Octubre

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Manuel Fernández. Octubre (Estruendomudo, 2006)

Publicado hace algunos meses, el poemario Octubre, debut literario del lingüista y profesor universitario Manuel Fernández (Lima, 1976), recién comenzó a ser comentado en los medios a propósito de los recuentos literarios de fin de año, en los que el libro fue mencionado, por diversos escritores y críticos, como uno de los más destacados del 2006. Y no sorprende que sean los lectores especializados quienes primero repararon en la calidad de esta obra compleja y ambiciosa que une la narración, el lirismo y la reflexión histórica, actualizando de alguna manera la propuesta del “poema integral” de las generaciones del 60 y 70.

Los 10 poemas del libro presentan diferentes momentos (se especifica el mes y el año correspondientes) de la historia de una pareja limeña, desde su enamoramiento inicial, en octubre de 1968, hasta abril de 1992, cuando ya han formado una familia y viven el populoso distrito de Breña. Los extremos de esta historia coinciden con dos golpes de estado, el de Juan Velasco y el de Alberto Fujimori. En general, todas las fechas coinciden con momentos de agitación política en nuestro país (marchas, saqueos, apagones), por eso una de las constantes de los poemas es la presencia de tanques desplazándose por las calles de la ciudad. En este contexto de inestabilidad y violencia, Fernández desarrolla la historia elípticamente (no linealmente) y alternando las voces de sus personajes, la innominada pareja (él y ella) y el enigmático Doctor Lu, además del “narrador” omnisciente.

En las subdivisiones de cada poema (ordenadas siguiendo el sistema decimal propio de las tesis universitarias) se exploran distintos registros: desde la descripción urbana hasta el lirismo intimista, pasando por lo narrativo, lo épico, lo lúdico, lo irónico o lo grotesco. Hasta los propios versos varían de manera sustancial: breves, versículos de largo aliento y también largas oraciones sin ningún tipo de puntuación ni separación de las palabras, que remiten a planteamientos propios de la lingüística. En esos cambios de registro, Fernández abandona a veces el esquema narrativo para dejarse llevar por el propio fluir de la poesía, mostrando una sorprendente versatilidad literaria.

Hay además un arduo trabajo de referencias intertextuales, con una larga lista de escritores y artistas mencionados o aludidos, que hace que los poemas se aproximen peligrosamente al pastiche posmoderno. Un ejemplo: “El amor existe en nuestros más puros y canastos genitales...” nos dice Fernández aludiendo (sin citar) los conocidos versos de Carlos G. Belli “Nuestro amor no está en nuestros respectivos / y castos genitales”. En otro poema se compara la estructura y vocación de totalidad del libro con la de las novelas del boom. Pero el eje principal del trabajo intertextual es el propio protagonista del libro, un poeta de la generación del 70, cuyos versos en muchos pasajes remiten directamente a los de Enrique Verástegui; incluso Fernández llega a “reescribir” (casi a la manera de Pierre Menard) el poema Breve estudio de Jorge Manrique de Verástegui.

Con esta amplia diversidad de recursos, el poemario intenta establecer un diálogo entre la historia de la pareja, el devenir político peruano de las últimas décadas y la literatura de esos mismos años. Pero no todos los aspectos de esta propuesta están suficientemente desarrollados, y algunos resultan demasiado esquemáticos, como la contextualización histórica, que en mucho casos se limita a citar titulares de periódicos o mencionar “la belleza de los tanques” desplazándose por la ciudad. A ello hay que sumar las complicaciones estructurales, que hacen difícil seguir la “narración”, y algunas innecesarias aproximaciones a lo escatológico. A pesar de esos excesos, Octubre es un buen poemario, además de una interesante y original aproximación literaria a nuestra historia política reciente.


Se pueden leer algunos poemas de Octubre en los blogs Urbanotopía y Zona de noticias.