Tiempo de guerra


Conocido como periodista y por su actividad política, Arturo Valverde (Lima, 1984), es también un empeñoso narrador, autor de los libros de cuentos Haciendo cuentos (2004, con prólogo de Alan García) y Un gol para la Monalisa (2008). En los últimos años se ha dedicado también a la promoción de la lectura, como creador y líder del colectivo Promovamos La Lecturas en las Combis; y en su reciente candidatura al Congreso, su principal propuesta electoral fue precisamente el fomento de la lectura en el país. No obstante esas otras actividades, y los ocho años transcurridos desde su última publicación, Valverde no ha dejado de escribir cuentos, los que ahora nos entrega en el libro Tiempo de guerra (Caja Negra, 2016).

Tanto por el título como por la portada, se podría pensar que los relatos de este libro están relacionados con la guerra. En realidad solo el cuento “Tiempo de guerra” aborda este tema, aunque de manera tangencial: la historia de Johnny, un soldado limeño que es enviado al Cenepa, zona del conflicto con Ecuador, a mediados de los noventa. A su regreso de esa experiencia, mutilado de la mano derecha, Johnny inicia desaforada y peculiar vida sexual (centrada en su muñón), que es el verdadero eje del relato: “víctima de muchos males anímicos y secuelas mentales, Johnny no lograba saciar su sed de placer”. Finalmente el protagonista abandona la capital para ir a la selva; no sin antes violar a su mejor amigo (el personaje narrador), en lo que debe ser uno de los pasajes más literariamente ingenuos del libro.

Es evidente que el erotismo, la sexualidad desbocada y un humor burlesco son las verdaderas constantes en estos cuentos. “Mariposas de la noche” es una especie de relato policial, en el que el protagonista-narrador, un detective, está tras los pasos del delincuente conocido como “el hipnotista”: un violador que hace olvidar a sus víctimas todas sus anteriores experiencias sexuales. Hasta que el detective también es violado (¿?) por el hipnotista. “Hombre rayo” es una peculiar versión del cuento cortazariano “La noche boca arriba”: un limeño de hoy sufre un accidente, pierde el sentido y se despierta en el Perú prehispánico. En esa época el protagonista es llamado “hombre rayo”, y participa en peculiares rituales sexuales, en los que, como es de esperarse, llega a ser sodomizado. Pero el relato más abiertamente sexual es “La leyenda de Dick Tony” la historia de la primera estrella peruana de cine porno.

Acaso la combinación de erotismo, humor más bien grueso y ciertos descuidos con el lenguaje (se hace notar la falta de un editor de estilo), le dan a estos relatos un carácter casi naif y un “aliento agraz”, como afirma el escritor Dimas Arrieta con respecto a los anteriores libros de Arturo Valverde. En todo caso, los mejores cuentos de Tiempo de Guerra son aquellos en los que el autor deja de lado lo sexual y aborda creativamente diversos subgéneros narrativos: el relato histórico en “El círculo” o lo fantástico en “Los invitados”.