Una pasión latina



Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes escritores peruanos de la actualidad, tanto por su valiosa obra novelística –desde El viejo saurio se retira (1969) hasta Confesiones de Tamara Fiol (2011)– como por su labor como ensayista y fundador y líder del Grupo Narración (1966-1980). Su más reciente novela es Una pasión latina (Alfaguara, 2011), la historia de Nolasco Vílchez, un peruano radicado en Washington quien, sin ningún motivo aparente, asesina y descuartiza a su esposa norteamericana.

Gutiérrez aborda así el relato policial; pero a su manera, centrándose más en el interior y el pasado de los personajes (tanto Vílchez como su amigo Artimidoro Correa, el narrador) que en los giros y sorpresas de la trama. Y también vinculando el relato con el contexto peruano, pues buena parte de las acciones suceden en la ciudad de Ayacucho en la década de 1980, la época más difícil de la violencia política. A eso se suma la reconstrucción de la pobreza y marginación que, al lado de su madre, sufrió Vílchez en su infancia piurana.

El mayor logro de Gutiérrez es precisamente vincular la violencia y las intrigas políticas, así como los resentimientos y prejuicios racistas (la historia tiene muchos puntos de contacto con el cuento “Alienación” de Ribeyro), con el crimen cometido por Vílchez. Con ello, Una pasión latina logra trascender el marco del relato policial para convertirse en un crítico y descarnado retrato del Perú de fines del siglo XX. Una muy buena novela, de lo mejor que nos ha entregado la literatura peruana en el año que está por concluir.


Enlaces relacionados
Se pueden leer las primeras páginas de Una pasión Latina en Prisa Ediciones y otro fragmento en Caretas.
Otros comentarios sobre la novela: Jerónimo Pimentel,
Entrevistas: Andina, Jaime Cabrera, Pedro Escribano, ExpresoLa Primera,