Légamos


Con casi 25 años de trayectoria poética, José Morales Saravia (Lima 1954) es lo que se suele llamar un “autor de culto”: muy apreciado por los escritores y críticos, pero poco conocido entre los lectores comunes. Su obra es una vasta y compleja cosmogonía que se inició con Cactáceas (1979) –considerado entre los diez poemarios peruanos más importantes de los últimos 40 años, según una encuesta de la Universidad de Lima– y que ha continuado desarrollando en otros cuatro libros, el más reciente de ellos publicado hace poco: Légamos (Paracaídas editores, 2013).

El “proyecto” literario de Morales Saravia es sumamente original: hacer un gran recuento de la naturaleza, empezando por las cosas y seres más sencillos. Un recuento en el que ni la humanidad ni sus problemas están presentes “sino a través de sus huellas, de sus ciudades y oficios” (Rosella di Paolo). Los recursos con los que se llega al “conocimiento” poético son en este caso los símbolos y el propio lenguaje, de gran riqueza verbal y retóricamente muy trabajado. Un lenguaje en el que muchos han visto un antecedente directo del actual “neobarroco”.

Morales Saravia radicaliza aquí algunas de sus opciones poéticas. Por una parte, abandona definitivamente el verso, pues todos los textos están escritos en una prosa de largo aliento, con párrafos completos con apenas una o dos comas como signos de puntuación. Por otro, deja de lado los referentes librescos y las alusiones cultistas, para darle mayor importancia a los elementos míticos de su discurso. En suma, Légamos es un muy buen libro, que muestra la coherente evolución de esta poesía y la madurez literaria alcanzada por su autor.