El nudo

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La socióloga Teresa Cabrera (Lima, 1981) debutó como poeta con el libro Sueño de pez o neblina (2010) una original incursión en el mundo de los barrios marginales limeños; en las emociones, pensamientos o sueños de sus habitantes. Un par de años después, Cabrera nos entrega un segundo poemario, El nudo (Álbum del Universo Bakterial, 2012), en el que radicaliza esa propuesta, pues ambienta los textos en la periferia de Lima, donde la pobreza extrema se une a la inclemencia del desierto que rodea a la ciudad.

Son trece los poemas aquí reunidos y en todos ellos hay un cierto aire de indefinición: entre el día y la noche, entre la ciudad y el desierto, entre la vigilia y el sueño. En el primer texto el yo poético se encarna en un perro que intenta cruzar una de las carreteras de ingreso a la ciudad, en el siguiente texto será un ave; pero en ambos casos parece tratarse de sueños en los que los animales grafican las dificultades del hablante para convertir sus pensamientos en palabras. Una idea recurrente en el libro, ya que el nudo del título alude al entrecruzamiento de las cuerdas vocales: “un nudo va cerrándose y unas cuerdas en mi interior se enroscan… (un nudo) que acumula / una carga explosiva un mensaje secreto”.

Todas esas reflexiones líricas se contraponen a las descripciones de la Lima marginal, que muchas veces son simples enumeraciones de elementos como comedores de camioneros, torres de alta tensión, granjas clandestinas de pollos y acequias desbordadas. Como en su anterior poemario (aunque acaso en menor medida), en El nudo el mayor logro de Teresa Cabrera es precisamente el equilibrio alcanzado entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo simbólico.


Albatros

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Ya se están convirtiendo en una tradición los premios otorgados en España a las novelas sobre la violencia política en el Perú. Desde La hora azul (2005, Premio Herralde) de Alonso Cueto y Abril rojo (2006, Premio Alfaguara) de Santiago Roncagliolo, hasta Bioy (2012, Premio Casavella) de Diego Trelles. A estos libros se suma la recién publicada novela Albatros (2013, Lengua de Trapo), de José Luis Torres Vitolas (Lima, 1971), que recrea los primeros años del gobierno de Fujimori y que obtuvo en España el Premio Alfons El Magnanim de Narrativa 2012.

La narración está centrada en un grupo de jóvenes provincianos cuyas familias, huyendo de la guerra interna, migran a los más populosos distritos limeños. Pero aquí solo encuentran más violencia (tanto de los subversivos como de los comandos paramilitares) una gran pobreza (el shock económico de 1990), la corrupción imperante entre todas las autoridades y hasta una epidemia de cólera. En ese difícil contexto, las historias de estos jóvenes siguen caminos muy diferentes, que los llevan incluso a enfrentarse y matarse entre ellos, en algunos de los episodios más intensos de la novela.

Para lograr una mayor amplitud y diversidad en su retrato, Torres Vitola cuenta en cada capítulo siete historias diferentes, empleando técnicas y recursos específicos para cada una de ellas: desde diálogos superpuestos (lo llamados “vasos comunicantes”) hasta grandes saltos en el tiempo, pues la historia principal es una conversación que se produce en 2010. Si bien existen algunos problemas con el lenguaje, es gracias al interés de la trama y al dinamismo de la narración que Albatros resulta una lectura recomendable.


Se puede leer las primeras páginas de la novela aquí.


 

Antología comentada

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La poesía contemporánea se inicia con los simbolistas europeos, a finales del siglo XIX. En el Perú, el gran poeta simbolista fue José María Eguren (Lima, 1874-1942) quien junto con César Vallejo forma la gran pareja de fundadores de la lírica peruana moderna; representantes primigenios de la constante oposición entre poesía pura y poesía social. La Academia Peruana de la Lengua acaba de publicar el libro José María Eguren. Antología comentada (2013), una amplia recopilación de poemas de Eguren acompañados de su interpretación a cargo de importantes críticos y escritores.

El poeta y crítico Ricardo Silva- Santisteban, reconocido especialista en la obra de Eguren, ha tenido a cargo el prólogo y la selección de los textos incluidos. Su mayor acierto es haber reunido aquí a autores de diversas generaciones, desde Abraham Valdelomar y Xavier Abril hasta jóvenes y estudiantes universitarios, como Renato Guizado y Daniel Romero (nacidos en 1991), además de personalidades como Marco Martos o Camilo Fernández, entre muchos otros. Todos ellos realizan sustanciales aportes para el esclarecimiento de cada uno de los poemas.

Pero ¿en qué radica la modernidad de esta poesía? Para Camilo Fernández esa modernidad se manifiesta en el “cuestionamiento egureniano del paradigma positivista”. Para otros, en la voluntad de trascender la realidad para crear un universo absolutamente personal y subjetivo; o en el uso de símbolos “abiertos” y en la capacidad de sugerencia de los textos. En todo caso, en esta extensa (más de 750 páginas) Antología comentada podemos encontrar estas y mucho otras propuestas interpretativas de la obra de Eguren.

En las fronteras de la poesía

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Profesor universitario y presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos (Piura, 1942) es más que nada un buen poeta y un atento e informado lector de poesía. Muchos de sus esclarecedores ensayos sobre este género literario (prólogos y textos para revistas especializadas) acaban de ser reunidos en el libro En las fronteras de la poesía. Ensayos literarios (Lápix, 2012), una revisión del proceso de la poesía peruana del siglo XX, encarnado en autores como Eguren, Westphalen, Martín Adán, Belli, Eielson, Cisneros y Watanabe.

Escritos desde las propias intuiciones poéticas y la formación humanista, estos ensayos están mucho más cerca de las inquisiciones borgeanas que de las esquemáticas interpretaciones académicas. Puede tratarse de simples puestas al día de las valoraciones de la crítica (como en el caso de Eguren) o de lecturas novedosas y originales (de Romualdo, Rose o Watanabe), Martos siempre las presenta con “sobriedad, concisión y el vocablo justo”, precisamente los elementos que según él “han dado una pátina de duración a la mejor poesía de cualquier sociedad”.

Como suele suceder en estos casos, los ensayos terminan conformando una especie de árbol genealógico literario del autor: desde los fundadores de la poesía moderna peruana hasta los compañeros de generación. Pero las mejores páginas de En las fronteras de la poesía son las dedicadas a los autores de la generación anterior, la del cincuenta, muchos de ellos maestros de aulas y de vida. De Washington Delgado dice: “excelente poeta, maestro ejemplar, fino prosista, humanista a carta cabal”. Con toda seguridad, muchos escritores jóvenes dirían lo mismo de Marco Martos.