Cine escrito




José Carlos Huayhuaca. Cine escrito. Guiones para filmar (U. de Lima, 2006)

Reconocido ensayista, realizador y guionista, José Carlos Huayhuaca (Cusco, 1949) propone en su libro Cine escrito. Guiones para filmar (U. de Lima, 2006) al guión como un posible género literario, y presenta como muestras de este nuevo género a dos de sus proyectos más queridos: Una mujer llamada Carmen y Guamán Poma. Dos proyectos aún por realizar, a pesar de que Guamán Poma puede ser el guión más laureado de la historia del cine peruano, pues con él su autor ha obtenido la prestigiosa beca Guggenheim (1992), además de ganar dos concursos: el Nacional de Proyectos Cinematográficos (Perú, 1996) y el Fonds Sud du Cinéma (Francia, 1997).

En el ensayo que sirve de prólogo, El guión como género literario, se señalan las coincidencias entre los guiones y los textos literarios en general: la capacidad de sugerir imágenes, el manejo de un determinado ritmo, la expresión de emociones. Las mayores diferencias estarían en la propia escritura, pues frente al lenguaje artístico y connotativo de la literatura, los guiones suelen apelar a la jerga técnica y a las palabras más simples y directamente denotativas. La propuesta de Huayhuaca es que los guiones pueden prescindir de tecnicismos y enriquecerse con los más tradicionales recursos de la retórica literaria, como las metáforas y los símiles, para convertirse en lecturas gratas.

Una mujer llamada Carmen es una actualización de la novela Carmen del francés Prosper Merimée, que ya cuenta con numerosas versiones fílmicas. La violenta historia de amor está reescrita y ambientada en la Lima de los años 80, cuando Huayhuaca trabajaba como guionista de series de Tv. Las deudas con este medio, con su tendencia a lo demasiado obvio y efectista, resultan evidentes desde el diseño de los protagonistas, al punto que Huayhuaca confiesa que fue pensada para la vedette Analí Cabrera. Es difícil encontrar en este guión las prometidas virtudes literarias; menos aún en el lenguaje o los diálogos, plagados de la jerga lumpenesca de entonces.

Mucho más logrado en todo aspecto es Guamán Poma, guión en el que Huayhuaca contó con la colaboración de Emilio Bustamante. La vida del cronista mestizo, autor de la Nueva coronica y buen gobierno (inicios del siglo XVII), es contada de una manera original, alternando las imágenes del relato histórico y los dibujos del propio cronista con testimonios de las injusticias sufridas por los pobladores de los Andes, desde el inhumano trabajo en las minas durante la colonia hasta las consecuencias de la violencia de fines del siglo XX. Puede discutirse la necesidad del gratuito inicio en la biblioteca de Copenhague, pero la acertada combinación de vanguardismo estético y fidelidad a las fuentes recibió la aprobación de especialistas en Poma, como la estudiosa Rolena Adorno.

El libro contiene además una serie de anexos, entre ellos un extenso diálogo entre Huayhuaca y libretista Miguel Rubio sobre El arte del guión que continúa las reflexiones del prólogo sobre la relación entre guiones y literatura. Un tema de especial interés, pues existe una fuerte tendencia entre los escritores jóvenes a incorporar en la novela recursos y técnicas propios de los medios audiovisuales (en el Perú, un caso emblemático es el de Santiago Roncagliolo) en desmedro de lo propiamente literario. La propuesta de Cine escrito, elevar la calidad literaria de los guiones, resulta por ello una saludable reacción ante los excesos y extravíos de cierta narrativa actual.

El último lector


Ricardo Piglia. El último lector (Anagrama, 2005)

Además de narrador, el argentino Ricardo Piglia (Buenos Aires, 1940) es también un reconocido crítico y ensayista que en libros como Crítica y ficción (1986) y Formas breves (2000) realiza interpretaciones originales y novedosas partiendo de elementos literarios aparentemente insignificantes. En esa línea -la de Borges, Auerbach y Benjamin- está su más reciente libro, El último lector (Anagrama, 2005), una serie de ensayos que analizan “escenas de lectura” -provenientes de fotografías, testimonios y ficciones novelescas- para reflexionar sobre algunos de los géneros literarios, obras y autores más importantes de la literatura del siglo XX.

Desde el Quijote, buena parte de los protagonistas de novelas y cuentos han sido adictos a la lectura; y por ello abundan esas escenas de lectura en las que Piglia rastrea la poética, la esencia de cada texto y autor. Comienza con Borges, quien “inventó al lector como héroe”, y su relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, “que define su obra... lo borgeano (si eso existe) es la capacidad de leer todo como una ficción y de creer en su poder”. Luego esa poética es confirmada en cuentos como El sur y La muerte y la brújula. La misma estrategia es empleada en los ensayos La linterna de Ana Karenina y Cómo está hecho el Ulysses, relecturas de las obras de Tolstoi y Joyce respectivamente.

