Los suicidas

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Antonio Di Benedetto. Los suicidas (AH editores, 2006)

Tras dos decenios de postergación, el escritor argentino Antonio Di Benedetto (1922-1986) es en la actualidad objeto de un creciente interés tanto de la crítica como de los lectores, por lo que sus novelas y cuentos están volviendo publicarse en Latinoamérica y en España. Entre sus obras recuperadas figura la novela Los suicidas (AH editores, 2006), escrita en 1968 y con una versión fílmica en 2005, última entrega de su “trilogía camusiana” –conformada también por las novelas Zama (1956) y El silenciero (1964)–, la que para Juan José Saer “constituye uno de los momentos culminantes de la narrativa en lengua castellana del siglo XX”.

Novela breve pero intensa, Los suicidas narra la historia de un periodista argentino encargado de investigar tres misteriosos suicidios. Para ello cuenta con la colaboración de dos compañeras, una fotógrafa y otra encargada del apoyo “libresco”. Mientras cumple con el encargo, el protagonista se va identificando con las emociones y pensamientos de los suicidas, un mundo no del todo ajeno para él, como cuenta en la primera página del libro: “Mi padre se quitó la vida un viernes por la tarde. Tenía 33 años. El cuarto viernes del mes próximo yo tendré la misma edad”.

Este relato, tan cercano al policial y la novela negra, está en realidad cargado de alusiones autobiográficas, pues Di Benedetto dedicó al periodismo buena parte de su vida –fue director del diario Los Andes en Mendoza– y en su familia hubo varios suicidas. Por eso resulta casi un resumen temas y obsesiones personales: la existencial angustia ante la soledad y la muerte, el interés en las imágenes oníricas y la interpretación de los sueños, la culpa y la desconfianza como elementos esenciales de toda relación humana, incluido el amor en todas sus manifestaciones, desde el maternal hasta el erótico.

Los suicidas es una obra de madurez en la que el autor, cercano a los 50 años de edad, muestra gran seguridad en sus propias opciones literarias, como la narración en primera persona y sin descripciones del contexto “real”; o la simpleza y concisión como norma estructural y de estilo, que hace que primen las oraciones cortas y la linealidad temporal. Características que iban a contracorriente de lo que era entonces la actualidad literaria –en esa época se publicaron Cien años de soledad y La casa verde–, lo que de alguna manera explica el silencio inicial de la crítica y su reconocimiento tardío de la calidad e importancia de la narrativa de Di Benedetto.

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