
Marcel Velázquez. Las máscaras de la representación (UNMSM-BCR, 2006)
Si el tema de debate intelectual y político que marcó todo el siglo XX peruano fue la toma de conciencia del indio y su cultura, en el siglo XIX lo fue la asimilación o diferenciación con respecto a los esclavos y lo afroperuano en general. De esta premisa parte el crítico y ensayista Marcel Velázquez (Lima, 1969) para realizar en Las máscaras de la representación (UNMSM, 2006) un minucioso seguimiento, desde la perspectiva de los estudios culturales, a las manifestaciones del discurso racista en el Perú decimonónico (1775-1895), en la literatura, en los textos de nuestros principales pensadores y en las prácticas sociopolíticas.
La cultura afroperuana. Género y racismo es el primero de los tres capítulos de este libro y resulta tanto un “estado de la cuestión” (balance crítico de la bibliografía existente sobre el tema) como una presentación de los métodos de trabajo de Velázquez (interdisciplinarios, basados en la “hermenéutica social del texto”) y sus principales propuestas de análisis. Entre éstas destacan la relación entre el discurso de género y el racista (La feminización / masculinización del subordinado) y el concepto de “Sujeto esclavista” que se maneja a lo largo de todo el libro y que Velázquez define como “la visión del Otro hegemónico sobre los esclavos y afrodescendientes libres”.
Esa mirada, que no llega a librarse de los prejuicios y estereotipos, está presente hasta en los más importantes escritores de la etapa histórica estudiada, como demuestra Velázquez en Los espectros literarios del sujeto esclavista, capítulo central de su libro. Desde El lazarillo de ciegos caminantes (1773) de Concolorcorvo hasta la novela Eleadora (1887) de Mercedes Cabello Carbonera, pasando por las obras teatrales de Felipe Pardo y Aliaga, Peregrinaciones de una paria (1838) de Flora Tristán y las prestigiosas Tradiciones de Ricardo Palma, entre otras. Sobre las Tradiciones se dice, por ejemplo, que “El predominio de las voces violentas y ofensivas revela la incapacidad del sujeto esclavista de aprehender al esclavo...”
A propósito de El revés del marfil (2002), el primer libro de Velázquez, señalamos que el énfasis en lo cultural e interdisciplinario le hacía perder de vista algunas veces lo específicamente literario de las obras estudiadas. En Los espectros... ese problema es superado desde la propia selección de los textos (más encuadrados dentro del “canon” literario) y también con una destacable diversidad de recursos de análisis, que van desde el estudio de la adjetivación en Palma hasta el de los roles actanciales en las novelas del romanticismo peruano. Las conclusiones finales de esta sección son una buena muestra del potencial de las propuestas ensayísticas de Velázquez.
El último capítulo –Imágenes fantasmagóricas- está dedicado al estudio de las manifestaciones del sujeto esclavista en el discurso y las prácticas políticas. Incluso aquellos personajes más identificados con la causa de la libertad, desde Hipólito Unanue hasta Manuel González Prada, caen en serias contradicciones cuando se trata de lo afroperuano. Contradicciones que –como las de los escritores mencionados- Velázquez relaciona con los fracasos de nuestros diversos “proyectos nacionales”, lastrados siempre por la exclusión de grandes sectores de la población. Señalarlo claramente, con lucidez intelectual y rigor académico, es uno de los mayores aciertos de Las máscaras de la representación.