Bajo la sombra

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Con más de diez años ejerciendo la crítica literaria, Jack Martínez (La Oroya, 1983) es parte de la generación de críticos que se inició publicando en Internet, en su caso en la revista virtual El Hablador, de la que era uno de los responsables. Tras hacer un doctorado en Northwestern University (Illinois), Martínez ha regresado al Perú para presentar su primera novela Bajo la sombra (Animal de Invierno, 2014); la historia de Joaquín, un limeño que sobrevive dedicándose a los más extraños oficios.

Resulta inevitable adscribir este relato a la vieja tradición picaresca: las peripecias de un joven que, en su camino a la adultez va pasando de un “maestro” a otro, aprendiendo sus artes. Joaquín comienza como ayudante de un taxista que solo recoge a pasajeros ebrios, para robarles; después, de un “grafitero”, quien lo inicia en el arte de la pintura de ataúdes. Por último, entra al círculo de un delincuente mayor, el peligroso Waldo. Y en cada una de estas etapas, Joaquín está acompañado por una mujer diferente: su madre, Carola y Rocío (la hermana de Waldo).

Tras este peregrinaje está la búsqueda del padre, un intelectual que murió poco antes del nacimiento de Joaquín, dejando como herencia unas cuantas páginas de un diario (incluidas en la novela). Así, como ha señalado la crítica, los maestros de Joaquín en realidad serían alegorías de los diferentes “tipos” de intelectuales que hay en nuestro medio. Pero la brevedad de Bajo la sombra (menos de cien páginas) no permite desarrollar esta interesante propuesta –que queda apenas esbozada–, por lo que Martínez solo llega a mostrarnos a su personaje saltando de un entorno a otro, sin llegar finalmente a ninguna parte.

Obras escogidas de historia

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Continuando con su valiosa labor de difusión de las obras de escritores e intelectuales peruanos, el Fondo Editorial del Congreso, presidido por el congresista Modesto Julca Jara, acaba de publicar el libro Pablo Macera. Obras escogidas de historia (FCE, 2014), el primero de tres volúmenes que recopilarán lo más importante de la producción de este historiador. En este libro se reúnen quince de sus trabajos iniciales, ensayos escritos entre 1955 y 1968.

Como se sabe, Pablo Macera (Huacho, 1929) es el heredero de una tradición de destacados historiadores, cuyas opiniones y críticas tuvieron especial resonancia entre sus coetáneos, como en los casos de Porras y Basadre. Precisamente estos dos historiadores fueron determinantes en la formación académica de Macera, en San Marcos; a ellos se sumarían, en Francia, Bataillon y Braudel. Con esas influencias se aboca inicialmente al estudio de la difusión de las ideas de la ilustración en el Perú, como se comprueba en el primer ensayo de este libro “Tres etapas en la formación de la conciencia nacional” (1955), sobre las ideas de Bravo de Lagunas, Victorino Montero y José Baquíjano y Carrillo.

Otros de los ensayos incluidos en este libro son “Bibliotecas peruanas del siglo XVIII”, “Iglesia y economía en el Perú del siglo XVIII”, “El indio y sus intérpretes peruanos del siglo XVIII”, etc. Quedan para los dos siguientes tomos de estas Obras escogidas de historia todo el valioso trabajo que Macera realizó durante 40 años como director del Seminario de Historia Rural Andina, así como los textos de sus más conocidas obras, como Trabajos de Historia (1977), Pintores populares andinos (1979) y Las furias y las penas (1983).

Dime, Monstruo

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Herrera, Tola y sus monstruos


El escritor y diplomático Carlos Herrera (Arequipa, 1961) y el artista plástico José Tola de Habich (Lima, 1943) han presentado recientemente un ambicioso trabajo conjunto: el libro Dime, Monstruo (El Taller Amarillo, 2014). Bellamente editado (en gran formato, tapa dura, y papel e impresión de la mejor calidad), las casi 300 páginas de este impresionante libro son un colorido y poético recorrido por el universo de los monstruos, esos seres anormales que grafican nuestros temores y obsesiones. 

Autor de novelas tan conocidas como Blanco y negro (1995) y Claridad tan oscura (2011) Herrera ya ha creado una muy personal serie de monstruos en Crónicas del argonauta ciego (2002), en nuestra opinión su mejor libro. Esta vez se anima a “meterse en la piel” de algunos de los más conocidos monstruos de la literatura y de la mitología universal. Así, en estas páginas hablan en primera persona (con bastante ironía y humor negro) los clásicos Medusa, Polifemo, Minotauro, Quimera y esfinge; pero también otros tan disímiles como Frankestein, el Pishtaco, el Yeti, el Chuyachaqui, etc.

Por su parte, José Tola está trabajando desde hace mucho en la creación de un universo plástico en el que los monstruos y demonios son elementos centrales. Aquí adapta y recrea a los seres mencionados, pero según su propia y conocida propuesta artística: el negro y el rojo como colores dominantes; y la inquietante presencia de ojos, dedos y dientes desproporcionados. Así, las imágenes que nos brinda del Minotauro o la Esfinge son muy diferentes a las que todos tenemos en nuestras mentes. En suma, Dime, Monstruo es un original y hermoso bestiario que vale la pena leer y observar con detenimiento.



Caligrafía china

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Marco Martos (Piura, 1942) es una de las voces más valiosas y características de la llamada “generación del sesenta” y autor de una obra poética que, como la de Borges, partiendo de lo cotidiano y la novedad formal, ha llegado finalmente a una temática clásica y al rigor de la retórica más tradicional. Lejos ya de esos poemas “ásperos y crispados” (según él mismo) de sus primeros libros –Casa nuestra (1965) y Cuadernos de quejas y contentamientos (1969)–, en sus más recientes textos explora universos literarios específicos, para hacerlos suyos y recrearlos. Ese es el caso de Caligrafía china (Peisa, 2014), un homenaje a los grandes poetas de la dinastía Tang.

“Al comienzo fue una cuestión estilística: escribir como lo haría un poeta chino; luego el mundo poderoso de esa cultura fue imponiendo sus reglas”, cuenta el propio Martos en el “Preámbulo” del libro. Por ello, no solo aparecen en estos poemas las figuras y los versos de los legendarios Li Po, Wang Wei, Tu Fu y Lao Tse, sino más que nada su manera de escribir, basada en la minuciosa observación de la naturaleza y lo humano, y la contenida expresión de las emociones y reflexiones más profundas.

La empatía del poeta peruano con esa literatura y cultura fue tan grande que lo llevó a escribir los más de cien poemas que integran Caligrafía china. Y a pesar de que se menciona recurrentemente a mandarines, emperadores, ciruelos y demás, Martos continúa en realidad desarrollando aquellos temas presentes en sus mejores poemarios de “madurez” –Cabellera de Berenice (1990), El mar de las tinieblas (1999) y Aunque es de noche (2006)–: el amor, lo efímero de la vida y de todo lo material, y la trascendencia espiritual.