Ensayos de un Nobel


J. M. Coetzee. Costas extrañas (Debate, 2005)

Escritor de origen sudafricano pero integrado a la gran tradición literaria en lengua inglesa, J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) ha reunido en Costas extrañas (Debate, 2005) una serie de ensayos que son, en su mayor parte, aproximaciones de un escritor occidental periférico (o "excéntrico", según se autodefinía Borges) hacia otros autores, clásicos o contemporáneos, que comparten esa condición. Por eso estos 26 textos críticos abordan las obras de autores como los rusos Dostoievski y Turgueniev, los holandeses Emants y Noteboom, la sudafricana Nadine Gordimer (Nobel 1991), el egipcio Neguib Mahfuz (Nobel 1998) y el propio Borges.

En su condición de profesor de literatura e investigador universitario, Coetzee se aproxima a esas obras de una manera rigurosa y sistemática, tomando siempre en cuenta las complejas sociedades "poscoloniales", tan similares a la nuestra, de las que provienen. Recurre por eso a términos como identidad, transculturación, oralidad, pero sin caer en sociologismos o efectismos. El ensayo sobre Rushdie –centrado en su novela El último suspiro del moro (1995)- explica precisamente como un excesivo esquematismo al abordar el problema de la identidad termina afectando la construcción de algunos de los personajes ("Abraham es poco más que un villano de cómic") o la composición novelística ("la estructura es cualquier cosa menos sólida").

La severidad de esas afirmaciones se apoya en la objetividad y firmeza de las apreciaciones literarias de Coetzee; especialmente cuando se trata de novelas, género de su especialidad. Sus observaciones, casi siempre inteligentes y precisas, suelen unir reflexiones temáticas con aspectos técnicos y formales. En Las montañas de Holanda de Noteboom encuentra, por ejemplo; "un cierto fracaso en la historia-marco, en ... la búsqueda del significado en que el escritor-héroe está comprometido". Con la misma objetividad aborda los aspectos alegóricos de la narrativa de Mahfuz o la peculiar conjunción de historia doméstica y política en las memorias de Lessing.

La poética implícita en estos comentarios es sumamente racional y poco concesiva con los pastiches, juegos metatextuales ("tan frecuentes en la ficción posrealista") y todo aquello que suele calificarse como posmoderno. Coetzee enfatiza esta posición al iniciar el libro con el ensayo ¿Qué es un clásico?, que refuta el famoso discurso de T. S. Eliot sobre el mismo tema, aquí interpretado como muestra del afán "compulsivo" de un intelectual periférico (norteamericano) por integrarse a la gran tradición cultural europea. Negando cualquier definición idealista o esencialista, las reflexiones sobre los clásicos pasan a convertirse en una afirmación de principios de su práctica como crítico literario.

Esa práctica nos entrega sus mejores resultados cuando aborda obras difíciles, como El hombre sin atributos de Musil, o cuando hace relecturas de clásicos como Robinson Crusoe de Defoe o Clarissa de Samuel Richardson. En esa línea está el ensayo Dostoievski, los años milagrosos, uno de los más importantes del libro y que además explica algunos aspectos un tanto oscuros de la novela El maestro de Petersburgo de Coetzee, basada en la vida y obra del escritor ruso. Para los lectores latinoamericanos son de especial interés los textos Traducir a Kafka y J. L. Borges Collected Fictions, aproximación al universo borgiano a partir de una traducción al inglés de esta obra.

Buena parte de los ensayos reunidos son reseñas críticas publicadas en el prestigioso New York Review of Books entre 1993 y 1999. Ese origen se hace sentir en los a veces tediosos comentarios acerca de la traducción de ciertos términos, y registros de lenguaje, al inglés. No obstante ese detalle, Costas extrañas es un muy buen libro, una valiosa muestra de la lucidez y penetración crítica de J. M. Coetzee, uno de los escritores más reconocidos y admirados de nuestro tiempo.

Comentarios a otros libros de Coetzee: El maestro de Petersburgo y Elizabeth Costello.