Noches de adrenalina

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La escritora Carmen Ollé (Lima, 1947) acaba de recibir el Premio el Premio Casa de la Literatura Peruana 2015 en reconocimiento a su trayectoria y obra literaria. Este premio se entrega desde el 2010, y ha sido otorgado a escritores tan importantes como Mario Vargas Llosa, Edgardo Rivera Martínez y Carlos Germán Belli. La premiación a Ollé ha coincidido con la reedición del Noches de adrenalina (Peisa, 2014), su primer libro y una obra fundamental de la poesía peruana de los años ochenta.

Publicado originalmente en 1981, Noches de adrenalina reúne unos 25 poemas largos, en los que una peruana radicada en París reflexiona acerca de su identidad, como persona y como mujer, mezclando continuamente tres líneas discursivas: el análisis de su propia “corporalidad” (“Tener 30 años no cambia nada, salvo aproximarse al ataque cardíaco y al vaciado uterino” dice el primer verso del libro), su pasado personal (la infancia, la adolescencia, el paso por la universidad) y los discursos culturales sobre la sociedad y la posición de la mujer en ella (Bataille y Bachelard, entre otros).

La crítica suele hacer énfasis en lo radical de la primera de esas líneas, pues Ollé habla de las funciones corporales, incluyendo las sexuales, de una manera poco usual (directa y sin pudores), que muchos calificaron de “violenta”. Sin embargo, como ya se ha señalado, ese es solo uno de los aspectos de estos textos, escritos bajo los postulados de la “poesía integral” de los escritores de las generaciones del sesenta y setenta. Ollé desarrolla esa propuesta de una manera sumamente personal, poniendo la problemática de la mujer en primer plano, y logra en Noches de adrenalina lo mejor de su producción poética.

Antimateria. Gran acelerador de poemas

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Inocencia y no ciencia


La artista Tilsa Otta (Lima, 1982) ha incursionado en la fotografía, el cómic y el cine, pero es más conocida por su faceta de escritora. Sus dos primeros libros fueron los poemarios Mi niña veneno (2004) e Indivisible (2007), en los que el ludismo y la imaginación estaban ligados a experiencias propias de la adolescencia y juventud. Tras publicar el libro de cuentos Un ejemplar extraño (2012), Otta ha vuelto a la poesía con Antimateria. Gran acelerador de poemas (Peso pluma, 2015).

Como se anuncia en el título, uno de los ejes del libro es el contraste entre una cierta retórica científica que se ha puesto de moda (y que parece capaz de explicarlo todo) y lo más humano de nuestras vivencias. Pero es un enfrentamiento en el que priman el humor y el optimismo: “No publiquen la secuencia completa de mi ADN / Tres mil millones de letras / Reproduzcan este código / ciento cincuenta y ocho caracteres con espacios”. Así se conjugan, en poemas breves, términos provenientes de la física, la biología, la tecnología y los chats, con imágenes, símiles, aforismos y otros recursos poéticos tradicionales.

La principal novedad es que Otta vuelve esta vez su mirada irónica y traviesa hacia la poesía y el propio lenguaje. El libro se inicia con dos artes poéticas: un caligrama eielsoniano y un texto con borrones y tachaduras incluidas. Y entre los poemas más interesantes están uno que se describe a sí mismo y otro que pasa revistas a los diversos usos que se le suele dar al verbo hacer: “Hacer la comida, la cama, la maleta… Hacerse el rey, el gracioso…”. Antimateria resulta el libro más orgánico, temática y formalmente, de Tilsa Otta, y un significativo paso adelante en su poesía.

No recomendado para señoritas

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¿Qué desean las mujeres?


El escritor José Rosas Ribeyro (Lima, 1949) se dio a conocer como uno de los poetas de la polémica generación del setenta, uno de los líderes del grupo Estación Reunida y antologado por J. M. Oviedo en el libro Estos 13 (1970). Radicado en París desde hace mucho años, donde se dedica al periodismo cultural, Rosas Ribeyro ha incursionado en los últimos años en la narrativa, primero con la novela País sin nombre (2011) y ahora con el libro No recomendado para señoritas (Summa, 2014) un conjunto de relatos centrados en las relaciones entre hombres y mujeres.

El libro está dividido en tres secciones bien diferenciadas. La primera es un libro en sí misma, pues abarca 170 páginas. Se titula “Ellas” y está conformada por seis cuentos, protagonizados por mujeres y narrados en primera persona, en los que se pasa revista a muchos tópicos “machistas” relacionados con el amor de pareja. La segunda sección es “Edipiada” una peculiar historia del vínculo madre-hijo, desde el nacimiento del protagonista hasta la larga y dolorosa agonía de la madre. Por último, en “Otras voces” se reúnen cuatro relatos sobre peruanos en París, sus aventuras y amoríos.

Como se puede ver, se trata de material muy diverso, tanto por sus temas como por las técnicas narrativas empleadas; pero también por la calidad de los textos. Hay algunos buenos relatos, especialmente en la primera sección (“La hija del diablo” y “El cuarteto de París”), mientras que la sección más débil es “Edipiada”, que poco tiene que ver con el resto del libro. Con sus más de 300 páginas (algo poco usual en un libro de cuentos) No recomendado parta señoritas confirma el interés de la narrativa de madurez de Rosas Ribeyro.


El cine de Francisco Lombardi

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Las películas de Lombardi


Con más de quince películas a lo largo de casi cuarenta años, Francisco Lombardi (Tacna, 1949) es el director más importante de toda la historia cinematográfica peruana. Entre sus filmes se encuentran algunos que marcaron época –como Muerte de un magnate (1980), La ciudad y los perros (1985) y La boca del lobo (1988)–, presentes en el imaginario de todos los peruanos. Al análisis del conjunto de esta obra está dedicado el libro El cine de Francisco Lombardi. Una visión crítica del Perú (Uqbar-PUCP, 2014) de Federico de Cárdenas, reconocido crítico de cine y ensayista.

De Cárdenas hace un detallado recuento de todas las películas de Lombardi, desde Muerte al amanecer (1977) hasta Ella (2000), para encontrar sus constantes temáticas y formales, así como su evolución. Entre esas constantes están la vocación realista, la linealidad de las historias, la claridad narrativa, el énfasis en la dirección de actores y el diálogo con el contexto histórico peruano. Así, se establecen “ciclos” dentro de esta filmografía, como los dedicados a la crisis de los años ochenta –La boca del lobo, Caídos del cielo– o a la crítica de la dictadura fujimorista: Ojos que no ven y Mariposa negra.

La conclusión de Federico de Cárdenas –uno de los fundadores y líderes de la mítica revista Hablemos de Cine–, es que “el cine de Lombardi no afronta tales males en abstracto o a modo de tesis o sermones; lo hace a partir de personajes y de historias cuya concreción en lo particular gana la adhesión del espectador”. Muy bien editado (en formato grande y con abundante material gráfico) El cine de Francisco Lombardi es un valioso aporte a la reflexión ensayística en torno a la cinematografía peruana.