Matalaché


Enrique López Albújar. Matalaché (Peisa, 2005)

Hombre de leyes, abogado y juez, el escritor Enrique López Albújar (1872-1966) estuvo siempre interesado en el debate político y social. A los 21 años, en 1893, tuvo que pasar varios meses en prisión por ciertos artículos periodísticos en los que se burlaba del dictador de turno; mientras que su tesis universitaria La injusticia en la propiedad del suelo fue rechazada por subversiva. Ese interés se plasmó también en su obra literaria, especialmente en los Cuentos andinos (1920) y la novela Matalaché (1928), la primera que abordó la problemática de la esclavitud en el Perú y que se acaba de ser reeditada como parte de la Biblioteca Peruana de la editorial Peisa.

Matalaché es una novela histórica que nos remite a 1816 (noventa años antes de su redacción), a las costas piuranas. Ahí, en la extensa propiedad de don Juan de los Ríos vive un grupo de esclavos, hombres y mujeres de raza negra, trabajando en las labores domésticas o en la fábrica de jabones de su amo. Los protagonistas de la historia son María Luz, la joven y bella hija de don Juan, y el esclavo mulato José Manuel Sojo, conocido por el sobrenombre de “Matalaché”. María Luz se enamora de José Manuel, de su fortaleza y habilidad artística (es músico y artesano), pero el amor de la pareja acaba trágicamente cuando Don Juan se entera que la muchacha está esperando un hijo de Matalaché.

El mayor acierto de López Albújar fue hacer que en esta dramática historia de amor confluyan una diversidad de temas. En primer lugar, la falta de libertad y las injusticias sufridas por los esclavos, descritas con múltiples ejemplos a lo largo de la narración. También la discriminación sexual, graficada en el episodio de la esclava Rita y la falta de acceso de María Luz, a pesar de su inteligencia y riqueza, a una educación superior. La época en que está ambientado el relato lleva a Don Juan a vivir una contradicción: es el más entusiasta defensor de la libertad económica y política con respecto a España; pero su fortuna y bienestar personal está basado en el trabajo de sus esclavos.

Menos afortunadas fueron las opciones formales de esta novela. En plena eclosión de la literatura vanguardista –La casa de cartón de Martín Adán fue publicada el mismo año-, López Albújar empleó el estilo y las técnicas propias de la última generación de escritores modernistas, a la que perteneció junto con Clemente Palma y José Santos Chocano. Por ese motivo, él mismo subtituló irónicamente a Matalaché como “Novela retaguardista”. A este declarado anacronismo hay que sumar algunos problemas de composición, personajes y episodios poco desarrollados (entre ellos el propio final), que en conjunto hicieron que la novela no fuera muy apreciada por las siguientes generaciones de escritores.

Las lecturas críticas más recientes señalan que a pesar del tono de denuncia, la novela no puede escaparse del discurso del “sujeto esclavista” -tomamos el término del crítico Marcel Velásquez- propio de la época. Si José Manuel se destaca, por su dignidad y presencia, de los demás esclavos es porque su padre es de raza blanca. Y en reiteradas ocasiones el propio narrador omnisciente llega a tomar como ciertos los más burdos prejuicios raciales. Velásquez también ha señalado las interesantes coincidencias de la novela con la tradición palmista titulada La emplazada, incluyendo los castigos tan similares para los esclavos transgresores, ambos ahogados en líquidos incandescentes.

Más allá de estos inevitables rasgos de época, Enrique López Albújar es reconocido como uno de los autores fundadores de nuestra narrativa, pues con él se “inaugura el tratamiento realista de la vida indígena y agraria en el Perú” (W. Delgado). Matalaché, a pesar de su “retaguardismo” mantiene su valor testimonial tanto de los problemas sociales que describe como del trabajo de toda una generación de escritores peruanos hoy un tanto olvidados por los lectores.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTA BACAN LA OBRTA LEANLA

Anónimo dijo...

Un buen resumen, el tema nunca perdera vigencia.

edgar eduardo dijo...

Es una linda obra de nuestros ancestros coloniales donde los negros eran esclavos y los cambiaban como si fueran cosas sin valor y vivian explotandolo ya que tenian su patron .pero en esta historia matalache se enamora de la hija del patron creo que se llama maria luz ella viene de francia ha visitar a su papá y ocurre esto el amor de quien menos se espera del negrito matalache quien era una persona muy amable y linda con todas las negras del congo

Anónimo dijo...

ps ta chevere pata

Anónimo dijo...

es una obra muy linda que me encanto muchisimo