Dramas de familia

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Con una decena de obras teatrales escritas y puestas en escena exitosamente, Mariana de Althaus (Lima, 1974) es ya una de las más importantes representantes de la dramaturgia peruana actual. Y aunque difícilmente las editoriales importantes se arriesgan con autores de teatro en actividad, Alfaguara ha hecho una excepción con el libro Dramas de familia (2013) que reúne tres de las mejores obras de De Althaus.

Estos dramas están centrados en las problemáticas relaciones entre padres e hijos, dentro de familias limeñas de clase alta. Se siente que para la autora el tema es uno de esos “demonios” de los que habla Vargas Llosa. “Yo era una niña introvertida, con pésimas notas y pocas habilidades sociales” nos confiesa en el prólogo del libro, y no es casualidad que en las tres obras haya una hija rara, solitaria y casi autista: Edurne, Camille, Agustina. En este aspecto, la más lograda de estas obras resulta El sistema solar (2012), un drama intenso que se desarrolla durante el reencuentro navideño de la familia Del Solar.

Las otras dos obras –Ruido (2006) y El lenguaje de las sirenas (2012)– son un poco más ambiciosas, pues pretenden salir del intimismo abriéndose a una cierta dimensión social; aunque de una manera simbólica, como esa sirena cobriza y quechuahablante, varada en una exclusiva playa limeña. Pero fracasan por los lugares comunes a los que apela la autora (como en el Richard de El lenguaje…, por ejemplo) y su tendencia a simplificar excesivamente la psicología de los personajes (Félix y Margot). En todo caso, Dramas de familia permitirá hacer una lectura más minuciosa y reposada de estas obras de Mariana de Althaus.

Se pueden leer las prímeras páginas del libro en Prisa Ediciones.


El nuevo cine latinoamericano de los años sesenta

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Continuando con su labor académica, el reconocido crítico de cine Isaac León Frías acaba de publicar el libro El nuevo cine latinoamericano de los años sesenta. Entre el mito y la modernidad fílmica (Universidad de Lima, 2013). Se trata de una rigurosa investigación, de casi quinientas páginas y 180 libros de bibliografía, que analiza la radical renovación que se produjo en la producción fílmica latinoamericana hace medio siglo, a través de movimientos como el cinema novo brasileño, la argentina Generación del Sesenta y el cine cubano.

Lo voluminoso de este trabajo se debe a que León Frías hace un repaso del contexto histórico del fenómeno –en el capítulo “Los marcos y los activos de los nuevos cines”–, no solo la situación previa de la industria en cada uno de los países sino también el momento económico y político. A ello se suma otro extenso capítulo dedicado a la revisión de las propuestas estéticas y los debates culturales de los que partió ese nuevo cine: desde los manifiestos de los propios directores hasta la influencia de la nouvelle vague, el neorrealismo italiano o Eisenstein.

Por supuesto, en los capítulos centrales se analizan en detalle una gran cantidad de obras, tanto de ficción como documentales, desde las brasileñas de Pereira dos Santos y Glauber Rocha hasta las del boliviano Jorge Sanjinés. A ellas se unen otras ficciones que no son consideradas estrictamente “nuevo cine”, pero de innegable importancia, como las de la etapa mexicana de Buñuel o las de Leonardo Favio. En suma, El nuevo cine latinoamericano de los sesenta es un valioso aporte a la historia de este arte, acaso el más gravitante de nuestro tiempo.

Confesiones de un descreído

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La poesía peruana necesita cada cierto tiempo de visiones panorámicas que orienten al lector ante la abundancia, diversidad y dispersión de la producción más reciente. Y esa es precisamente la intención del libro Confesiones de un descreído. Muestra de poesía peruana actual (Eclosión, 2013) en el que el poeta y docente Manuel Luque (Lima, 1974) antologa a los que, en su criterio, son los 22 poetas más destacados “en actividad”, y además les hace responder un cuestionario acerca de sus influencia, preferencias literarias y su forma de encarar el trabajo poético.

Lo peculiar de estas antologías es que, a pesar de pretenderse “generales”, suelen estar enfocadas en áreas específicas de la producción poética. En el caso de Luque, su interés está centrado en las generaciones del noventa y “post 2000”, más precisamente en aquellos poetas nacidos en provincias o radicados en los sectores más populosos de Lima. Y funda esta línea poética en autores como Enrique Verástegui, Domingo de Ramos y Róger Santiváñez, incluidos en este libro. A ellos les siguen los noventeros, representados únicamente por los grupos Neón y Noble Katerba.

Entre los poetas “del siglo XXI” aquí figuran Martín Zúñiga (Cusco, 1983), César Boyd (Lambayeque, 1981), Karina Bocanegra (Trujillo, 1986), César Pineda (Lima, 1980) Elmer Arana (Ayacucho, 1981), Albert Estrella (Cerro de Pasco, 1985) y Paolo Astorga (Lima, 1987). No se incluye a ninguno de los que la crítica ha consagrado “oficialmente” como las voces más características de esta generación. Por ello, Confesiones de un descreído es casi en un manifiesto de “la otra” poesía peruana del presente siglo.

Puro cuento

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En el libro Puro cuento (Fauno, 2012), Alberto Gálvez Olaechea reúne una serie de relatos que tienen como tema común la difícil vida en las prisiones de Lima. Como se sabe, Gálvez Olaechea cumple desde hace 25 años una condena por ser parte del MRTA, y desde la prisión ha escrito y publicado (después de su renuncia al partido, en 1992) estos cuentos, así como el libro de ensayos Desde el país de las sombras (2009), con la misma temática.

Por supuesto, los cuentos más interesantes son los de carácter testimonial, como “El chato”, sobre la torturas en los interrogatorios a los presos políticos. En ellos el mayor acierto el autor es dejar de lado los detalles “exteriores” de los sucesos para centrarse en los cambios en la subjetividad del protagonista. En la misma línea están los pequeños relatos de la segunda parte del libro (“Celda”, “Patio”, “Paila”) y los cuentos “Motín” y “Obsesión”, el más extenso y ambicioso del conjunto. Aunque en este último, cercano al ensayo, las propuestas centrales del libro (mostrar las “huellas” que deja la experiencia de la prisión) se exponen de una manera demasiado programática.

Gálvez Olaechea aborda también otros ámbitos del mundo de las cárceles limeñas, como el de los delincuentes comunes en “Ajuste de cuentas”, o el de las reclusas en “Sonata en mí”. Ambos cuentos muestran también la versatilidad del autor, pues el primero está escrito en el lenguaje lumpen de los delincuentes, mientras que el segundo está formado por las reflexiones de una mujer culta, lectora de Kundera y Durrell. Sin dejar de ser polémico y cuestionable en algunos aspectos, Puro cuento resulta un muy buen libro de relatos.

Se puede leer el cuento "El Chato" en la página web Wayra al día.