Antimateria. Gran acelerador de poemas

Inocencia y no ciencia


La artista Tilsa Otta (Lima, 1982) ha incursionado en la fotografía, el cómic y el cine, pero es más conocida por su faceta de escritora. Sus dos primeros libros fueron los poemarios Mi niña veneno (2004) e Indivisible (2007), en los que el ludismo y la imaginación estaban ligados a experiencias propias de la adolescencia y juventud. Tras publicar el libro de cuentos Un ejemplar extraño (2012), Otta ha vuelto a la poesía con Antimateria. Gran acelerador de poemas (Peso pluma, 2015).

Como se anuncia en el título, uno de los ejes del libro es el contraste entre una cierta retórica científica que se ha puesto de moda (y que parece capaz de explicarlo todo) y lo más humano de nuestras vivencias. Pero es un enfrentamiento en el que priman el humor y el optimismo: “No publiquen la secuencia completa de mi ADN / Tres mil millones de letras / Reproduzcan este código / ciento cincuenta y ocho caracteres con espacios”. Así se conjugan, en poemas breves, términos provenientes de la física, la biología, la tecnología y los chats, con imágenes, símiles, aforismos y otros recursos poéticos tradicionales.

La principal novedad es que Otta vuelve esta vez su mirada irónica y traviesa hacia la poesía y el propio lenguaje. El libro se inicia con dos artes poéticas: un caligrama eielsoniano y un texto con borrones y tachaduras incluidas. Y entre los poemas más interesantes están uno que se describe a sí mismo y otro que pasa revistas a los diversos usos que se le suele dar al verbo hacer: “Hacer la comida, la cama, la maleta… Hacerse el rey, el gracioso…”. Antimateria resulta el libro más orgánico, temática y formalmente, de Tilsa Otta, y un significativo paso adelante en su poesía.