Descolonizar el lenguaje

La guerra de los textos


Con una docena de libros publicados, Patricia de Souza (Ayacucho, 1964) es una de las más destacadas escritoras peruanas de la actualidad. Está plenamente identificada con la novela, género en el que debutó en 1995 —con Cuando llegue la noche—, y con el que ha trascendido nuestras fronteras: desde El último cuerpo de Úrsula (2000) y Stabat Mater (2001), hasta Vergüenza (2014), novelas todas publicadas originalmente en España y que exploran, de manera sumamente original, el universo y la psicología femenina. Este tema también es dominante en los ensayos De Souza (quien ha realizado estudios de Letras, Filosofía y Ciencias Políticas), como los de su más reciente libro: Descolonizar el lenguaje (Chile, 2016).

Son 16 los ensayos reunidos en este libro, y en ellos se abordan la vida y obra de escritoras de todos los tiempos, desde Teresa de Ávila (1515-1582) hasta Blanca Varela (1926-2009). El primer ensayo, y el más extenso, está dedicado a Flora Tristán, la autora de Peregrinaciones de una paria (1838), un libro autobiográfico, un intento de recrear “su propia historia para poder existir, dar forma a algo que es amorfo y que no tiene discurso”, según De Souza. Y aquello amorfo y marginado del discurso occidental (literatura, filosofía, etc.) es lo femenino. Lo que la obra de Tristán y las otras autoras aquí analizadas ponen en evidencia es que la “feminidad” no es un hecho natural, sino una construcción social y cultural, realizada desde la perspectiva del hombre y basada en la dominación de este sobre la mujer.

En el ensayo “La guerra de los textos”, De Souza afirma que “las mujeres sin texto, sin relato, sin significante, sin palabra unida al deseo, son mujeres inexistentes”, y propone una lista de autoras que han hecho aportes destacables a esa “otra literatura” escrita por mujeres: Margarite Duras, Joyce Mansur, Catherine Pozzi, Virginia Woolf, Elena Garro y Simone Weil, entre otras. Entre los textos dedicados a cada una de estas autoras destaca “La habitación en llamas de Virginia Woolf”, una de las influencias reconocibles en la obra de De Souza: “Tengo una cierta deuda con Virginia Woolf, por ella, podría decir que empecé a escribir. Su imagen de mujer en ruptura con su época, catalizadora de su tiempo… su rebelión, su locura, hicieron que se convirtiese en un modelo de mujer”.

Pero De Souza no se limita a las escritoras. También dedica un par de ensayos a destacados escritores. En “Michel Foucault en tiempos violentos” reconoce la deuda de algunas de sus ideas con el libro Historia de la sexualidad (1976), aunque también marca algunas diferencias: “el pensamiento de Foucault vuelve a cobrar vigencia, pero no en el sentido quizás que él esperaba, la sexualidad como una forma de utopía, proyecto individual de libertad fuera de las normas, sino como un discurso conformista donde se indexa el poder”.

Otro escritor analizado es Marcel Proust, en el ensayo “Las intermitencias del corazón”, quien fue uno de los primeros en “entender que la sexualidad no se reduce a un plano semántico uniforme sino que es diversa, inagotable”. A pesar de la seriedad con que De Souza analiza a todos estos autores, el libro está más cerca del testimonio personal que de las reflexiones académicas. Es parte de la propia propuesta de Descolonizar el lenguaje: liberarse del discurso hegemónico y androcéntrico para subvertirlo y que pueda, por fin, aproximarse a la “verdad”.