A la luz del amanecer

Un hombre vuelve, después de muchos años, a la abandonada casa familiar y se pasa toda una noche dialogando con los fantasmas de sus amigos, parientes y antepasados. Esa es, a grandes rasgos, la trama de A la luz del amanecer (Alfaguara, 2012), la nueva novela de Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933), sin lugar a dudas uno de los escritores peruanos más importantes de la actualidad. Un relato cargado de nostalgia y en el que el autor recrea, como hizo en sus anteriores novelas –especialmente en País de Jauja (1993)– el peculiar universo de aquellas pequeñas ciudades de los andes centrales (en este caso, la ficticia Soray) en las que se logró una armoniosa fusión de la cultura andina con la occidental.

Es grato comprobar que a sus casi 80 años de edad, Rivera Martínez mantiene intacto el brillo, la musicalidad y el aliento poético de su prosa. A eso suma ahora una compleja pero acertada estructura narrativa que, a pesar de los saltos en el tiempo y el espacio, permite leer el texto como una novela “de formación”: la historia de Mariano de los Ríos, desde su más temprana infancia hasta su madurez. Los mejores y más intensos pasajes son aquellos en los que el protagonista rememora los momentos pasados al lado de sus padres o de sus hermanos, Raquel y Tobías; o las aventuras de su abuelo Juan de Dios Uxcoguaranga, famoso tallador de imágenes.

Sólo al final, con el largo recuento de los amores “adultos” de Mariano (Marina, Virginia, Constanza, Sophie) decae un poco la calidad del libro. No obstante, A la luz del amanecer es una muy buena novela, probablemente la mejor de Rivera Martínez desde País de Jauja.


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Se pueden leer las primeras páginas de la novela en Prisa Ediciones.
Entrevistas: Jaime Cabrera, El Peruano, Marcela Robles.