Aprender e instruir en los Andes

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La Derrama Magisterial acaba de publicar los primeros volúmenes de su Colección Pensamiento Educativo Peruano, un ambicioso proyecto académico de análisis de la historia de la educación en el Perú (prácticas y propuestas pedagógicas) desde el siglo XV hasta la actualidad. En el proyecto han participado los más destacados historiadores e investigadores (Manuel Burga, Pablo Macera, Luis Miguel Glave, entre otros), quienes en cada libro abordan un periodo específico y presentan una amplia antología de documentos históricos: desde crónicas hasta reflexiones de pensadores como Viscardo y Guzmán, José C. Mariátegui, Manuel V. Villarán, etc.

El primer libro es Aprender e instruir en los Andes. Siglos XV -XVI y está a cargo de los antropólogos Enrique González Carré y Fermín del Pino-Díaz. González explica la forma en que en el Imperio Incaico se transmitían los conocimientos técnicos y artísticos a las nuevas generaciones (infraestructrura, maestros, costumbres), partiendo de textos como los Comentarios Reales del Inca Garcilaso y la Nueva Corónica de Guamán Poma. Por su parte, Del Pino-Díaz se centra en la labor de los jesuitas, especialmente en la figura del español Joseph de Acosta (1540-1600).

En el segundo libro, Entre la sumisión y la libertad. Siglos XVII-XVIII, el historiador Luis Miguel Glave aborda el periodo central de nuestro virreinato, poniendo especial énfasis en los conflictos entre los intereses del estado Colonial y los de los indígenas, quienes querían preservar sus derechos y tradiciones. Glave hace un detallado análisis de las instituciones educativas de esa época, desde las administradas por las órdenes religiosas (franciscanos,. dominicos, jesuitas, etc.) hasta los colegios de caciques, pasando pot la impostnate labor de las misiones. El problema lingüístico, el dilema entre educar a los indígenas en español o en quechua, resultra uno de los debates más interesantes de este periodo.



La mirada de los gallinazos

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Magíster en Literatura e Historia, Marcel Velázquez (Lima, 1969) es director del Instituto de Investigaciones Humanísticas y autor de una serie de libros de ensayos que, a partir de la literatura y de los estudios culturales, brindan nuevas interpretaciones de nuestro pasado histórico. En esa línea se encuentra su libro La mirada de los gallinazos. Cuerpo, fiesta y mercancía en el imaginario sobre Lima (Fondo Editorial del Congreso, 2013), seis ensayos que analizan las representaciones que los limeños se han hecho de su propia ciudad entre los siglos XVII y XIX.

Velázquez destaca la persistencia en el tiempo de las imágenes de “una Lima opulenta, festiva y sensual”. Para comprobarlo se remite al diario personal que Joseph de Mugaburu escribiera desde 1640 hasta su muerte, en el que se encuentran muy bien descritas las formas de socialización en la Lima virreinal. Especialmente las festividades religiosas: “Elemento transversal y cohesionador de todos los grupos sociales, que movilizaba una maquinaria de significaciones audiovisuales que buscaban exhibir y consumar las jerarquías sociales…”.

Pero el interés histórico de Velázquez está siempre enfocado en la literatura peruana del siglo XIX, periodo al que están dedicados cuatro de estos ensayos. En ellos se analizan textos de Felipe Pardo, Manuel A. Segura, Ricardo Palma, y Clorinda Matto; y de autores no tan conocidos, como Julián del Portillo o Eugenio Iturrino. Pero también textos como el Reglamento de Policía de 1939, relatos de viajeros o artículos periodísticos, con lo que La mirada de los gallinazos demuestra las interesantes posibilidades del ensayo histórico multidisciplinario.


El sendero de los rayos

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Autora de cinco buenos libros de narrativa, Karina Pacheco (Cusco, 1970) es ya una de las más importantes escritoras peruanas de la actualidad. Doctora en antropología, sus primeras obras retrataban la complejidad social y la riqueza del imaginario andino; pero sus más recientes libros abordan un universo más urbano y cosmopolita, como en Cabeza y orquídea (2012), Premio Nacional de Novela Federico Villarreal. Su nuevo libro El sendero de los rayos (Ceques, 2013) es un conjunto de quince cuentos que conjugan ambas temáticas.

Un tema recurrente en estos relatos es el del suicida que se arroja desde una gran altura. En el primer texto, “Luciérnagas”, se trata de un edificio de departamentos en Berlín y en “Espejo de mar” de un barranco al borde de una autopista; por el lado “andino” en “Ecos” es más bien un abismo al pie de una fortaleza prehispánica. Si los primeros suicidios (los modernos) son producto de la soledad y falta de amor, los otros están más relacionados con lo mágico y el afán de trascendencia. En estos relatos (andinos y también amazónicos) además hay una mayor riqueza de símbolos y más elementos poéticos: “La doncella de arena”, “El sendero de los rayos”, “Corazón de oro”, entre otros.

Pero la especialidad de la autora es el melodrama, la profundización en las emociones y sentimientos más íntimos, especialmente femeninos. Y en esa línea encontramos también aquí algunos buenos relatos: “El final del camino”, “Azafrán” o el ya mencionado “Espejo de mar”. En suma, por la variedad y la calidad de los cuentos, El sendero de los rayos es una excelente oportunidad para descubrir el valioso universo narrativo de Karina Pacheco.

Los caminantes de sonora

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El Premio Copé de cuentos no solo es el más importante concurso de narrativa breve en nuestro medio, sino también un interesante muestrario de las tendencias y autores más actuales dentro de este género literario. Lo comprobamos con el recién publicado libro Los caminantes de Sonora y los cuentos ganadores y finalistas de la XVII Bienal de Cuento Copé (Petroperú, 2013), que reúne catorce relatos de escritores peruanos nacidos entre 1952 y 1988.

Tres de los cuatro cuentos premiados nos presentan (acaso como consecuencia de la globalización) a peruanos enfrentando diversos tipos de problemas fuera de su patria. En “Caminantes de Sonora” de Christ Gutiérrez-Rodríguez (Callao, 1982), se trata de dos amigos intentando pasar ilegalmente de México a Estados Unidos, en un sórdido y peligroso mundo de delincuentes y narcotraficantes. Las trepidantes y violentas acciones (más cinematográficas que literarias) contrastan con la molicie y comodidad de los protagonistas de “El libro de la sabiduría” y “El río”, de Alejandro Neyra (Lima, 1974) y Pierre Castro (Trujillo, 1979), respectivamente.

A la levedad y el humor de esos dos relatos, se suman los juegos intertextuales y metaliterarios de “El juglar de feria” y “Lo que sabemos de Neri”, de Pedro Llosa (Lima, 1975) y Miguel Ruiz Effio (Lima, 1977), que comprueban la vigencia de una cierta “estética posmoderna”, tan cuestionada por los críticos más tradicionales. Para ellos, probablemente el mejor cuento de este libro sea “¡Hierbasanta, hierbasanta!” de Goyo Torres (Arequipa, 1964), que muestra cómo la lucha entre ronderos y senderistas se ha incorporado al imaginario andino, a las danzas y juegos infantiles.