El diluvio de Rosaura Albina

Esperando el diluvio

Hace tres años, el escritor Luis Fernando Cueto (Chimbote, 1964) sorprendió a todos al ganar la Bienal Copé 2011 con Ese camino existe, una dramática novela elaborada a lo largo de 25 años, en la que se abordaba de manera directa la violencia política de las décadas pasadas. Cueto nos entrega ahora la novela El diluvio de Rosaura Albina (Santuario Editorial, 2014), un extenso y ameno relato, en clave real maravillosa, en el que la anciana fundadora de un legendario burdel chimbotano rememora su vida y las de muchas de las mujeres que trabajaron para ella.

El diluvio… es una narración compleja, con abundantes quiebres temporales y cambios de narradores, y en la que además se mezclan las historias más increíbles, los sucesos históricos reales (el autogolpe de Fujimori, por ejemplo) y el complejo imaginario chimbotano, compuesto de religiosidad popular, mitos andinos y leyendas urbanas de todo tipo. Esto emparenta a la novela con ficciones como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y, especialmente (por el humor y la ironía dominantes) con Canto de sirena, del peruano Gregorio Martínez.

El heterogéneo material es presentado a través de un discurso en el que prima la oralidad de los personajes narradores, pero que ha sido trabajado con sumo acierto, tanto en los aspectos rítmicos, léxicos y retóricos. Es uno de los mayores logros del autor, que se suma a la gran capacidad de fabular, propia de los buenos novelistas. A pesar de un cierto carácter epigonal (la ficción está demasiado a la “sombra” de los referentes mencionados) El diluvio de Rosaura Albina es una buena novela, y una confirmación del talento y la versatilidad literaria de Luis Fernando Cueto.