Libro del sol


En casi todas las generaciones de escritores hay un poeta, talentoso y carismático, muerto trágicamente en plena juventud y que por eso se vuelve un personaje emblemático de su tiempo. En la generación del sesenta, esa figura fue, Javier Heraud; en la del noventa lo más próximo fue Josemári Recalde (Lima, 1973-2000), poeta que hizo del fuego su elemento más característico y que murió en un incendio en su propia casa. Publicó un solo poemario, que recientemente se ha reeditado, sumándole algunos otros textos, con el título de Libro del sol y otros poemas.

Lo que más llama la atención en la poesía de Recalde es precisamente el uso de símbolos y alegorías, poco frecuente en la posmoderna estética de hoy. Dentro de estos símbolos, ocupa un lugar central el sol con todos sus atributos: fuego, calor, luz. El sol como generador de vida “natural” es evocado constantemente ya sea en forma directa o a través de alegorías (pájaros, velas, elementos luminosos); pero más que nada tiene una función de guía espiritual, el que nos permite salir de la oscuridad de la noche hacia la plenitud del día.

El libro se inicia con un extenso poema en prosa titulado “Antimediodía” en el que el yo poético se encuentra en la mitad de una noche tan estática y silenciosa como la muerte. Pronto los poemas se vuelven diurnos, vitales y hasta optimistas, y van apareciendo la ciudad de Lima con sus veranos y sus poetas (Eguren, Hernández, Cisneros), y los recuerdos de infancia del autor. En suma, Libro del sol y otros poemas es una excelente oportunidad para descubrir la significativa obra de Josemári Recalde.


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Otros textos sobre el libro: José Donayre, José Güich,  José Carlos Picón.