Escombros de los días


RECUERDA CUERPO

Poeta con un doctorado en Literatura, Alejandro Susti (Lima, 1959) continúa en Escombros de los días (Hipocampo Editores, 2001) las reflexiones en tormo a la muerte y el cuerpo iniciadas en su poemario, Cadáveres (2009). Pero esta vez se parte de una dolorosa experiencia personal (la enfermedad y muerte del padre), por lo que los poemas inevitablemente tienen una cierta carga de recuerdos e intimismo, especialmente en la primera sección (“Tu cuerpo lentamente”). Pero pronto se dejan esos detalles de lado, para abordar el tema central del libro, el destino final del cuerpo humano, en poemas como “Cuerpo de mi padre” y “La sangre de mi padre”.

En ese sentido, los cinco poemas de la segunda sección (“Fósiles de plata”) se constituyen en el verdadero eje, pues en ellos se hace más explícita la propuesta: “Prefiero la vida del muerto / la dura persistencia de sus huesos / la capa helada de sus días…” (“Vida de la muerte”). La tercera sección, “Fuego que nunca se olvida”, está dedicada a la experiencia erótica y es la más débil del conjunto. En la cuarta y última, “Rieles del tiempo”, se apela a elementos naturales (a la manera de las Estancias de Javier Sologuren) para lograr algunos de los mejores poemas: “Niebla”, “Nieve”, “Piedra repetida”.

Pero es precisamente la excesiva proximidad a los modelos “literarios” el principal problema, pues hay incluso un par de poemas que aparentemente no son sino paráfrasis de textos vallejianos. Escombros de los días – poemario ganador del concurso Libro de Poesía Breve 2010–, sin llegar a superar a Cadáveres, ratifica la calidad de la poesía de Alejandro Susti.