Canto villano

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Blanca Varela. Canto villano (FCE, 1996)

Blanca Varela (Lima, 1926-2009) ha sido, sin lugar a dudas, la poeta peruana más importante del siglo XX. Con motivo de la publicación de una de las ediciones de Canto villano, libro que reune toda su obra poética, pasamos revista brevemente a toda la trayectoria literaria de esta escritora. Reproducimos ese artículo, en el que resaltábamos la constante renovación poética de Varela (“No se complace en sus hallazgos” afirmó de ella Octavio Paz) y su voluntad para entender y asimilar las contribuciones de los autores más jóvenes.

Este puerto existe (1959) fue el tardío primer poemario de Blanca Varela, en el que describe el mundo de su infancia, pasada en Supe (puerto peruano de significativo nombre). Lo que más llama la atención en este libro son las imágenes que van desde el dato directo (”Está mi infancia en esta costa / bajo el cielo tan alto…”) hasta las construcciones de evidente estirpe surrealista (”Un astro estalla en una pequeña plaza y un pájaro pierde los ojos y cae…”). Aparecen también algunas de las constantes temáticas de esta poesía: la búsqueda existencial que parte de la observación del entorno físico, la belleza y su corrupción por obra del tiempo y la muerte: “Ni una sola hora de paz en este inmenso día. / La luz crudelísima devora su ración…”. Luz de día (1963) se presentó como una continuación formal y temática del primer libro. Extensos poemas en prosa en los que la poeta hace alarde de racionalidad, como “Del orden de las cosas”, son acompañados por otros en los que la brevedad y lo simbólico resultan determinantes.

Valses y otras falsas confesiones (1972) trajo un gran cambio en esta obra, La excelente poesía que en aquellos años hacían los jóvenes de la generación del 60 permitió a la autora desarrollar mejor ciertos elementos de su propia lírica: la presencia de lo cotidiano, el sentido del humor y la ironía, además de la apelación a textos de la más diversa procedencia, desde los más triviales a los más prestigiosos, dan como resultado una nueva poética. Esta nueva etapa alcanza su mejor expresión en Canto villano (1978), en el que enconramos algunos de los poemas más reconocidos de la autora. “Curriculum vitae”, “Monsieur Monod no sabe cantar”, “Camino a Babel” y “Canto villano”.



Durante el decenio de 1980 surgió en el Perú un interesante grupo de escritoras (Carmen Ollé, Rocío Silva Santisteban, Patricia, Alba, etc.) que desarrolló una poesía agresiva, anticonvecional y con mucho énfasis en la sexualidad y los aspectos fisiológicos. Varela se sumó a esa renovación con su libro Ejercicios materiales (1991), título que con su directa alusióna los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola nos habla de una inversión de la tradicional visión poética de lo femenino. Poemas como “La noche viste de novia”, “Casa de cuervos” (un acercamiento, sin sentimentalismo, al tema de la maternidad) y “Ternera acosada por tábanos” son representativos de esta nueva perspectiva. Tampoco aquí la autora renuncia a los aspectos más esenciales de su obra, como lo demuestran ciertos tópicos poéticos (las ventanas, los paseos, el hombre como un desconocido o un fantasma) que ya estaban presentes en Este puerto existe. Poemas como “La ventana” del primer poemario y “Malevitch en su ventana” de ejercicios materiales prueban felizmente esta continuidad.

Con El libro de barro (1993) Blanca varela completa un ciclo, volviendo nuevamente al mundo de la infancia. Pero no se trata de un retorno circular sino de algo así como la vuelta de una espiral, que con cada ciclo abarca más. El libro de barro es una especie de Génesis poético en el que las imágenes, cargadas de mitos y arquetipos, parecen corresponder a los albores de la humanidad. La poeta está “…mirando a los dioses borrarse en el muro y a los hombres sangrar en el libro de barro”, Y en esta mirada lúcida, irónica y netamente femenina, sentimos la presencia de toda su obra anterior.

Concierto animal (1999) es una brillante obra de madurez y llena de sabiduría, en el que el rigor y la contención formal son la contraparte necesaria para la amplitud de los temas y la complejidad de las reflexiones. Los animales habían aparecido en la obra de Varela como elementos que, paradójicamente, llevaban al yo poético de los temas más materiales y terrestres hacia el plano espiritual. En Concierto animal esta idea es desarrollada a plenitud, y tanto por la coherencia de los textos como por la unidad estructural, resulta uno de los mejores poemarios escritos por Blanca Varela.

2 comentarios:

Michael dijo...

es una lastima al partida de esta poeta tan buena... la noticia cayo como agua fria en invierno... y en este calor de vernao no hizo mas que quemarnos el cerebro

Viktor Gómez dijo...

Javier:

Sigo esta buena página por lo acertado de los comentarios y la instructiva y seria aproximación a los textos y sus autores.

Cogí para mi página y referencié tu entrada sobre Rocío Silva Santisteban.

Y leo esta de Blanca Varela y coincido contigo, es más, creo que en realidad es una de las voces esenciales del S. XX en lengua castellana. Impagable. Imbatible.

Te sigo leyendo,

Un abrazo grande,

Víktor Gómez
(Valencia-España)