Memorias. Luis E. Valcárcel


Con motivo de la lamentable muerte del antropólogo José Matos Mar (1921-2015), ocurrida a inicios de este mes, se recordó la importante labor de difusión que realizó al frente del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Uno de los más destacados aportes bibliográficos del IEP en aquellos años fue el libro de memorias de Luis E. Valcárcel (1891-1987), padre de la antropología peruana y figura clave del debate sobre el indigenismo y la cultura andina a lo largo del siglo XX. Este libro, que partió de las grabaciones de una serie de conversaciones entre Valcárcel y Matos Mar, acaba de ser vuelto a publicar —Luis E. Valcárcel. Memorias (Ministerio de Cultura, 2015)— ante la próxima conmemoración de los 125 años del nacimiento de Valcárcel.

En el prólogo del libro se explica que al momento de iniciarse este trabajo, en los años setenta, ya Valcárcel era un octogenario al que no se le podía pedir la redacción de un texto tan extenso (más de 600 páginas en esta edición), por lo que se optó por trabajar en base a grabaciones de conversaciones. “Es la palabra viva, pues, y no la pluma del autor la que recupera aquí, entre tantas cosas, sus años juveniles en el Cusco, su histórica amistad con Mariátegui, la agitación política de los años 1930…”. El propio Valcárcel complementó y enriqueció el texto obtenido a partir de esas grabaciones (conversaciones en las que participaron Matos Mar, José Deustua, Ana María Soldi y José Luis Renique, entre otros) apelando a documentos de su valioso archivo personal.

Entre los capítulos más interesantes del libro están aquellos dedicados a rememorar la amistad del antropólogo con personalidades del ambiente intelectual, artístico y político peruano: César Vallejo, Jorge Basadre, José Carlos Mariátegui, José Sabogal, José María Arguedas y hasta José de la Riva Agüero. En su primera visita a Lima –en 1912 y como representante de los estudiantes de la Universidad del Cusco–, Valcárcel se alojó precisamente en una de las mansiones de los Riva Agüero: “Permanecería cerca de dos meses gozando de la hospitalidad de dicha familia, frecuentando el ambiente en el que él vivía usualmente, utilizando su biblioteca, departiendo con sus parientes”.

Fue a su regreso de ese viaje que Valcárcel comenzó a desarrollar su obra “indigenista”: De la vida inkaica, Las leyendas del hombre de piedra y Ars inka, casi todas publicadas entre 1923 y 1925. Este ciclo culminaría con una de las obras más importantes de Valcárcel: Tempestad en los Andes (1926), “un hito dentro del pensamiento peruano moderno y una cifra de los límites de los debates de las artes, las letras y las ciencias sociales en una época de auge de las vanguardias en América Latina”. Después Valcárcel pasaría de la reflexión a la praxis, participando activamente en la política peruana; incluso fue ministro de Educación del gobierno de José Luis Bustamante y Rivero (1945).

No obstante, la labor académica siempre fue el eje de la vida de Valcárcel. En este libro hay capítulos completos dedicados a los inicios de la etnología en el Perú, a la actividad del Museo de la Cultura Peruana, del Patronato Nacional de Arqueología, etc. Y todo ello sin dejar de lado los testimonios personales acerca de sucesos tan trascendentales como el descubrimiento de Machu Picchu (1911) o el terremoto del Cusco (1950). De ahí que estas Memorias de Luis E. Valcárcel hayan sido consideradas, en el momento de su publicación (1981), como “una obra fundamental para conocer la evolución ideológica y política del Perú, a través de la vida de uno de nuestros más destacados intelectuales del siglo XX”.