La palabra insoportable

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Una amixer en Larcomar


Periodista y licenciado en Literatura, Giovanni Anticona (Lima, 1984) es autor de una interesante trilogía de novelas que exploran la vida de los jóvenes en cada uno de los “conos” limeños: Lima Norte (2009), Lima Sur (2011) y Lima Este (2012). Concluido ese ciclo, Anticona inicia otro con su novela La palabra insoportable (Altazor, 2014), más centrada en el personaje protagónico (la adolescente Shirley) y sus problemas personales; aunque sin dejar de lado los largos y detallados recorridos por la ciudad, característicos de su narrativa.

Shirley es una joven comeña típica, una “amixer”, que acaba de terminar el colegio y ya sale con sus amigas a recorrer las discotecas de su barrio, en las que tiene las peores experiencias. Repentinamente su padre, un próspero emprendedor, decide mudar a toda la familia a Surco y matricular a Shirley en una buena universidad particular. El cambio resulta verdaderamente traumático para ella, pues en su nuevo entorno comienza a sentirse discriminada por su raza y su pasado. Incluso sus amigos se refieren a ella usando “la palabra insoportable”: chola.

Así, los temas de la novela son el racismo y clasismo imperantes en Lima, y cómo afectan la vida de una adolescente hija de migrantes. Pero en muchas páginas Anticona parece olvidarlo para privilegiar los contrastes entre los dos mundos tan opuestos en los que se desenvuelve la vida de Shirley: entre las discotecas de Los Olivos y las de Larcomar, entre las tiendas de ropa de Gamarra y las de Royal Plaza. Solo algunos pocos detalles de las vidas de la abuela y el padre de Shirley ayudan a desarrollar el tema central, que siempre se presenta de una manera panorámica y superficial.

El primer asombro

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Denise Vega Farfán (Trujillo, 1986) hizo notar su talento literario con su primer poemario, Una morada tras los reinos (2008), que le valió el premio Poesía Joven del Perú (organizado por el Centro Cultural de España) y ser la autora más joven del centenar reunidas por el crítico Ricardo González Vigil en su libro Poetas peruanas de antología (2009). Tras seis años de silencio, Vega acaba de publicar El primer asombro (Estación La Cultura, 2014), un conjunto de poemas que no solo confirma ese talento sino que marca una muy positiva evolución de su obra.

Básicamente hay dos tipos de poemas en este libro. El primero corresponde a las reflexiones sobre el proceso de la propia escritura y la finalidad de la poesía. Son los mejores textos del libro, especialmente aquellos en los que se resalta el trabajo solitario y de pulimiento de los textos, a través de las comparaciones con una costurera (“Máquina de coser”) o un carpintero: “Persigo el camino del punzón sobre la piel de añosos árboles, / la figura que, al final, asciende a la superficie / revelando su amordazado grito…” (“Manos”). En esta línea también destacan “Poema”, “Enclave”, “Justificación del poema”, entre otros.

El otro tipo de poemas parte de la experiencia estética, del disfrute de la literatura, las artes plásticas y la música: “Vincent”, “Poema de Lidia para Ricardo Reis”, “En un cuadro de Hopper”, etc. Son textos “culturosos” (homenajes a destacados obras y autores), un género “menor” literariamente hablando (es fácil caer en el elogio exagerado), pero que Vega trabaja con bastante rigor y oficio. En suma, El primer asombro es un buen poemario, de los mejores publicados este año en nuestro país.


Kymper

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Entre dos fuegos


Desde que encabezó el Grupo Narración (1966-1976), y especialmente desde la publicación de su monumental novela La violencia del tiempo (1991), el escritor Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) es considerado como uno de los mayores narradores peruanos en actividad. Su más reciente novela es Kymper (Alfaguara, 2014) y cuenta la azarosa vida de un intelectual marxista que, a inicios de los años noventa, es condenado a muerte tanto por Sendero Luminoso como por el comando Rodrigo Franco.

Con esta historia, Gutiérrez pudo haber escrito un relato policial en la línea de su anterior novela Una pasión latina (2011); pero ha preferido continuar con las reflexiones acerca del activismo partidario y la violencia política en nuestro país, que inició en la ambiciosa Confesiones de Tamara Fiol (2009), libro que abarcó casi un siglo de historia. Esta nueva novela se centra más en la propia generación del autor: marxistas que en su juventud tuvieron que deslindar con el Apra y, en su madurez, con el paso a la “acción” de sus antiguos camaradas.

Así, la novela se convierte en un testimonio de los complejos debates y polémicas al interior de la izquierda durante la segunda mitad del siglo XX y aparecen, con nombres apenas cambiados, importantes personalidades del ambiente político e intelectual. Literariamente el mayor logro de Gutiérrez es haber graficado, a través del temor y la desconfianza en que vive el protagonista, la experiencia de todos los peruanos de entonces. Y aunque como en toda narración extensa (más de 600 páginas) hay algunos capítulos débiles (los relacionados con la adolescente Maya), Kymper resulta una buena novela, de lo mejor de la literatura peruana del 2014.


Bajo la sombra

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Con más de diez años ejerciendo la crítica literaria, Jack Martínez (La Oroya, 1983) es parte de la generación de críticos que se inició publicando en Internet, en su caso en la revista virtual El Hablador, de la que era uno de los responsables. Tras hacer un doctorado en Northwestern University (Illinois), Martínez ha regresado al Perú para presentar su primera novela Bajo la sombra (Animal de Invierno, 2014); la historia de Joaquín, un limeño que sobrevive dedicándose a los más extraños oficios.

Resulta inevitable adscribir este relato a la vieja tradición picaresca: las peripecias de un joven que, en su camino a la adultez va pasando de un “maestro” a otro, aprendiendo sus artes. Joaquín comienza como ayudante de un taxista que solo recoge a pasajeros ebrios, para robarles; después, de un “grafitero”, quien lo inicia en el arte de la pintura de ataúdes. Por último, entra al círculo de un delincuente mayor, el peligroso Waldo. Y en cada una de estas etapas, Joaquín está acompañado por una mujer diferente: su madre, Carola y Rocío (la hermana de Waldo).

Tras este peregrinaje está la búsqueda del padre, un intelectual que murió poco antes del nacimiento de Joaquín, dejando como herencia unas cuantas páginas de un diario (incluidas en la novela). Así, como ha señalado la crítica, los maestros de Joaquín en realidad serían alegorías de los diferentes “tipos” de intelectuales que hay en nuestro medio. Pero la brevedad de Bajo la sombra (menos de cien páginas) no permite desarrollar esta interesante propuesta –que queda apenas esbozada–, por lo que Martínez solo llega a mostrarnos a su personaje saltando de un entorno a otro, sin llegar finalmente a ninguna parte.