Hotel Lima


Miguel Ildefonso. Hotel Lima (Mesa Redonda, 2006)

Una de las constantes en la obra literaria de Miguel Ildefonso (Lima, 1970) es la atención a aquellos personajes y ámbitos marginales, desde los escritores y artistas bohemios que aparecen en su primer poemario Vestigios (1999) hasta los latinos ilegales que viven en las ciudades estadounidenses cerca de la frontera con México, retratados en los poemas de Canciones de un bar de la frontera (2001) y en los relatos de El Paso (2005). Ese interés por la vida urbana marginal alcanza su mayor expresión en su novela Hotel Lima (Mesa Redonda, 2006), que remite al antiguo hotel de La Victoria y a su inquilino más famoso, el pintor Víctor Humareda, paradigma de marginalidad vital y artística.

Estamos ante un relato complejo, tanto por su estructura como por la naturaleza de sus personajes. El protagonista es Dante, joven poeta limeño de inicios de los 90, quien cuenta sus peripecias en las calles más sórdidas del centro de la ciudad, rodeado de prostitutas, delincuentes, niños de la calle y especialmente de los poetas "malditos" con los que conforma el grupo de la No Poesía. A estas aventuras se suman también recuerdos de infancia del protagonista, algunos relatos escritos por él, y hasta una dimensión fantástica en la que Humareda convive y dialoga con las imágenes recurrentes de sus pinturas: el arlequín y Marilyn Monroe, convertidos también en personajes.

Son entonces cuatro los niveles de "realidad" en la narración, los que convergen en el Hotel Lima, una especie de laberinto en cuyo centro se encuentra, en lugar del mítico Minotauro, Humareda y su universo artístico. Las transiciones y saltos entre esos niveles se logran a través de la subjetividad del protagonista –en gran medida identificable con el autor, pues Dante es el segundo nombre de Ildefonso–, quien narra casi siempre en primera persona y con monólogos llenos de metáforas, imágenes y símiles de predominante aliento poético. Son esos monólogos y reflexiones de Dante, a pesar de altibajos y excesos, lo más interesante y valioso del libro.

La propuesta de conjugar los paisajes y personajes del submundo urbano limeño con los universos artificiales de la subjetividad personal y la creación artística está presente en la obra de Ildefonso desde su poemario Las ciudades fantasmas, ámbitos entonces definidos como "fuera del tiempo", pero dentro del espacio limeño. Así se explica que todos los personajes de Hotel Lima, incluso los más vulgares, lleven nombres literarios (Beatriz, Dafne, Silvia, Laura); y también las frecuentes alusiones a escritores como Martín Adán, Luis Hernández, Juan Ojeda y Carlos Oliva. Estas menciones, uno de los lugares comunes más frecuentes entre nuestros escritores jóvenes, resultan aquí demasiado reiteradas.

Luego de haber obtenido el importante premio Copé de poesía 2002, Hotel Lima es la primera incursión de Ildefonso en los terrenos de la novela. Otro aspecto "marginal" de un texto que en realidad va más allá de los tradicionales límites genéricos: la novela puede ser vista también como un conjunto de relatos o de prosas poéticas. Hotel Lima no es una lectura fácil, pero sí un libro original y auténtico (a pesar de sus tropiezos en ciertos pasajes y páginas), un ajuste de cuentas con los principales temas y motivos de la obra literaria de Miguel Ildefonso.

Se puede leer el primer capítulo de Hotel Lima en el blog de la editora Mesa Redonda.

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