Himnos

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Miguel Ildefonso. Himnos (Apolo Land, 2008)

La producción poética de Miguel Ildefonso (Lima, 1970) presenta dos etapas bien definidas. Una comprende los tres primeros libros –Vestigios (1999), Canciones de un bar en la frontera (2001) y Las ciudades fantasmas (2002)– que consagraron a Ildefonso como una de la voces emblemáticas de la generación poética del 90. La segunda se inició con los libros M.D.I.H. y Haeutontimoroumenos (2004), en los que la creación poética era asumida de una manera mucho más libre y arriesgada. Ildefonso acaba de publicar dos nuevos poemarios, Los desmoronamientos sinfónicos (Hipocampo, 2008) e Himnos (Apolo Land, 2008), que muestran tanto las virtudes como los peligros de esta segunda etapa de su obra.

Los desmoronamientos sinfónicos es un conjunto de poemas en prosa, en los que Ildefonso vuelve a los temas y ambientes de sus primeros libros: la descripción de la vida urbana limeña, pero desde la perspectiva de sus pobladores más pobres y marginados; y la reflexión sobre la muerte, la soledad y la propia poesía. Son textos sin signos de puntuación (a excepción del punto) y en los que las imágenes (métaforas, símiles) fluyen sin cesar, pues incluso las disquisiciones metaliterarias se realizan a través de ellas: “juntar palabras como ladrillos. he ahí mi realidad. la poesía es caminar por Lima… en la poesía existe el mar. la vida no. la vida es otra cosa…”.

Himnos, desde el título, remite a la tradición de los grandes poetas románticos. Especialmente a Himnos a la noche de Novalis (1772-1801), libro en que el poeta alemán se sumerge en la oscuridad (la noche, la muerte, la nada) para llegar a lo más luminoso y trascendente. Ildefonso parte también del “oscuro pozo de la muerte”, que en este caso remite al caos y la violencia de los ámbitos urbanos más sórdidos y que gracias al poder de la poesía y el amor se transforman en lugares sagrados en que las personas más pobres adquieren una cierta divinidad: “… con su mandil sucio y sus zapatillas rotas de niña / sus cabellos blanco que salían del gorro… / la anciana miraba la avenida y dormitaba / así fue que vi a Dios”.

No obstante este esquema, un proceso con principio y final, estos Himnos (escritos en versos libres) casi no apelan a aquellos elementos narrativos tan importantes en los libros iniciales de Ildefonso. En general, en esta segunda etapa, y después de dos libros de narrativa –El paso (2005) y Hotel Lima (2006)–, la poesía de Ildefonso se ha vuelto más esencial y pura, basándose exclusivamente en el poder de las imágenes, las palabras y las ideas. Los textos se desarrollan impulsados por la propia sensualidad de las imágenes y la sonoridad de las palabras, alcanzando momentos de intenso lirismo, especialmente en Los desmoronamientos sinfónicos.

Con estos dos libros (basados en textos escritos hace más de diez años) Ildefonso continúa en la búsqueda del sentido de la vida y la muerte, de la armonía entre el destino individual y el universo natural; y también del papel de la poesía y el arte en una sociedad y una época como la nuestra. Lamentablemente en Himnos esa búsqueda se pierde en las recurrentes apelaciones a la luna y las estrellas, al corazón y los sueños. Además, los versos presentan demasiadas repeticiones, errores y deslices: “Y la ingravidad se convierte en ese errar y amar”, “Porque el amor se para para mirar”, “Empédocles se arrojó al río Etna”.

Los poemas de Los desmoronamientos sinfónicos mantienen un mayor rigor poético, aunque la imaginería desplegada a veces parezca más propia de la escritura automática surrealista que de la poesía urbana y coloquial de Ildefonso y la generación del 90. Sin embargo, las descripciones del paisaje urbano resultan aquí más acertadas, las reflexiones más originales y lúcidas, y el conjunto tiene una mayor unidad y solidez. Acaso la diferencia se deba a que estos textos han sido más trabajados a lo largo del tiempo, pulidos y hasta reformulados varias veces. Incluso el conjunto fue reunido hace algunos años en un libro “virtual” que Ildefonso difundió gratuitamente a través de Internet.
(Artículo publicado previamente en La Primera)


Otros textos sobre Himnos: David Abanto.
Otros textos sobre Los desmoronamientos sinfónicos: Javier Ágreda, David Abanto, José Güich, José Pancorvo, José Carlos Yrigoyen.
Entrevistas: Carlos Sotomayor, Jennifer Thorndike.