Algo que nunca serás

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Guillermo Niño de Guzmán. Algo que nunca serás (Planeta, 2007)

Los dos primeros libros de Guillermo Niño de Guzmán (Lima, 1955) –Caballos de medianoche (1984) y Una mujer no hace un verano (1995)– lo consagraron como uno de los mejores cuentistas peruanos y también como un escritor que asume su trabajo sin ningún tipo de apuros, dados los once años transcurridos entre su publicación. Luego de otra larga espera, Niño de Guzmán acaba de publicar Algo que nunca serás (Planeta, 2007), su tercer libro de cuentos, un sólido conjunto de relatos que unen la sobriedad y ciertos temas de la narrativa de Julio Ramón Ribeyro con sucesos y personajes de carácter fantástico.

Tanto el título como el epígrafe del libro (una cita de Ribeyro) anuncian una de las constantes de los cuentos: los protagonistas son hombres maduros que han vivido muchas decepciones y están renunciando a sus últimos sueños de juventud. En La cometa, el primero de los relatos, Santiago parece estar a punto de suicidarse, saltando desde el techo de su casa; en Café y cigarrillos Mauricio se resigna a que su esposa tenga un amante. Lo más interesante en ambos casos es la concisión y precisión de las descripciones y los diálogos. Niño de Guzmán logra así relatos breves y fáciles de leer, pero a la vez intensos y de alta calidad literaria.

Otra constante es lo fantástico: Montblanc y El desierto celeste narran encuentros con ángeles y demonios; Desnudos y La vida sexual de Borges están en el límite entre la realidad y el sueño; y en Historia del zoo y La cometa los protagonistas parecen tener facultades sobrenaturales. Son elementos que se conjugan con la presencia de niños, hijos de los protagonistas, que renuncian a sus fantasías infantiles para aprender acerca de las decepciones, el dolor y la muerte inherentes al mundo real. La presencia de los niños, de esa fantasía sin maldad y la marcada tendencia a la claridad narrativa, hacen pensar que estos relatos han sido escritos teniendo como referencia a los lectores más jóvenes.

Acaso por eso algunos textos resulten, para los lectores adultos, algo inocentes y demasiado apegados a sus modelos: Montblanc remite explícitamente a Ridder y el pisapapeles de Ribeyro, El desierto celeste a los tradicionales relatos de pecadores arrepentidos, La vida sexual de Borges a Ojos bien cerrados. No obstante este leve reparo, Algo que nunca serás es un muy buen libro de cuentos, una confirmación del dominio alcanzado por Niño de Guzmán en este género narrativo.


Otros textos sobre Algo que nunca serás: Jeremías Gamboa, José Güich, La vaca profana, Jack Martínez, Gabriel Ruiz-Ortega, Moisés Sánchez Franco.
Entrevistas: Gonzalo Pajares, Enrique Planas, Carlos M. Sotomayor.

1 comentario:

lanobil, dijo...

Lo agragaré a mis libros pendientes (Una lista interminable). Lo de hombre maduro decepcionado me suena bastante.
Un saludo y espero que puedas visitarme.