Campos de batalla


Los críticos suelen mirar por encima del hombro a géneros novelescos como la ciencia ficción y las fantasías ahistóricas, a los que consideran de carácter irreal y evasivo. Sin embargo estos géneros están precisamente entre los preferidos por los lectores y sus creadores son personas desbordadas por su propia necesidad de fabular. Ese parece ser el caso de Carlos de La Torre (Lima, 1988) quien hace dos años publicó un libro de ciencia ficción y ahora nos entrega Campos de batalla (Altazor, 2013), una novela que remite a un universo medieval, similar al de El señor de los anillos.

Iván, el protagonista de esta novela es un joven campesino, reclutado para la guerra. El relato se inicia cuando Iván regresa de esa guerra, en un muy peculiar estado, y le cuanta a su familia sus numerosas aventuras. Pero el autor supera el maniqueísmo propio de este tipo de ficciones (el bien luchando contra el mal), y más bien su propósito es mostrar las crueldades y horrores de toda guerra; los que son alegorizados en el personaje de Viorte, “el espíritu de la violencia y la muerte”, el más cruel y salvaje guerrero. Poco a poco se descubre el estrecho vínculos de Viorte y la familia de Iván.

Hay, por supuesto, algunos problemas “literarios”, en esta novela, como la subordinación de todos los elementos al desarrollo de una trama en la que prima el dinamismo y la sorpresa. En especial nos parece que De la Torre debería trabajar más todo lo relacionado con el lenguaje, desde las intervenciones del narrador hasta los diálogos. A pesar de ello, Campos de batalla demuestra que este tipo de ficciones, bien hechas, pueden ser mucho más que simple entretenimiento y evasión.