Dos veces por semana

pollarolo
Del divorcio y otros demonios

Giovanna Pollarolo. Dos veces por semana (Alfaguara, 2008)

En la novela Dos veces por semana Giovanna Pollarolo (Tacna, 1952) nos cuenta la historia de una mujer madura (solo denominada “Yo” en el libro) que para superar una crisis personal acude al consultorio de una psicoanalista (“Ella”). Toda la narración parte de los monólogos que improvisa “Yo” en esas sesiones (realizadas precisamente dos veces por semana) y en los que prefiere rememorar episodios de su infancia, o contar películas, antes que afrontar el gran problema que originó su crisis.

En esos recuerdos de la infancia de la protagonista (transcurrida en la ciudad de Tacna), de su relación con sus padres y maestros, Pollarolo vuelve a uno de los temas claves de su poemario Entre mujeres solas (1991): el cuestionamiento de los roles tradicionalmente asignados a la mujer, y de la formación que con ese fin se le daba. Las mejores páginas de esta extensa novela son aquellas en que se retrata a la señoritas Coralí y Otilia, maestras provincianas (ambas lisiadas), intimidadas por la “clase” (social, racial, económica) de la niña; o cuando ésta (ya adolescente) es aleccionada por las monjas y curas de su colegio acerca de las terribles condenas que acarrea cualquier tipo de actividad sexual.

Después de más de cien páginas aparece el gran problema de “Yo”: tras muchos años de matrimonio, su esposo (“Él”) la ha abandonado para irse con otra mujer. A partir de entonces la narración se convierte en un melodrama: la protagonista llora y se lamenta continuamente, mientras que “Ella” la anima (las pocas veces que habla) a realizar viajes e iniciar nuevos romances, que no hacen sino agravar su soledad y sufrimientos. Así, nuevamente estamos ante una mujer que se asume a sí misma como víctima indefensa y que vive su divorcio como si se tratara de la mayor tragedia. Un tema y un enfoque que Pollarolo ya agotó en sus libros La ceremonia del adiós (1997) y Atado de nervios (1999).

En Dos veces por semana la principal novedad es el discurso psicoanalítico, que aparece de una manera incipiente (acaso por los silencios y lo elusivo de “Ella”), y que ayuda muy poco a la superación de los problemas de la protagonista. Además, al tratarse de la primera novela de Pollarolo, el libro nos permite comprobar algunas de sus virtudes literarias (buen manejo de los diálogos y del lenguaje coloquial); pero también descubrir ciertos problemas (en la sintaxis, en la creación de personajes y ambientes) en la narrativa de esta buena poeta y guionista.


Se pueden leer las primeras páginas de Dos veces por semana en El Comercio.
Otros textos sobre la novela: Marlon Aquino, Jorge Eslava, Moisés Sánchez Franco.
Entrevistas: José Chueca, Pedro Escribano, Enrique Planas, Carlos Sotomayor.