El rumor de las aguas mansas


El escritor Christian Reynoso (Puno, 1978) ha recreado literariamente un trágico suceso reciente, el linchamiento del alcalde de Ilave ocurrido en 2004, y lo ha convertido en una extensa novela policial: El rumor de las aguas mansas (Peisa, 2013). En esta ficción, a partir del asesinato de ese alcalde, el periodista Bruno Giraldo, siguiendo las investigaciones de un colega desaparecido, descubre una vasta y poderosa red de contrabandistas, narcotraficantes y autoridades corruptas que se han apoderado de toda la región.

Esta interesante trama se presenta dividida en tres partes, comenzando la historia in media res y relatando todos los pormenores del crimen en la segunda parte, sin duda la mejor del libro. Pero debido a esta estructura, la novela se inicia con demasiada lentitud, a lo que hay que sumar los frecuentes excesos descriptivos del autor, quien seguramente para darle “color local” a su relato nos cuenta con detalle hasta el menú de los almuerzos de Bruno (p. 19). El mismo problema tiene al caracterizar a sus personajes, especialmente a los “villanos”; como en el caso de Melania cuya traición, supuestamente una de las grandes sorpresas de la trama, resulta bastante previsible.

Nos quedamos entonces con las páginas centrales de El rumor de las aguas mansas, aquellas en que se muestra cómo el poder económico de ciertos delincuentes corrompe a las autoridades y a toda la sociedad puneña. En el resto del relato, Reynoso se muestra como un narrador todavía demasiado ingenuo, tanto en el empleo de las técnicas, en la selección de aquello que debe o no debe narrar (la fallida escena sexual de la página 82), y hasta en el propio manejo del lenguaje.