La muerte de un burgués

Dos sólidos poemarios conceptuales –Marineros y boxeadores (2003) y Frágiles trofeos (2007)– convirtieron al escritor y periodista Jerónimo Pimentel (Lima, 1978) en una las voces importantes de la llamada generación poética post 2000. Dejando las rigideces temáticas y formales, Pimentel nos entrega ahora La muerte de un burgués (AUB, 2010), un conjunto de 25 poemas muy diversos, que van desde los recuerdos de infancia hasta las reflexiones metafísicas.

Lo que da unidad a estos textos es que giran en torno a la formación y las creencias de un limeño de clase media; no los migrantes emergentes sino la antigua burguesía, hoy en decadencia (de ahí el título del libro). Los recuerdos del colegio Sagrados Corazones, o de las miraflorinas calles “Ocharán / Ferré / Iglesias”, están en la memoria de un hombre hoy “sin trabajo / sin futuro / sin sueños / sin perspectivas” y que siente “Nostalgia de lo absoluto”: “No sé si creo en Dios. / Creo en la fuerza atómica, / que nos une y da forma…”.

Pimentel ha declarado recientemente: “No sé sí la unidad de valoración en poesía es el verso o el poema… pero lo que sí sé es que no es el poemario”. Por ello, y a diferencia de sus anteriores libros, La muerte de un burgués está más enfocado en la calidad de los propios textos que en la estructura del conjunto. El resultado es un buen poemario, más personal y autobiográfico, que muestra otros aspectos de la producción literaria de Pimentel.


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Otros comentarios sobre La muerte de un burgués: Raúl Cachay, Gabriel Ruiz Ortega.
Entrevistas: Ernesto CarlínGabriel Ruiz Ortega, Efraín Oviedo.