Este esquema es tomado con bastante libertad en otros textos, y Piglia se aparta de lo literario para apelar a datos históricos sobre los diferentes hábitos de lectura personales. Así se explica que uno de los ensayos más extensos resulte Ernesto Guevara, rastros de lectura, en el que la trayectoria vital y los diarios del Che se interpretan a partir de su afición casi compulsiva por la lectura. En Lectores imaginarios, por el contrario, se sigue la historia del relato policial, desde Poe hasta Chandler, a partir de la premisa de que sus protagonistas son esencialmente “lectores”: seres marginales y solitarios dedicados a descifrar lo que a otros, inmersos en la multitud y el ajetreo de la vida diaria, les sucede.

El ensayo más logrado del libro es Un relato sobre Kafka, en el que los asedios al escritor checo abarcan su narrativa, biografía y hasta la correspondencia que mantuvo con su novia Felice. Sus peculiares hábitos de lectura y escritura configurarían lo que Piglia denomina “el modo de ser de la experiencia para Kafka”: el constante cambio de lugar, entre lo normal y lo inexplicable. “Es un nuevo modo de leer y percibir la realidad” afirma el ensayista, y pone como ejemplos las versiones kafkianas de episodios del Quijote, la Odisea y Robinson Crusoe. Y también sus propios relatos La condena y La metamorfosis, y las problemáticas relaciones del escritor con las mujeres y su entorno social en general.

Piglia reconoce que este libro no pretende ser exhaustivo y que representa más bien un “recorrido arbitrario por algunos modos de leer que están en mi recuerdo”. Acaso el único reparo que se le pueda hacer es precisamente la falta de un eje que articule de alguna manera este conjunto de ensayos tan diferentes entre sí; o de un prólogo (el que tiene es sólo el desarrollo narrativo de una propuesta borgiana) o conclusión que integre, con la misma originalidad y lucidez, las diversas propuestas planteadas. Pero eso no le resta no le resta méritos a El último lector, un libro que Piglia considera como “el más personal y el más íntimo de los que he escrito”.

Edgardo Rivera Martínez: Nuevas lecturas


César Ferreira. Edgardo Rivera Martínez: Nuevas lecturas (UNMSM, 2006)

La obra de Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933) tiene dos etapas claramente marcadas: en la primera (1963-1986) predominan las narraciones cortas, mientras que en la segunda lo más destacado son las novelas País de Jauja (1993) y Libro del amor y de las profecías (1999). Pero la mayor diferencia entre estas etapas es el reconocimiento de la crítica que recién en los 90’s incorporó, con justicia aunque bastante tardíamente, a ERM a nuestro “canon” literario. El catedrático y crítico César Ferreira acaba de publicar Edgardo Rivera Martínez: Nuevas lecturas, una amplia recopilación de ensayos y comentarios dedicados a esa segunda etapa de la obra del escritor jaujino.

Ferreira, profesor de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Wisconsin, es autor de compilaciones similares sobre las obras de Alfredo Bryce, Julio Ramón Ribeyro y el propio ERM -De lo andino a lo universal (1999)-, que trabajó en conjunto con el crítico Ismael Márquez. Como ese libro, Nuevas lecturas se inicia con Textos del autor, ensayos y reflexiones del escritor sobre sus propios temas, libros y opciones literarias. Destacan testimonios como El encuentro cultural en mis novelas, texto de una conferencia realizada en 2002, Los andes: imagen personal (2001) y Novela, psicoanálisis e historia (1996), un documentado ensayo sobre la psicocrítica de Charles Mauron.

Los otros capítulos están dedicados a cada uno de los libros publicados por ERM desde la década del 90, tanto de narrativa –PDJ, Libro del amor... , Ciudad de fuego, Cuentos completos- como las memorias de A la hora de la tarde y de los juegos (1996) y las recopilaciones de crónicas y artículos Al andar de los caminos y Estampas de ocio, buen humor y reflexión. Ferreira reúne críticas y comentarios a cada uno de estos libros, y entre los autores de los textos que antologa figuran poetas (Martos, Pérez, Pollarolo), narradores (Nieto, Planas, Thays) y numerosos críticos, tanto periodísticos como académicos: Elmore, González Vigil, La Torre, López Maguiña, etc.

