El fin de algo

Cuentos peruanos: dos antologías


II

(viene del post anterior)

El poeta y crítico Víctor Ruiz Velazco (Lima, 1982) aclara, en el prólogo de El fin de algo. Antología del nuevo cuento peruano 2001-2015 (Santuario), que solo ha seleccionado autores que tengan “cuando menos un libro de cuentos publicado… en el periodo 2001-2015”. Esto le permite reunir una muestra mucho más representativa de nuestra producción cuentística “joven” (autores aparecidos en este siglo), incluyendo a destacados narradores no limeños, como la cusqueña Karina Pacheco y el huancaíno Sandro Bossio. Lamentablemente, después de reflexionar a lo largo de una docena de páginas sobre los antecedentes literarios y el contexto político de estos relatos (mencionando desde los formalistas rusos de inicios del siglo XX hasta las muertes de Sadam Hussein y Osama Bin Laden), Ruiz Velasco dedica poco más de una página a hablar del conjunto de textos seleccionados, señalando apenas algunas afinidades temáticas entre ellos.

Se puede comentar muchas cosas a partir de la lectura de estas dos antologías. Para empezar habría que destacar los nombres de los narradores que figuran en ambas y que, al parecer, gozan del consenso de la crítica: Jeremías Gamboa (Lima, 1975), Pedro Llosa (Lima, 1975), Daniel Alarcón (Lima, 1977) y Carlos Yushimito (Lima, 1977). En segundo lugar, la obsesión por lo “nuevo”—por los autores jóvenes—, presente en buena parte de nuestra crítica. Resulta preocupante que ni los antologadores ni los antologados (Selección peruana contiene una encuesta a los narradores, similar a la que hiciera Abelardo Oquendo en su antología Narrativa peruana 1950-1970) mencionen a libros de cuentos como La noche de Morgana (2005) de Jorge E. Benavides, Danzantes de la noche y de la muerte (2006) de Edgardo Rivera Martínez, Algo que nunca serás de Guillermo Niño de Guzmán (2007) y Playas de Carlos Calderón Fajardo (2010), sin dudas de lo mejor de la literatura peruana del presente siglo. Pero incluso dentro de los parámetros de “juventud” de los autores, hay en estas antologías omisiones difíciles de entender, como la de Christ Gutiérrez Rodríguez (Callao, 1982) y su libro de cuentos Las siete bestias (2014).