Conocimiento del Este

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Paul Claudel. Conocimiento del Este (PUCP, 2008)

El escritor Paul Claudel (1868-1955) perteneció a una brillante generación de autores franceses –Paul Valéry, Guillaume Apollinaire, Saint John Perse– que desarrolló los innovadores aportes poéticos de los simbolistas (Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé) y los integró a los temas y motivos más propios de la tradición literaria occidental. Claudel, diplomático de profesión, sumaría a su profundo catolicismo, en algunas obras, la perspectiva del “libro de viajes”. Ese fue el caso de Conocimiento del Este (1896), obra que acaba de ser traducida por el poeta Jorge Nájar (Pucallpa, 1946) y publicada por la PUCP en su colección El Manantial Oculto.

Conforman este libro más de 60 textos escritos en prosa y en los que Claudel describe los paisajes, lugares y personajes que conoció durante los años que pasó en China y Japón. Son descripciones que, sin dejar de lado los referentes reales, apelan constantemente a imágenes y símiles poéticos, y que derivan en reflexiones metafísicas. En uno de los textos, “El banyán”, se presenta a este árbol asiático como “...un nudo de pitones, una hidra que con obstinación se arranca de la tierra tenaz”. Pronto se llega al tema de la fugacidad de lo humano, en oposición a la permanencia del banyán “testigo de todo el espacio, poseedor del suelo...”.

Además de las bellezas naturales y la tradicional cultura oriental, el poeta encuentra también miseria y sufrimiento: “Me bajo del rickshaw y un espantoso mendigo marca el inicio de la ruta...hileras de miserables bordean las dos orillas del camino” (“Pagoda”). Como señala Nájar en el prólogo del libro, en “aquellos años toda Europa se hallaba en el cénit de su poder y China, en cambio, en lo más hondo de su decadencia”. No obstante, Claudel descubre evidencias de lo trascendente en los objetos y seres menos esperados: “Devoto profundo... sus gustos no van nunca hacia los perfumes pasajeros de las flores o de los frutos frívolos” (“El cerdo”).

Esa obsesiva búsqueda (demasiado racional) de lo espiritual y sobrenatural es acaso una de las debilidades del libro. Otra son los excesos de la retórica parnasiana: “la frase a menudo compleja y de construcción barroca” –nos dice Jorge Nájar–, el léxico ornamental y las alusiones eruditas. El propio Claudel aclara que su poesía no es “...un chorro frívolo de palabras inventadas”, seguramente consciente de que puede parecerlo. Conocimiento del Este resulta un libro de sumo interés, tanto por sus logros poéticos como por ser testimonio de un importante momento de la poesía moderna.
(Artículo publicado previamente en La República)