Resultan de especial interés los ensayos sobre PDJ. Viaje al centro de la sierra de Jeremías Gamboa es un extenso estudio comparativo de la representación de los Andes en PDJ y Lituma en los Andes, novelas publicadas el mismo año y que muestran, de manera casi contrapuesta, los “desencuentros culturales... de tiempos históricos y cosmovisiones” en esa región. Por su parte, Mary Tierney-Bello pone la nota polémica al cuestionar en Lo nuestro y lo femenino: la identidad local y la mujer en PDJ, lo alegórico de los personajes femeninos, “una utopía... hecha a medida para un hombrecito de clase media como Claudio, para tratar de resolver sus contradicciones y dilemas culturales”.

Ferreira completa el libro con una interesante galería de fotografías y una decena de entrevistas realizadas entre 1993 y 2005, publicadas en medios periodísticos y revistas literarias. Son diálogos en los que el narrador vuelve recurrentemente a su infancia en Jauja, origen de la armoniosa unión de lo occidental y lo andino propuesta en PDJ. Y también a la época en que escribió su reconocida novela (el salto de la primera a la segunda etapa de su obra), a su regreso al país después de una larga experiencia como profesor en universidades europeas. ERM: Nuevas Lecturas es un provechoso acercamiento a la obra de uno de los más importantes escritores peruanos de la actualidad.

Zama


Antonio Di Benedetto. Zama (AH Editores, 2004)

El escritor argentino Antonio Di Benedetto (1922-1986) dedicó buena parte de su vida al periodismo, llegando a ser subdirector del diario Los Andes en su Mendoza natal. Allí comenzó a publicar novelas y libros de cuentos -Mundo animal (1953), El pentágono (1954), etc.-, de una singular calidad y originalidad, que si bien al principio pasaron casi desapercibidos, con el tiempo han sido revalorados, por la crítica y los propios escritores, convirtiéndolo en un autor de culto. Del conjunto de su obra destaca nítidamente la novela Zama (1956), reeditada recientemente por su cincuentenario, una de las “diez novelas más importantes de la literatura argentina” según una encuesta realizada hace poco en ese país.

Zama es una novela histórica, ambientado a fines del siglo XVIII, que cuenta la permanencia de don Diego de Zama, funcionario de la corona española, en un remoto y pequeño pueblo del Virreinato del Río de La Plata, en lo que hoy es Paraguay. Don Diego, hombre culto y refinado, dice estar ahí de paso (ha dejado a su esposa e hijos en Buenos Aires), en espera de un nombramiento importante que lo lleve a Santiago de Chile, Lima o España. Pero ese nombramiento nunca llega y el protagonista se convierte en una “víctima de la espera”, según anuncia el epígrafe. La novela narra esa inútil espera y el irremisible proceso de deterioro, económico, físico y moral de Zama.

Di Benedetto, autor también de guiones cinematográficos, prescinde casi por completo de lo descriptivo y la reconstrucción histórica (ambientes o lenguaje), para centrar la narración en la subjetividad del protagonista, expresada no a través de largos monólogos, como era la tendencia en la época, sino de párrafos breves, a veces de una sola línea, trabajados con rigor y precisión. Hay un acertado empleo de imágenes y elementos simbólicos que van dando a las acciones un cierto carácter onírico; y una actitud sumamente moderna en el recurso a “subgéneros” narrativos en cada uno de los tres capítulos (1790, 1794 y 1799): historia de amor, novela gótica y relato de aventuras, respectivamente.

Así, Zama tiene pocas cosas en común con la novela histórica de los 50’s o con la llamada “nueva novela histórica latinoamericana”, la de Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y seguidores. Por su fuerte carga existencial, la crítica la ha relacionado más bien con La náusea de Sartre o El extranjero de Camus. Juan José Saer, uno de los escritores que más ha contribuido al rescate de la obra de Di Benedetto, afirma que Zama es incluso superior que esas novelas pues, al ser el autor un escritor y no un filósofo, no comparte su carácter de novela de tesis; además de haber sido escrita no en París (el centro mundial del existencialismo) sino en una pequeña ciudad argentina.

La obra narrativa de Di Benedetto se interrumpió abruptamente en marzo 1976, cuando fue secuestrado por la dictadura militar que comenzaba a gobernar a Argentina. Durante año y medio el escritor estuvo encarcelado, sin saber el motivo, sometido a golpes y torturas de todo tipo. Una vez liberado, pasó a vivir en el exilio en USA, Francia y España. Recién en 1985 retornó a su patria, poco antes de su muerte. Y aunque eventualmente volvió a la literatura, no lo hizo con el brío y la originalidad de antes de su terrible experiencia. Zama es su obra cumbre, una novela excepcional cuya valoración crítica continúa creciendo con el paso de los años.