Canto de sirena

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Uno de los mayores aportes que puede hacer una editorial es poner nuevamente en manos de los lectores aquellas importantes obras literarias que se encuentran fuera de circulación. Eso es precisamente lo que está haciendo Editorial Peisa, volviendo a publicar las obras de poetas peruanos como Vallejo, Heraud y Cisneros; y también de narradores, como en el caso de Canto de sirena (Peisa, 2013), la excelente novela de Gregorio Martínez (Nazca, 1942) que hizo del pueblo de Coyungo una hilarante versión afroperuana de los macondos y comalas del realismo mágico.

Como se sabe, Canto de sirena es la historia de la vida de Candelario Navarro, un anciano campesino costeño descendiente de esclavos africanos. Es el propio Candelario quien nos cuenta, a la manera de un relato oral, las aventuras y peripecias de su vida, especialmente aquellas relacionadas con su insaciable vida sexual. Esos sucesos se combinan con irónicas y divertidas reflexiones, en las que se cuestionan muchas de las creencias y costumbres de la mayoría de peruanos; y en las que también se manifiesta una peculiar cosmovisión, la de los campesinos de la costa central del país.

Son muchos los logros de Gregorio Martínez en este libro, como haber unido la ficción con el relato testimonial, género narrativo en el que trabajó como integrante del Grupo Narración. Pero lo que atrapa al lector desde las primeras líneas es el lenguaje fresco y divertido, que recrea literariamente (y con mucho humor) el habla popular de la región. Todo ello hace que, a 36 años de su aparición, Canto de sirena sea considerada una de las novelas claves de la literatura peruana del siglo XX.

Onán es enano

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Reconocido artista gráfico, Lorenzo Osores está plenamente identificado con el humor más crítico e inteligente, pues ha sido jefe de arte de la revista Monos y monadas (1978-1983) y está relacionado con publicaciones satíricas como El idiota y El salvaje ilustrado. Además de ello, Osores es un fino prosista (ha ejercido como corrector de estilo) que acaba de publicar el libro Onán es enano (Lápix, 2012) reunión de textos breves, cercanos a las prosas apátridas ribeyranas, en los que conjuga una actitud lúdica con el peculiar sentido del humor que caracteriza a toda su obra.

Como en su libro anterior –La sonrisa de la musaraña (2007)– Osores aborda aquí los más diversos temas (los tatuajes, el coleccionismo, la revolución, etc.), y lo hace con un lenguaje irónicamente solemne y elevado, que apela con frecuencia a referentes culturales clásicos. Por ejemplo, en “Libres de toda culpa” reflexiona acerca de las bajezas e inmoralidades de escritores y artistas de todos los tiempos, mencionando a Catulo, Villon, Carroll y, por supuesto, Sade. Y en “Contra los agitadores” menciona a Baudelaire, Orwell, Wen y Goethe.

A pesar de la aparentemente excesiva carga “culturosa”, los textos resultan una lectura muy divertida; todo un logro basado en el prolijo trabajo con el lenguaje, tanto en los aspectos léxicos como en la prosodia y la sonoridad. A todo ello se suma el sarcasmo y lo lúdico, que lleva a incluir una serie de palíndromos (expresiones que se leen igual de izquierda a derecha y al revés) entres los que figura el propio título del libro (Onán es enano) y otros tan divertidos como “Salta Lenin el atlas” y “Anás usó tu auto, Susana”.


El futuro no es nuestro

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El escritor Diego Trelles (Lima, 1976) es uno de los más polémicos de su generación, tanto por su obra –en la que destaca la novela Bioy (2012), tan elogiada como cuestionada por la crítica– como por las controversias en las que suele estar involucrado. Una de ellas está relacionada con un proyecto que inició en 2007: una antología de narradores latinoamericanos nacidos entre 1970 y 1980. Luego de muchas idas y venidas, y varias versiones previas (con o sin la participación de Trelles) se ha publicado en nuestro país El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana (Editorial Madriguera), con Trelles como prologuista y antologador.

Como señalamos al reseñar una de las versiones anteriores –Nuevas rutas. Jóvenes escritores latinoamericanos (Peisa, 2012)– el mayor acierto es haber reunido un conjunto de narradores de calidad y con evidentes características en común: “el cinismo, el individualismo y la indiferencia… y [el tema] de la violencia cotidiana, rutinaria y generalizada” (Trelles). Pero más que nada el abandono de ideas como compromiso, totalidad, realismo mágico e identidad nacional, que guiaron a los narradores de las generaciones previas.

Son 24 los cuentos aquí reunidos (40% más que en otras versiones), entre los que destacan los de Alejandro Zambra (Chile), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Oliverio Coelho (Argentina) y Santiago Nazarian (Brasil). Representando al Perú figuran Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo y Carlos Yushimito. Sobre el título, Trelles reconoce que El futuro no es nuestro es una respuesta anticipada a la pregunta sobre el porvenir literario: “aquí estamos, de espaldas al futuro, narrando el derrumbe”.



Banda nocturna

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El poeta Domingo de Ramos (Ica, 1960) es una de las voces más originales de la generación poética del ochenta. Fue uno de los fundadores del polémico grupo Kloaka, y en su obra irrumpe claramente la cultura de los populosos barrios periféricos limeños (los llamados “pueblos jóvenes”), hasta entonces ausente en nuestra literatura. Autor de una docena de libros –desde Poemas (1987) hasta Cartas desde la azotea (2011)–, De Ramos acaba de publicar Banda nocturna. Antología 1987-2012 (Intermezzo Tropical, 2012) una recopilación que incluye tres poemas inéditos.

El libro se inicia con los tres poemas incluidos en La última cena, antología generacional que en 1987 reunió a doce poetas jóvenes de entonces. La poesía de Domingo de Ramos se diferenciaba de las de sus compañeros por ser un discurso torrentoso y alucinado, en el que la experimentación verbal se unía con la violencia urbana y las vivencias del alcohol y las drogas. A estos temas se sumaría después el de la relación de pareja, explorado en libros como Luna cerrada (1997), Erótika de Klase (2004) y Dorada Apocalypsis (2009).

Los textos inéditos aquí incluidos presentan algunas novedades. “Blues” está formado por versos breves (dos o tres palabras), poco usuales en esta poesía; “Tango del albañil enamorado” une la temática callejera y la amatoria; y “La diáspora del cuerpo” está en la línea de los mejores poemas de su autor. En suma, Banda nocturna es una buena antología que aparece justo cuando Domingo de Ramos está pasando por momentos difíciles, a causa de una persistente dolencia y su costoso tratamiento. El poeta espera la solidaridad de sus amigos y colegas.