El hombre elefante

Nuestros monstruos


Voz emblemática de la generación poética del noventa, especialmente de su vertiente más urbana y coloquial, Miguel Ildefonso (Lima, 1970) es autor de una decena de poemarios —desde Vestigios (1999) hasta Dantes (2010)— que le han merecido distinciones como el Premio Copé (2001), el Premio Nacional PUCP (2009) y el Premio Iberoamericano de Poesía (2013). Tras un silencio poético de seis años, Ildefonso vuelve con El hombre elefante y otros poemas (APJ, 2016), un conjunto de textos dedicados a monstruos, escritores y artistas. Este libro fue elegido ganador (por un jurado integrado por los poetas Abelardo Sánchez León, Marco Martos y Diego Sánchez) en la más reciente edición del Concurso Nacional de Poesía José Watanabe Varas.Los monstruos se han vuelto

muy populares, tanto en la cultura popular (películas, series de televisión, cómics) como entre intelectuales y artistas. Hace poco el escritor Carlos Herrera y el artista José Tola publicaron el libro Dime, monstruo, en el que se explica que un monstruo “es un ser que, por exceso, defecto, desproporción o singularidad escapa a la norma que define a una especie e infunde sentimientos de inquietud, fascinación y horror”. En esa amplio definición caben todos los personajes (personas reales y seres ficcionales) que desfilan contando sus penurias y reflexionando sobre ellas en la primera sección de este poemario, titulada “Los monstruos”: Joseph Merrick (el hombre elefante), Pinocho, El Fantasma de la Ópera, El marqués de Sade, El hombre de hojalata y hasta Freddie Mercury.

La idea de los poemas es que cada uno de estos personajes encarna una contradicción insuperable y muy propia de su contexto histórico-cultural. En el caso del hombre elefante, por ejemplo, esa contradicción es la vieja polarización bien-mal, belleza-horror, amor-odio, elevación vileza, etc. Merrick, un ser deforme y que solo causa repulsión, es en realidad una persona bondadosa y culta, atento lector de la Biblia y aficionado a la música clásica. El extenso poema que le dedica Ildefonso alterna las estrofas “en tercera persona”, que presentan algunos episodios de la vida de Merrick, con las “reflexiones” (que aparecen en letra cursiva) en tono lírico que esos episodios le generan. La fórmula se repite en todos los demás poemas, con los correspondientes cambios de episodios y contradicciones (por ejemplo, alegría-tristeza en el caso de Pinocho).

Poco a poco, la temática del libro se va desplazando al campo de la propia creación literaria y artística en general. En este caso, los monstruos son esos creadores incomprendidos y que llevaron una vida infeliz y trágica, como el marqués de Sade, Vincent Van Gogh, Frank Kafka y Andrés Caicedo; este último en la segunda sección del libro, titulada “Otros monstruos”. Y en estos poemas se repiten mucho de los tópicos relacionados con la figura del escritor maldito, el cuestionable paradigma de muchos de nuestros escritores jóvenes; como confiesa el propio Ildefonso en el discurso de aceptación (incluido en este libro) del Premio José Watanabe, recordando a Carlos Oliva, su amigo y compañero del grupo Neón: “Carlos era el verdadero poeta maldito del grupo, el resto éramos solamente fans de Baudelaire, Rimbaud o Kerouac… Yo quería ser el más maldito de todos”. Así, los poemas van perdiendo fuerza a medida que comienzan a repetir los lugares comunes asociados al “malditismo literario”.

A pesar de ello, El hombre elefante y otros poemas resulta un libro interesante, con textos como el que da título al libro, que muestran una vez más la constante y rigurosa dedicación al oficio poético de Miguel Ildefonso.

1 comentario:

Miguel Angel Guillen De Souza dijo...

Muy interesante. Buscaré ese libro para leerlo. Sigue con esto, es un blog muy informativo, gracias.