Naturaleza viva


Antropóloga y escritora, Rosina Valcárcel (Lima, 1947), publicó su primer poemario Sendas del bosque en 1966; pero tanto por sus afinidades literarias como por sus amistades está más identificada con la siguiente generación, la de los 70’s. Dirigió la revista Kachkaniraqmi y ha publicado, además de libros de ensayo antropológico, seis poemarios; el más reciente de ellos es Naturaleza viva (2011), un libro intimista y lleno de remembranzas que figuró entre los ganadores del Premio Hipocampo de Poesía Breve.

Rosina anuncia, desde el título, el carácter de estos textos: pequeñas viñetas en las que describe lugares, episodios o personajes que han sido importantes a lo largo de su vida; pero siempre teniendo en cuenta la experiencia estética (poesía, artes plásticas). Por eso no extraña que el primer poema, “Naturaleza viva”, nos traslade a México –donde la vivió por el exilio político de su padre, el poeta Gustavo Valcárcel– y tenga como protagonistas a Frida Kahlo y Diego Rivera, aunque recordados a través de “las fotos sepias de mis padres”.

Barcelona, Cajamarca, el valle del Mantaro y los más diversos ambientes limeños son los escenarios en los que la poeta evoca a sus amigos escritores y artistas. Y lo hace con su lirismo siempre pleno de sensaciones, y que ahora parece más abocado a la búsqueda de imágenes breves y precisas. Naturaleza viva resulta así un agradable reencuentro con esta poesía, aunque nos hace echar de menos a la Rosina Valcárcel más polémica y literariamente audaz de los años noventa, la de Una mujer canta en medio en medio del caos (1991) y Loca como las aves (1995).