La radio en el Perú

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Un grupo de investigadores de la Universidad de Lima está trabajando en el ambicioso proyecto de una “Historia de los medios de comunicación en el Perú”. Como parte del fruto de ese trabajo se acaba de publicar el libro La radio en el Perú (U. de Lima, 2012) en el que Emilio Bustamante hace un minucioso seguimiento a la evolución de este medio en nuestro país, desde su llegada en 1925 hasta fines del siglo XX. Una historia que es también la de los cambios políticos, la música, la publicidad y la cultura popular en general

Bustamante divide esta historia en cuatro etapas: la de los fundadores (1925-1937), la Edad de Oro (1937-1956), las nuevas olas (1956-1980) y el desborde (1980-200). En cada una de estas etapas se analizan, además de los sucesos y cambios más importantes en la radiofonía, la relación de este medio con el poder (económico o político), los géneros y formatos predominantes, y hasta la forma en que la audiencia ha ido cambiando. Así, se llega a establecer vínculos entre, por ejemplo, la Edad de Oro de la Radio, la guerra con Ecuador, la política del primer gobierno del presidente Manuel Prado y el auge de música criolla.

Entre los logros de Bustamante en La radio en el Perú está haber mantenido este enfoque a lo largo de todo el libro, o la forma detallada en que sigue la evolución de los diversos tipos de programas (noticiosos, musicales, deportivos, religiosos), con sus respectivas subdivisiones. Y también las interesantes estampas, desde la perspectiva de la radio y sus oyentes, de momentos decisivos de nuestra historia reciente, como los años de la violencia política o el golpe de Estado de abril de 1992.




El libro de las sombras

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El poeta Darwin Bedoya (Moquegua, 1974) ganó la más reciente edición del Premio Cope Internacional con El libro de las sombras (Copé, 2012), un poemario extenso y ambicioso que recrea la historia de una familia en el sur del Perú a mediados del siglo XX. Pero el relato se hace desde la muerte –a la manera del Pedro Páramo de Juan Rulfo–, apelando a los elementos propios las cosmogonías y a través de un verdadero derroche de recursos poéticos de todo tipo.

Ya en sus anteriores poemarios –siete libros, desde Jardines del silencio (1998) hasta Cuaderno de ceniza (2011)– Bedoya se había mostrado como un poeta imaginativo con un universo simbólico propio (lluvia, cenizas, huesos); además de tener ya ciertos temas personales, entre ellos la muerte, los mitos locales y la reflexión sobre la propia escritura. Todo ello se conjuga en estos poemas escritos en prosa (nueve capítulos, que ocupan 180 páginas) y en los que nos encontramos con una serie de personajes como el abuelo fundador, el padre “ojos de caballo” y el propio “narrador”, todos ellos tan irreales como los sucesos sobre los que monologan extensamente.

Precisamente el mayor peligro de esta poesía es su tendencia a lo excesivo, tanto en la cantidad de palabras como en lo recargado y artificioso de algunas sus imágenes. Y este nuevo libro no está libre de esos problemas, que hacen que en muchas páginas la lectura se haga difícil, por lo tediosa y reiterativa, y que la “narración” se diluya. No obstante, El libro de las sombras es un buen poemario, original y sin lugar a dudas valioso, un notorio progreso dentro de la ya larga trayectoria literaria de Darwin Bedoya.


(ella)

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La escritora Jennifer Thorndike (Lima, 1983) aborda en la novela (ella) (Borrador, 2012), el siempre difícil tema de las relaciones entre madre e hija. Y lo hace con la historia de una mujer de sesenta años que ha vivido siempre encerrada en su casa y sometida a la tiranía de una madre hipocondriaca y cruel. A partir de la muerte de la madre, la hija hace un recuento de los episodios más dramáticos de su solitaria existencia, sometida a las vejaciones y abusos de una mujer que siempre la odió. Pero ya es muy tarde para escaparse, pues de la voluntad y pensamientos de la madre ya están en la mente de la protagonista.

 Esta novela breve (apenas cien páginas) se desarrolla casi exclusivamente en el interior de esa casa, un mundo cerrado y opresivo, con todas las puertas y ventanas selladas con candados. Los sucesos contados muestran una maldad de la madre y un sometimiento de la hija llevados hasta el límite de lo verosímil. En ese y otros aspectos (no darle nombre a los personajes, por ejemplo) el relato remite a los de Kafka, aunque para el autor checo la figura autoritaria era más bien el padre. Además, en la época de Kafka ese tipo de excesos de los padres eran mucho más comunes que en nuestro tiempo.

Thorndike profundiza en la psicología de la protagonista y narradora, en sus contradictorias emociones y reflexiones. Y es gracias a la empatía con su personaje que logra crear algunas de los mejores y más intensos pasajes de la novela, como cuando reflexiona sobre cómo van a ir muriendo progresivamente las células del cuerpo de su madre. (ella) es una muy buena novela y ya está recibiendo lo más elogiosos comentarios de la crítica.



Enlaces relacionados
El la revista El Hablador se puede leer el cuento "Día de salida", que es la primera versión que de (ella).
Otros textos sobre la novela: El Comercio, Richard Primo, Gabriel Ruiz Ortega, Marlon Aquino, Lenin Pantoja, Jaime Cabrera, Lima Gris, Mariella Sala, Carlos Sotomayor, Lima en escena.


Fuera de lugar

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Entre las más interesantes novedades de la FIL 2012, estuvo Fuera de lugar (Borrador, 2012), un libro de cuentos del escritor argentino Pablo Brescia (Buenos Aires, 1968). Se trata de doce relatos en los que se actualizan algunos temas y recursos de la narrativa fantástica argentina, tanto de la vertiente borgiana como cortazariana.

Desde esa perspectiva, el libro está dividido en dos secciones. La primera de ellas es “Lugar”, que reúne los textos más librescos y ambientados en Estados Unidos, donde Brescia radica desde 1986. Los protagonistas de estos cuentos son escritores o personas obsesionadas con la literatura (con ciertos autores), al punto que confunden los sucesos de sus vidas con sus lecturas. Los resultados son un tanto disparejos, pues en algunos casos los juegos intertextuales hacen que el lector se pierda entre citas, referentes y alusiones que estorban el desarrollo de la trama. De todas maneras, destacan los cuentos “Realismo sucio" y “Frank Kermode”.

La segunda sección, “Fuera”, es más cortazariana y existencial, y acaso por eso los relatos (que casi siempre tiene un final sorpresivo) resultan más efectivos. Eso se puede comprobar en “Los acantilados de Tojimbo” –la historia del guardián del faro en ese lugar, al que suelen acudir los suicidas– sin duda lo mejor del libro, pues “expone la mejor conjugación de pericia técnica y vigor visionario”, según el escritor Alexis Iparraguirre. En otro tono, también resultan interesantes los cuentos “El hombre-sándwich” y “Los viajeros”. En conjunto, Fuera de lugar muestra la vigencia y posibilidades del cuento fantástico, una de las formas narrativas más populares.



Enlaces relacionados
Pablo Brescia administra el blog Preferiría no hacerlo.
En Internet se puede leer el cuento "Mire por favor".
Otros textos sobre Fuera de lugar: Alexis Iparraguirre, Carlos Sotomayor.