Por favor no empujen

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Aunque todavía no llegan a constituirse en una amenaza para la industria editorial, los libros digitales ya son una importante alternativa para los lectores y especialmente para los autores. Como en el caso de Fernando González Nohra (Lima, 1976) quien acaba de publicar en este formato el libro Por favor no empujen (Ruido de fondo, 2013), un conjunto de seis cuentos irreverentes y divertidos –en la línea de Bukowski y Henry Miller–, finalista del Premio Internacional La Ciudad y los Perros, y que antes fue publicado en España, en 2008.

El narrador de estos relatos es Gonzalo, un aspirante a escritor que pasa todas sus tardes fumando y leyendo en el miraflorino café “El parquetito”. Ahí conoce a una serie de peculiares personajes: la escritora arribista de “Puta en ciernes”, el anciano sadomasoquista de “Conservado en formol”, el loco que se cree cantante de ópera de “Pavarotti en vivo”, entre otros. Gonzalo cuenta sus historias de la manera más descarnada, con mucho humor negro y revelando la suciedad e inmoralidad que hay detrás de casi todo, incluso de cosas supuestamente tan sublimes como la literatura.

Dos virtudes diferencian a González de la mayoría de émulos de Bukowski: el dinamismo y frescura de sus relatos, que incluso en sus pasajes más oscuros mantienen vivo el interés del lector; y la calidad de la prosa, que apela con mesura y espíritu lúdico a los más diversos recursos retóricos. Aunque demasiado centrado en el tema del “escritor joven” (del que algunos autores nunca logran salir) “Por favor no empujen es un buen libro de cuentos y nos lleva a leer la novela Carroñero que González publicó hace un par de años.




Subjetividades amenazadas

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El escritor Carlos Yushimito (Lima, 1977) es una de las mayores promesas de la narrativa peruana. Sus dos libros de cuentos –El mago (2003) y Las islas (2006)– le han valido ser considerado por la revista británica Granta, en 2010, entre los mejores narradores jóvenes del mundo de habla hispana. Actualmente estudia un doctorado en Literatura en la Universidad Brown (USA), y como fruto de su actividad académica acaba de publicar el libro Subjetividades amenazadas. Una relectura de la crisis social en la narrativa de Cueto, Niño de Guzmán y Valenzuela (Cuerpo de la metáfora, 2013).

Yushimito sostiene que la generación del ochenta no ha sido suficientemente estudiada, pues la crítica se ha centrado en aquellos autores que representaron una ruptura con respecto a la narrativa peruana anterior (Jara, Nieto, Pérez). Por eso rescata la obra de quienes en esa década continuaron la línea narrativa de Vargas Llosa, Bryce y especialmente Ribeyro. En los personajes de los primeros relatos de Cueto, Niño de Guzmán y Valenzuela se puede encontrar (llevados hasta el extremo), la soledad, el escepticismo y el desarraigo de los personajes ribeyrianos.

Por supuesto, esa radicalización está relacionada con la gran crisis por la que atravesó el país en aquellos años. La hiperinflación, las oleadas migratorias y la violencia hicieron que la vieja burguesía limeña (a la que pertenecen estos tres autores, según C.Y.) fuera cada vez más consciente “de la crisis que vivía como colectividad, llevando a sus productos culturales a representar una subjetividad amenazada o en estado de descomposición”. Yushimito desea que su ensayo reavive el debate sobre esta etapa de nuestra literatura.


Se puede leer una versikón preliminar del libro en El Hablador.

Entre mujeres solas

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Varias veces reeditado, el poemario Entre mujeres solas (1992) es sin lugar a dudas uno de los más exitosos de la literatura peruana reciente. En él su autora, la escritora y guionista de cine Giovanna Pollarolo (Tacna, 1952) continuaba las reflexiones acerca del rol de las mujeres en la familia y la sociedad, que había iniciado en Huerto de los Olivos (1987) y que culminarían en La ceremonia del adiós (1997), un desgarrador testimonio sobre la experiencia del divorcio. Pollarolo acaba de reunir estos tres poemarios en el libro Entre mujeres solas. Poesía reunida (Punto de lectura, 2013).

Aparecida en pleno apogeo de la violenta poesía femenina de los ochenta, la poesía de Pollarolo comparte la temática de sus colegas, pero su enfoque es opuesto: las mujeres que hablan en sus poemas no son trasgresoras ni rebeldes, sino sumisas seguidoras de las normas más tradicionales, aunque eso solo las haya llevado a la infelicidad y amargura. Como en el poema “S.L.A.M. El cuaderno de los sueños”, en el que un grupo de compañeras de un colegio religioso, casi todas amas de casa, se reúnen después de veinte años y se cuentan sus vidas. O en la dependencia extrema y la subordinación al infiel esposo en La ceremonia del adiós.

A pesar de esta perspectiva un tanto anacrónica, la obra de Pollarolo ha tenido éxito entre los lectores debido a la intensidad emotiva de los textos y a su lenguaje sencillo y directo, casi sin adornos retóricos, similar al habla cotidiana de sus personajes. La propia autora confiesa en el prólogo de este libro que trabaja sus poemas “… para darles mayor fluidez, para que la lectura sea más limpia, más segura, más leve y fácil”.


Se pueden leer las primeras páginas del libro en Prisa Ediciones.

Canto de sirena

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Uno de los mayores aportes que puede hacer una editorial es poner nuevamente en manos de los lectores aquellas importantes obras literarias que se encuentran fuera de circulación. Eso es precisamente lo que está haciendo Editorial Peisa, volviendo a publicar las obras de poetas peruanos como Vallejo, Heraud y Cisneros; y también de narradores, como en el caso de Canto de sirena (Peisa, 2013), la excelente novela de Gregorio Martínez (Nazca, 1942) que hizo del pueblo de Coyungo una hilarante versión afroperuana de los macondos y comalas del realismo mágico.

Como se sabe, Canto de sirena es la historia de la vida de Candelario Navarro, un anciano campesino costeño descendiente de esclavos africanos. Es el propio Candelario quien nos cuenta, a la manera de un relato oral, las aventuras y peripecias de su vida, especialmente aquellas relacionadas con su insaciable vida sexual. Esos sucesos se combinan con irónicas y divertidas reflexiones, en las que se cuestionan muchas de las creencias y costumbres de la mayoría de peruanos; y en las que también se manifiesta una peculiar cosmovisión, la de los campesinos de la costa central del país.

Son muchos los logros de Gregorio Martínez en este libro, como haber unido la ficción con el relato testimonial, género narrativo en el que trabajó como integrante del Grupo Narración. Pero lo que atrapa al lector desde las primeras líneas es el lenguaje fresco y divertido, que recrea literariamente (y con mucho humor) el habla popular de la región. Todo ello hace que, a 36 años de su aparición, Canto de sirena sea considerada una de las novelas claves de la literatura peruana del siglo XX.