Blanco nocturno



La novela Blanco nocturno (Anagrama, 2010), del argentino Ricardo Piglia (Adrogué, 1941) ha obtenido este año los más importantes premios literarios del mundo de habla hispana, incluyendo el Rómulo Gallegos (como, en su momento, La casa verde y Cien años de soledad). Y no es para menos, pues se trata de un relato policial perfecto, con personajes idóneos y una original trama que se va abriendo (en la mejor tradición del policial argentino) hacia interpretaciones que van desde el retrato histórico hasta la metaliteratura.

Las acciones suceden en un pequeño pueblo argentino, en 1972. Hasta ahí llega Tony Durán, un norteamericano “aventurero y jugador profesional”. Tony mantiene una extraña relación con las gemelas Belladona (Ada y Sofía), pertenecientes a una de las más importantes familias locales. Cuando Tony aparece asesinado, el encargado de buscar al criminal es el comisario Croce, inteligente pero un poco loco, quien hacia la mitad de la novela ya ha resuelto el caso, por lo que pierde su cargo. La segunda mitad del relato, centrada en el épico personaje de Luca Belladona, abarca las causas y consecuencias del crimen.

Piglia elabora este policial partiendo de los elementos clásicos del género (incluso Croce tiene, como Sherlock Holmes, un ayudante con quien comenta sus teorías), pero dándoles siempre un giro original. A la vez, las reflexiones de los personajes van desde cuestiones de sentido común hasta las teorías de Jung o Lukacs (muchas veces en notas a pie de página), sin que el texto pierda tensión narrativa. En suma, Blanco nocturno es una muy buena novela en todos sus “niveles” de lectura.

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Otros comentarios sobre Blanco nocturno: Jorge Carrión, Sergio Colautti, Silvio LizárragaRicardo Senabre, Claudio Zeiger.
Se puede leer un fragmento de la novela en la página web de Anagrama.