Vinilo

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Enrique Sánchez Hernani. Vinilo (Fauno editores, 2006)

Perteneciente a la llamada generación del 70, Enrique Sánchez Hernani (Lima, 1953) supo asimilar con éxito la poética dominante en esa generación (narratividad, coloquialismo, vitalismo) con el espíritu contestatario de la llamada contracultura, especialmente el rock, de fines de los 60 e inicios de los 70. A esos años vuelve ESH en Vinilo, 42 poemas del rock’n roll (Fauno, 2006), libro que es tanto un ajuste de cuentas con su propia juventud como un homenaje a los grupos y cantantes que expresaron los ideales de su generación, fundando una de las expresiones artísticas más propias de nuestro tiempo.

En la mayoría de estos textos el yo poético (el autor) describe una situación cotidiana y actual, y a partir de ella evoca episodios de su propia juventud, usando el rock como motivo y fondo musical para ese tránsito. En poemas como Woodstock (Bethel, Nueva York, 1969), Los Rolling Stones y Oyendo a Santana con el Huevo prima la nostalgia de la adolescencia: "Tenía 18 años aquella vez / y los vuelvo a cumplir por ti nuevamente / ahora que ya es indetenible tu voz" (Janis Joplin). Una adolescencia en que la rebeldía era también vocación revolucionaria: "nada sabíamos de marxismo / pero quisimos inmediatamente a ese pensador alemán / por el gran parecido que guardaba con John Lennon".

Pero no se trata de simple añoranza, pues el salto en el tiempo más bien enfatiza ciertos problemas, como el enfrentamiento entre la vitalidad y salud de ayer –"cuando nadie esperaba morir"–, y el peso de los años y el deterioro actual (Hospital General con claraboya azul). O entre el paradigma vital de la contracultura, el hombre completamente libre y hasta marginal (encomiado en los poemas Frank Zappa y Jimmi Hendrix), con el carácter de "hombre de familia" –esposo, padre y abuelo– del poeta. Los mejores textos son aquellos en que esas oposiciones se resuelven poéticamente y con buena dosis de ironía: Ten years after (lo único que querían / era volver a casa) y Fundación de la familia, una especie de resumen de todo el conjunto.

Sociólogo de profesión, ESH va ampliando el alcance de estos temas, más bien personales, a contextos mayores. En poemas como Ho Chi Minh oye a Grand Funk y Memoria y azaleas el contraste generacional lleva a las diferencias entre la rebeldía y los sueños setenteros y la frivolidad de la actual cultura posmoderna (tai chi, deportes de aventura, spa). Paralelamente el poeta reflexiona acerca de los aspectos "ideales" tanto del amor (Sublimación del erotismo, La calle depara lejanas maravillas) como en la música (Obstinación de la música, Emerson, Lake & Palmer). Derivaciones temáticas logradas sin dejar el tono coloquial y narrativo; ni el espíritu rockero, presente no solo en los referentes, también en los finales de los poemas y la violencia de ciertas imágenes.

Idealidad y realidad, pasado y presente, libertad personal y vínculos familiares se congregan, de manera no del todo lograda, en torno a la larga relación de pareja –iniciada precisamente en los años 70– del poeta y su esposa, a quien está dedicado el poemario, motivo dominante en la segunda mitad del libro (ella es mi reino / mi torre de piedra). A la calidad e interés de los poemas, Vinilo suma el apropiado diseño y concepción gráfica, a cargo de Carlos Sotomayor, además de bien seleccionado material fotográfico.

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2 comentarios:

Yo dijo...

¿el yo poético (el autor)? ¡no es el mismo! una cosa es el yo poético y otra el autor, el yo poético vendria a ser4 como en narrador en narrativa ;)

Javier Ágreda dijo...

Por eso lo aclaro desde el principio: en este caso especial de un poemario "autobiográfico" el yo poético sí es el autor.