
César Vallejo. Los heraldos negros. Nueva edición crítica (INC, 2005)
La poesía de César Vallejo (1892-1938) ha sido publicada innumerables veces, no siempre con el necesario cuidado editorial o fidelidad a los textos originales. Por eso circulan libros con variantes que van desde pequeños cambios ortográficos hasta el caso de Poemas humanos, libro póstumo cuyo contenido difiere bastante en cada una de sus versiones. Gracias a la contribución de estudiosos y especialistas se están produciendo en los últimos tiempos ediciones críticas de la obra vallejiana que ayudan a aclarar dudas y unificar criterios. La más reciente es Los heraldos negros. Nueva edición crítica (INC, 2005) del crítico Ricardo González Vigil (Lima, 1949).
En el poemario Los heraldos negros, publicado en julio de 1919 (y no 1918, como se indica en el libro original), Vallejo reunió 69 textos, escritos entre 1915 y 1918, que evidencian la evolución del autor desde un modernismo decadentista, hasta la creación de una poética sumamente personal. Las diversas secciones del libro van marcando esa evolución: Plafones ágiles (11 poemas), Buzos (4), De la tierra (10), Nostalgias imperiales (13), Truenos (25) y Canciones de hogar (5). A ellas se añade, al inicio del libro, el poema Los heraldos negros que de alguna anuncia los temas y el tono del conjunto, y que está escrito en una peculiar mezcla de versos alejandrinos y endecasílabos.
Esta nueva edición está basada en la Obra poética de Vallejo. Edición crítica que el propio RGV publicara en 1991; e incorpora, además, los aportes de las más trascendentes ediciones de esta poesía, desde la de Georgette de Vallejo (1968) hasta la de Ricardo Silva Santisteban (1997). Además, siguiendo con la tradición inaugurada por autores como Juan Espejo –en su libro César Vallejo: itinerario del hombre (1965)-, RGV proporciona otras precisiones de diversos tipo: la fecha de composición, las identidades de los personajes aludidos, los acontecimientos reales en que están basados, detalles de las ocasiones en que el poeta leyó públicamente cada texto, etc.
Con esos elementos, a los que se suma en algunos casos la interpretación de RGV al poema, la lectura de Los heraldos negros se convierte en un didáctico y provechoso paseo guiado por la obra inicial de César Vallejo. Se recuerda, por ejemplo, que el tan conocido y vallejiano verso "... de algún pan que en la puerta del horno se nos quema", era originalmente un verso típicamente modernista: "... de alguna almohada de oro que funde un sol maligno". En algunos casos, estos cambios afectan hasta los títulos que el autor dio a las diferentes versiones de sus poemas: Retablo se tituló inicialmente Simbolista; Yeso fue Estrella vespertina y Hojas de ébano fue Noche en el campo.
Hay también una sección de Poemas juveniles no incluidos en Los heraldos negros, con textos escritos entre 1911 y 1918. En este conjunto llaman la atención los poemas que Vallejo publicó en la revista trujillana Cultura Infantil, en los que va desarrollando su personal aproximación al universo de la infancia. Una línea poética que da logros notables en la sección Canciones de hogar de LHN, especialmente el poema A mi hermano Miguel (en el que el "yo poético" asume el punto de vista de un niño), pero cuya mejor expresión está en los poemas de Trilce III ("Las personas mayores / ¿A qué hora volverán/...) y LI.
A manera de prólogo se incluye un extenso ensayo (publicado en la revista Casa de las Américas) que el crítico Raúl Hernández Novás escribió a propósito de la ya mencionada Obra Poética de 1991; y también un Estudio preliminar en el que RGV sigue la "trayectoria biográfica y literaria" de César Vallejo. En suma, esta edición de Los heraldos negros, primer tomo de una nueva edición crítica de la Poesía Completa de Vallejo, resulta una valiosa contribución a la difusión de la obra de nuestro gran poeta, a la vez que confirma a Ricardo González Vigil como uno de sus más importantes estudiosos.