Las respuestas del mudo


Hace unos 25 años Jorge Coaguila, entonces un joven estudiante sanmarquino, comenzó a laborar como periodista cultural, publicando reseñas de libros y entrevistas a escritores en diversos diarios limeños. En una de esas entrevistas conocería a Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994) con quien, a pesar de la diferencia de edades, llegó a establecer una buena amistad. Con el tiempo Coaguila se ha convertido en magíster en Literatura (por la Universidad de San Marcos) y uno de los mayores especialistas en la obra de Ribeyro, sobre la que ha escrito varios libros, desde La palabra inmortal (1995) hasta Penúltimo dossier (2009). Recientemente Coaguila ha publicado una nueva edición, corregida y aumentada, de uno de esos libros: Julio Ramón Ribeyro. Las respuestas del mudo (RUCSS/Revuelta, 2016), amplia recopilación de entrevistas hechas al recordado narrador.

Ribeyro es, sin lugar a dudas, uno de los escritores peruanos más queridos y admirados de los últimos tiempos. Eso a pesar de su natural timidez y su frecuentes negativas a dar entrevistas, características que le ganaron el apelativo de “el mudo”. De ahí el título del conjunto de su obra cuentística —La palabra del mudo— y también del libro que estamos reseñando, una selección de las mejores entrevistas realizadas a este escritor. Entre los textos aquí reunidos se pueden encontrar extensas y valiosas conversaciones de Ribeyro con reconocidos escritores (Alfredo Bryce, Antonio Cisneros, Juan Gonzalo Rose), críticos (Edgar O’Hara, Wolfang Luchting) y periodistas (César Lévano, Federico de Cárdenas, Fernando Ampuero). Estas 32 entrevistas abarcan más de 30 años (desde 1960 hasta 1993) y por eso resultan un invalorable testimonio de la evolución de la vida y obra del escritor; así como de sus frecuentes y extensas reflexiones acerca de su propia obra.

Muchas páginas de este libro merecen destacarse, especialmente aquellas enfocadas en momentos decisivos de la vida de Ribeyro. Por ejemplo, en 1987 Fernando Ampuero le pregunta sobre su opción inicial por el realismo urbano, pues a mediados del siglo XX la corriente narrativa dominante en nuestro país era más bien la indigenista. Ribeyro responde confesando que el primer relato largo que intentó escribir fue precisamente una novela indigenista: “En los años 1951 y 1952 yo estaba escribiendo una novela que se titulaba El hijo del montonero y que trataba sobre el mundo andino, la vida de los campesinos y los problemas agrarios, un mundo que solo había conocido en viajes cortos a la sierra. Y de pronto comprendí que lo que estaba haciendo era una locura. Decidí entonces escribir sobre lo que conocía, sobre Lima, mi ciudad, sobre mis familiares y mis amigos”.

Hay varios testimonios de otros proyectos fallidos de Ribeyro. En una entrevista de 1984 les cuenta a los críticos de cine Federico de Cárdenas e Isaac león que tiene la idea de un guión de cine: “una comedia que, de filmarse, tendría que ser en Estados Unidos y con actores del tipo de Robert Redford y Paul Newman”. Unos años antes, en 1979, el crítico Efraín Kristal le preguntó “¿Cuál es su próximo proyecto literario”, y Ribeyro respondió con una larga explicación sobre una novela basada en la vida de un peruano, “que ha participado en la guerra de Biafra, de Vietnam, de Camboya, de Laos, siempre como piloto mercenario de avión a sueldo de una potencia extranjera. Pero este tipo ha vivido tales aventuras, ha pasado por tales trances, ha realizado tales proezas que es un personaje titánico. Un personaje excepcional, sin ningún juicio ético”. Los detalles sobre esa novela siguen, en este libro, a lo largo de siete páginas; no obstante, Ribeyro finalmente desechó el proyecto.

En esta nueva edición de Las respuestas del mudo (la primera es de 1998) Coaguila ha incluido ocho entrevistas más, un álbum de fotografías, un índice onomástico y hasta resúmenes de las novelas y cuentos del escritor limeño. En suma, un libro imprescindible para los admiradores del gran Julio Ramón Ribeyro.