Pudor: el sitcom llevado a la novela


Santiago Roncagliolo. Pudor (Alfaguara, 2004)

La intimidad de una familia limeña de clase media vista a través de la pantalla de su propio televisor y narrada por nuestro "Nuevo talento literario"

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha ejercido el oficio de escritor en sus más diversas variantes: guionista de televisión, negro literario, periodista, traductor, autor teatral. Pero es en narrativa donde más ha destacado, con sus libros El príncipe de los caimanes (novela, 2002) y Crecer es un oficio triste (cuentos, 2003) que le valieron ser elegido por una cadena de librerías españolas (país en el que actualmente reside) "Nuevo Talento" literario del año 2003. A esos libros se suma ahora la novela Pudor (Alfaguara, 2004), que figuró entre las cuatro finalistas de la última edición del premio Herralde.

Esta es una novela breve sobre una familia aparentemente normal que vive en un barrio de clase media limeña, la residencial San Felipe. La familia está formada por una pareja entre los 30 y 40 años de edad: él, Alfredo, se acaba de enterar de que está enfermo y le quedan sólo seis meses de vida; ella, Lucy, recibe mensajes eróticos de un admirador anónimo. Con ellos viven sus dos hijos -Sergio, quien puede ver fantasmas, y Mariana en plena crisis de pubertad- además de un senil y achacoso abuelo y un gato. Las aventuras de todos estos personajes, contadas casi siempre por un narrador omnisciente, se alternan y entrecruzan, integrándose en un relato fluido y divertido.

Con una prosa ligera y simple, casi sin descripciones exteriores (ambientes físicos) ni interiores (estados de ánimo de los personajes), Roncagliolo nos entrega una serie de situaciones construidas con bastante precisión y en las que prima un incisivo e irónico sentido del humor. Así vemos al abuelo, en su asilo de ancianos, organizando una huelga con toma de rehenes; a Sergio jugar con un cadáver como si fuera un robot y a Alfredo vivir una no deseada y frustrante aventura sexual con su secretaria. Grotescas situaciones a las que llegan los personajes impulsados por la soledad, inseguridad, incomunicación y todos los ya conocidos males del "mundo moderno"

Pero es precisamente el abuso de la comicidad el principal defecto de Pudor. No se trata de que temas como la soledad y la desesperación no puedan ser abordados de una forma divertida; pero el humor resulta aquí siempre demasiado fácil y superficial, casi de "tortazo en la cara", menos propio de una obra literaria que de un sitcom televisivo o de las más toscas parodias cinematográficas. Resulta obvio que en esta novela el abuelo es una copia del de la familia Simpson; que Mariana es Carrie de la película de Brian de Palma (incluyendo la famosa escena del gimnasio), y así se podría seguir con todos los personajes, hasta el gato, cuyas aventuras nocturnas narradas en primera persona remiten (cambiando gato por perro) a la serie Matrimonio con hijos.

Roncagliolo ha reconocido en diversas entrevistas esas deudas: "Sí, tiene influencia del cine, de los Simpson, de Stephen King... la novela me permite incorporar todo: guiones, periodismo, teatro". Esto último es cierto, pues el mismo Quijote une elementos disímiles y del más diverso origen (poesía pastoril, romances, novelas de caballería), pero en esa incorporación debe haber de por medio una cierta distancia, un re-elaboramiento crítico de aquellos géneros que se están integrando al texto literario. Lamentablemente, en Pudor no existe esa distancia y el autor más bien desea reproducir lo más fielmente posible las técnicas y recursos del sitcom. El resultado es la inevitable banalización de los personajes, ámbitos sociales y temas abordados por la novela.

Hay ya toda una promoción de aspirantes a escritores provenientes del periodismo, la publicidad o la televisión (y que de alguna manera continúan en la línea de la llamada "Generación Mc Ondo"), quienes ingenuamente creen que se puede hacer narrativa en base a personajes planos, gags televisivos y frases ingeniosas. Santiago Roncagliolo ha demostrado, en sus libros anteriores, poseer mucha más aptitud literaria que todos ellos y es un escritor del que todavía podemos esperar obras más logradas. Pudor, a pesar de nuestros reparos, es una novela que tiene algunas páginas bien escritas y, por lo divertida y fácil de leer, seguramente será un éxito de ventas.