los 50 años de edad; pero entonces ya tenía una amplia y reconocida obra como ensayista y poeta. En paralelo con la publicación de su novela premiada (que ya hemos comentado en esta columna) Ospina reunió su amplia obra poética en el libro Poesía (Norma, 2008).

Acaso el referente más cercano a esta poemas sean aquellos textos de Borges sobre temas históricos o literarios. Como en ellos, Ospina apela a las formas clásicas de la poesía hispana (metros, rimas, estrofas) y a un lenguaje sobrio y tradicional para reflexionar sobre una gran diversidad de temas, sucesos, personajes y obras literarias. En Hilo de arena (1984) el primer poemario incluido en este libro encontramos hasta sonetos perfectos, como “El efebo de Marathon”, que se inserta en la larga tradición de sonetos sobre la fugacidad de todo lo humano, pues las alusiones y la intertextualidad son otras de las constantes.

Todas esas características se acentúan en La luna del dragón (1991), segundo poemario de Ospina. En cambio, País del viento (1992) es un proyecto completamente diferente: un conjunto de textos que, a propósito del quinto centenario del viaje de Colón, pasaba revista a diferentes personajes (y sus respectivas culturas) de la América prehispánica, así como a los descubridores y conquistadores del continente. Los títulos de los poemas son elocuentes: “El jefe sioux”, “El condenado en la pirámide”, “Lope de Aguirre”. Aquí está, sin duda, el origen de la saga novelesca que el autor inició con Ursúa (2005).

¿Con quién habla Virginia Wolf caminando hacia el agua? (1995) es el más extenso y personal de los poemarios de Ospina. Los referentes culturales se actualizan, y con ellos también los temas, mientras que la métrica tradicional se combina con versos libres y de largo aliento. Además, el poeta da una mayor libertad a sus recursos y divagaciones, por lo que el medio centenar de poemas necesitó de una sección de notas explicativas, a la manera de las de Borges. El libro Poesía se completa con el poema “África” (1999) y un conjunto de textos inéditos, pertenecientes a un futuro poemario cuyo título tentativo es La prisa de los árboles.
(Artículo publicado en La República)


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Otros textos sobre Poesía: Jorge Boone, Álvaro Salvador, Nelson Sánchez, Addison de Witt.