La casa de cartón

La década 1920-1930 fue decisiva para el desarrollo de la literatura peruana. La llegada de la estética vanguardista ayudó a dejar atrás el decadente modernismo, y aparecieron poemarios como Trilce (1922) de Vallejo y 5 metros de poemas (1927) de Oquendo de Amat. Por diversos motivos, la vanguardia no generó en narrativa obras de la misma magnitud, salvo La casa de cartón (1928), el libro que el poeta Martín Adán (Lima, 1908-1985) escribió y publicó antes de cumplir los 20 años de edad. Como parte de su Biblioteca Peruana, Peisa ha vuelto a publicar este clásico de nuestras letras, en una nueva edición con prólogo de Luis Fernando Vidal y notas de Elsa Villanueva.

Presentada como una novela de aprendizaje, La casa de cartón cuenta las experiencias de un adolescente, personaje narrador, durante un verano en el balneario de Barranco. Pero casi no hay trama narrativa, pues el libro está formado más que nada por las descripciones que este adolescente hace de la casas, la calles y los habitantes de Barranco. Aparecen diversos personajes secundarios, entre los que destacan Catita y Ramón. Este último, según algunos críticos, podría ser sólo un desdoblamiento del narrador, pues ambos comparten amigos, lecturas y hasta sueños. La muerte de Ramón, a la mitad del relato, marca un quiebre en el proceso de maduración del protagonista.

Las descripciones son el elemento básico del libro, y Martín Adán (seudónimo del escritor Rafael de la Fuente Benavides) apela en ellas a todo su talento poético conjugando imágenes, metáforas y símiles con elaborados juegos verbales y un verdadero virtuosismo en el manejo de la retórica. Estas extensas y deslumbrantes descripciones, mantienen siempre la frescura y el espíritu lúdico propio de la juventud de los protagonistas. Se suceden sin cesar, y podrían citarse casi de cualquier página: "En un torpe revolotear de sábanas en su alcoba –tonto aleteo inútil de ganso en jaula- se iniciaba la cotidiana vida de la señora Muler, mujer de su casa, doméstica, longa, blanda, íntima y fría como una almohada..."

Las descripciones van creando un mundo fragmentado, discontinuo y subjetivo. Es el acartonado mundo de los burgueses veraneantes barranquinos, pero visto a través de la mirada irónica y crítica de un adolescente sensible y culto (se menciona una gran variedad de escritores y artistas) que parece negarse a formar parte de todo eso. Uno de los mayores atractivos de La casa de cartón es que desarrolla una temática netamente adolescente (descubrimiento del amor y del erotismo, enfrentamiento entre el mundo de la infancia y el de los adultos) pero sin perder contacto con el contexto social y manteniendo siempre un gran rigor formal. Características poco comunes en la narrativa adolescente.

Los elementos vanguardistas (metáforas extrañas, sinestesias, rupturas con la tradición literaria) se unen con otros (adjetivación múltiple, ritmo de la prosa, gusto por las palabras exóticas) provenientes más bien del modernismo o la narrativa hispana. Martín Adán recoge estas influencias, aparentemente contradictorias, para crear a partir de ellas una obra personal, original y valiosa. De la misma época son sus poemas de Itinerario de primavera, vanguardistas cantos a la velocidad y la vida moderna, pero escritos en estrictos sonetos alejandrinos, la forma estrófica preferida por Rubén Darío y los modernistas en general.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre La casa de cartón. La primera edición se presentaba con un prólogo de Luis Alberto Sánchez y un colofón de José Carlos Mariátegui, los dos más importantes críticos de la época. Mariátegui, acertado y profético, reconoce que esta obra "tiene las condiciones esenciales del clásico". Por su parte Luis Fernando Vidal, en el prólogo de esta edición, la considera una obra "fundadora", y en este aspecto sólo comparable con Trilce. Esperemos que esta nueva edición contribuya a acercar a los lectores a este clásico de la literatura peruana.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

esta buenaso es lo maximo

Anónimo dijo...

todos tienen que leerla

Enrique dijo...

es lo mejor, me sirvió de mucho

Anónimo dijo...

de mucha ayuda, y muy buena obra

Anónimo dijo...

Si no tiene argumento y se limita a la descripción, no vale la pena leerlo.

Javier Agreda dijo...

No hay un "argumento" que englobe a los diferentes episodios, pero eso no le resta valor literario al libro. Es más, hay muchos libros considerados clásicos que comparten esta característica ¿Cual es el argumento de "Cien años de soledad", por ejemplo?