Criba

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Novela total ayacuchana


El escritor Julián Pérez (Ayacucho, 1954) destaca entre los narradores peruanos que exploran el tema de la violencia política de las décadas pasadas. A su condición de testigo directo de esos sucesos (vivió su juventud en Ayacucho) añade una completa formación académica (es doctor en Literatura por la Universidad de San Marcos) y su reconocido talento literario. Su novela Retablo (2004) es considerada la más lograda sobre esta temática. A ella se suma ahora Criba (Copé, 2014), libro ganador de la más reciente Bienal de Novela Premio Copé.

Son tres relatos, paralelos y alternados, los que integran esta novela. El primero es una conversación “de cantina”, entre un grupo de ayacuchanos amigos de barrio, quienes se reencuentran después de muchos años. El segundo es el monólogo de Evangelina Delgadillo, una intelectual de izquierda que regresa a su Ayacucho natal después de una serie de trágicos sucesos. El tercero, y más importante, es el relato de la formación de Manuel Bajalqui (protagonista y eje de la novela), enfocado en su infancia y especialmente en la relación con su abuelo Gerardo, un narrador oral en cuyos relatos se funden la historia y los mitos y leyendas de la región.

Así, apelando a recursos propios de la “novela total”, Pérez hace un amplio retrato de la sociedad ayacuchana, que abarca desde los tiempos premodernos de Gerardo (cuando en el comercio imperaba el trueque) hasta la actualidad. Aunque tiene muchos aspectos que comentar y discutir (desde la función de la “memoria” en ella hasta la idealizada visión de algunos “alzados en armas”) Criba resulta una buena novela y una lectura imprescindible para los interesados en el tema de la violencia.

La pasajera

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Heridas de guerra


El escritor Alonso Cueto (Lima, 1954) vuelve en La pasajera (Seix Barral, 2015) a las terribles consecuencias, en las vidas de muchos peruanos, de la violencia política de las décadas pasadas. Un tema central en su narrativa desde la novela La hora azul (2005), que recibió en España el Premio Herralde. En ambas narraciones la protagonista es una joven mujer, en este caso Delia –víctima de los abusos de los militares en un pequeño pueblo ayacuchano– quien huye a Lima donde, después de muchos años, vuelve a encontrarse con el responsable de su desgracia, el capitán Arturo Olea.

Cueto nos presenta (casi a la manera del costumbrismo) a ambos personajes inmersos en su rutinas de clase más bien pobre: él es un taxista informal, ella una modesta peluquera en el distrito de Chorrillos. El encuentro casual los hace revivir los episodios dolorosos de su pasado y mientras Arturo piensa que es una excelente oportunidad para redimirse y hacer algo bueno por Delia, ella solo piensa en alejarse lo más posible de él, aunque sea fuera de Lima. Un tercer personaje, Enrique, enamorado de Delia y sin ningún pasado oscuro detrás, representa la esperanza de felicidad para ella. 

En la narración los elementos de “color local” (descripciones, diálogos), priman sobre lo reflexivo y lo emotivo; una deficiencia que se hace más notoria por la brevedad de la novela, que se puede leer en un par de horas. A ello se suman algunos sucesos inverosímiles e innecesarios (ciertas reacciones de Arturo, la muerte de su esposa e hija, p.e.) y lo descuidado de la prosa. A pesar del interés y la importancia del tema principal, La pasajera no es, definitivamente, de lo mejor de la producción de Cueto.

La agonía de Nuria

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Pesadillas y espejismos


Periodista y hombre de letras, Óscar Araujo León (Arequipa, 1961) es conocido por sus dos antologías generacionales Como una espada en el aire. Generación poética del sesenta (2000) y Cuentos peruanos. Generación del ochenta (2004). A la vez, es autor de un par de libros de narrativa, y cuentos suyos han figurado como finalistas en concursos tan importantes como el Copé. A este último género literario está dedicada su más reciente publicación: La agonía de Nuria (San Marcos, 2014), una recopilación de los mejores cuentos que Araujo ha escrito a lo largo de toda su vida.

De diversa temática y extensión, los once cuentos aquí reunidos se pueden dividir en dos grandes grupos. Por un lado, los cuentos iniciales, en los que prima la brevedad y la fuerza de la sorpresa final, de naturaleza casi “fantástica”. Por ejemplo el cortazariano “La diosa del ecran”, en el que un cinéfilo adolescente hace realidad (de alguna manera) sus sueños de encontrarse con la actriz argentina Isabel Sarli. Mucho más elaborados y desarrollados, los cuentos del segundo grupo son relatos de atmósfera onírica y de largo aliento, y también los mejores del libro: “Sofía & Sofía”, “La noche del murciélago” y “La agonía de Nuria”.

El crítico Jorge Ramos Cabeza afirma que uno de las constantes en los cuentos de Araujo es la imposibilidad de las relaciones interpersonales, pues en ellos los vínculos de los protagonistas con la gente de su entorno (padres, amigos, amantes) “se rompen o no se mantienen estables, ya sea por la locura, por la ilusión y el sueño, la frustración, la miseria o la perversión”. La agonía de Nuria muestra a Araujo como un especialista en cuentos largos y personajes irreales.

O

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Un poemario trílcico

Publicado en 1922, Trilce es, no obstante su hermetismo, uno de los libros fundamentales de la poesía peruana del siglo XX. En ese poemario César Vallejo (1892-1938) aborda diferentes temas, planteando sus dudas y reflexiones más personales a través de un lenguaje y una retórica a su vez cuestionados de la manera más radical. Por todo ello resulta una propuesta literaria difícil y arriesgada, y son pocos los poemarios “trílcicos” que han aparecido en nuestro medio. El más reciente es O (Paracaídas, 2014), ópera prima del escritor sanmarquino Octavio Mermáo (Callao, 1986).

O está conformado por 23 poemas sin título, en los que el autor intenta liberarse de todas las certezas en las que se basa la vida cotidiana: “De pura empiria se crece / se computa la muerte…” dice en los primeros versos, que cuestionan la información que nos brindan “los cinco sentidos siempre mezclados irreverentemente”. En los siguientes textos (todos poemas breves, de menos de una página) los cuestionamientos abarcarán al amor, al tiempo, a la religión y hasta a la propia poesía, con versos ásperos que apelan contantemente a las imágenes absurdas, lo exclamativo y los recursos tipográficos (como el uso caprichoso de las mayúsculas).

La crítica ha sido bastante elogiosa con O y ha enfatizado su carácter de “aventura”: “un viaje o peregrinación en busca de aquello que pueda devolverle el sentido (a la existencia humana)” (Lenin Heredia). Sin embargo, las excesivas semejanzas con Trilce terminan resaltando la distancia entre el Vallejo en su momento cumbre de creatividad y el joven y debutante Mermáo; desde el mucho menor vuelo reflexivo hasta los excesos con los recursos vanguardistas.