El fantasma nostálgico



Reconocido como uno de los mayores narradores peruanos de su generación (la del sesenta), Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946) está en una de sus etapas literarias más productivas. A los numerosos títulos que ha publicado en los últimos años se suman logros como haber sido finalista del Premio Tusquets de novela (2006) con un libro que recién acaba de publicarse: El fantasma nostálgico (Animal de invierno, 2013), un relato que aborda, desde el más puro realismo mágico, la violencia política de las décadas pasadas en nuestro país.

El protagonista de esta narración, Valentín, viaja a una Lima irreal para buscar a su padre, un dirigente izquierdista asesinado por las fuerzas antisubversivas, aunque oficialmente es considerado un “desaparecido”. En esa búsqueda, Valentín llega a la casa de los hermanos de su padre, donde Fanny (la menor, quien tiene la facultad de “regresar a la vida lo que no volverá”) ha implementado un “criadero de ausentes”. Así en esta ficción, que inevitablemente remite a la novela Pedro Páramo (del mexicano Rulfo) los muertos y los vivos dialogan, interactúan y tienen casi el mismo estatus.

Por supuesto, la búsqueda del padre es la de la propia identidad; pero en este caso Calderón Fajardo posterga el desarrollo de ese tema y de los referentes históricos para centrarse en la creación de atmósferas oníricas, mediante la acumulación de elementos ambiguos o contradictorios. De ahí que los capítulos tengan títulos como “La presencia / Ausencia” y que la narración concluya con cuatro epílogos diferentes. El fantasma nostálgico es una buena novela que seguramente será más apreciada por los aficionados a la literatura fantástica.


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