Sonríen los desamparados

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Juan Manuel Chávez. Sonríen los desamparados (JCS, 2006)

Narrador joven, pero con estilo claramente definido, Juan Manuel Chávez (Lima,1976) nos entrega en Sonríen los desamparados un conjunto de once cuentos protagonizados por personas pobres o marginales que, a pesar de sus problemas, se mantienen optimistas y hasta llegan a vivir momentos de felicidad. Al menos, el autor quiere mostrarlos felices y optimistas, aunque tenga que "regalar dichas de fantasía para trastocar la verdad...olvidar acciones, menguar penas", como reconoce el narrador de Penas de colibrí, último cuento del libro.

La mayor parte de estos relatos están ambientados en el Perú actual y presentan a jóvenes que para superar la pobreza en que viven tienen que mudarse a otros barrios (Tantas vueltas a la reunión), ciudades (Mistela para dos) y hasta países, como en Seis mil doscientos kilómetros sin ti y Libreta azul. Las "dichas de fantasía" de estos jóvenes provienen de sus tiernas historias de amor y de algunos viejos recursos del realismo mágico: seres mitológicos en situaciones cotidianas o un joven recién muerto que dialoga con su hermana y amante en Sin cobijo en Palomares, cuento ganador del Copé de Plata 2002.

Al logrado trabajo con las tramas (que recuerdan algunos cuentos de Eduardo González Viaña) se suma una prosa bastante elaborada y cargada de adornos retóricos (enumeraciones, adjetivación metafórica) que es la marca más característica de la narrativa de Chávez. Y que aquí es llevada hasta el extremo, no solo por apelar demasiado a lo emotivo y efectista (llegando a lo cursi), también porque la emplean tanto los narradores omniscientes como los propios personajes cuando dialogan o reflexionan: "Dame tu mirada, le pidió con frases atropelladas la comadrona Roberta, abriéndole los brazos a su pena".

Pero no son esos los únicos problemas "técnicos" del libro. También hay frecuentes errores en el uso de las personas narrativas. En varios cuentos, por ejemplo en El desierto de Shanghai, Chávez parece olvidar que está narrando en tercera persona y repentinamente adopta el punto de vista de uno de sus personajes. Libertades que se pueden tomar en narraciones mayores, como la novela, pero no en el cuento, un género que requiere el mayor rigor y precisión. Por eso, preferimos el primer libro de Chávez, La derrota de Pallardelle (2004), una novela histórica. Sonríen los desamparados es un libro de aprendizaje y asimilación del cuento como género literario.

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